Los parecidos, en ocasiones, son asombrosos. Cuántas veces han dicho eso de “el otro día estaba en tal sitio y vi a alguien que era igual que tú”. A veces no vendría mal tener un doble que realizase todas aquellas tareas que a uno no le apetece hacer. Aunque seguro que si tuviésemos un gemelo, nos molestaría sobremanera que nos confundiesen constantemente.

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