Si eres ilustrador/a, dibujante o diseñador/a gráfico te vas a sentir totalmente identificado con la historia que te voy a contar a continuación. Hace unos meses, este mismo medio publicaba la carta que escribía el ilustrador Miguel Calero en su blog personal y la «elocuente» respuesta de un anónimo que se jactaba de la respuesta del ilustrador ante el trabajo precario; pues bien, la historia vuelve a repetirse.

Una situación surrealista que poco a poco tiende a convertirse en un insulto al gremio del arte y que parece no importar a una de las protagonistas de la historia. Irene, ilustradora y diseñadora gráfica, conocida en Twitter por Braveyoung recibe una oferta laboral de manos de su antigua vecina que pretende montar una nueva empresa y necesita un logo, pero poco a poco la historia va cambiando y la futura empresaria no duda en insultar y vejar a la joven ilustradora por querer una cosa: cobrar por hacer su trabajo.

https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/803676002534756352

https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/803676174622801920

https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/803676578001588225

https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/803676747896094725

https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/803677992853438464

https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/803678057626267649

Tras publicar en su perfil de twitter la interesante oferta de trabajo. Un día más tarde, Irene recibe la contestación de la hija de la emprendedora vecina.

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https://twitter.com/xIreneWeasleyx/status/804105437184479232

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Parece una conversación sacada de una españolada de los 70, pero no. Muchos artistas se enfrentan a diario a este tipo de situaciones desagradables, en las que no sólo tienen que enfrentarse a clientes y empresas que pretenden aprovecharse y menospreciar el trabajo del ilustrador o diseñador a coste mínimo e incluso 0, sino a sobrevivir como freelance.

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