En un lugar incomparable, el artista chino Ai Weiwei está exponiendo su última creación. Se trata de, nada más y nada menos, que el centro comercial más antiguo de la ciudad de París, inaugurado en el año 1862 y bautizado con el nombre de Le Bon Marché. Bajo la grandiosa cúpula decimonónica del edificio se encuentran instaladas unas dos decenas de esculturas realizadas con una estructura de bambú recubierta de un cuerpo de seda. Todas ellas aparecen iluminadas desde su interior.

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El ambiente creado contrasta con las tiendas y los productos que se venden en ellas, dejando claro la polaridad y las diferencias entre dos percepciones tan diferentes de la cotidianeidad y la tradición cultural occidental y oriental. Por una parte, el día a día de un mundo consumista choca de lleno con el mundo de la fantasía y la imaginación que todo ser humano posee. De ahí que estos seres estén poblando lugares reales y cotidianos. Por otro, la necesidad de integrar estas dos cualidades humanas, la real y la fantástica, que los niños saben hacer de forma espontánea y natural pero que los adultos han perdido casi en su totalidad.

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Todas las figuras aparecen flotando  en el aire, incluso un dragón de 65 pies de largo que se encuentra situado en la primera planta del famoso centro.  La temática principal es la mitología oriental de seres que habitan las montañas y los mares de la cultura china y que representan, en su mayoría, aves, dragones y peces. Muchas de ellas aparecen en formato 3D aunque otras aparecen en formato 2D.

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Esta exposición, bautizada con el nombre de “Juego de niños”, es una forma de volverse a encontrar con la infancia, con las historias y fábulas, con los cuentos y leyendas, con la mitología y lo fantástico. A muchos les recordará momentos de su niñez, como al propio Weiwei, cuando su padre le contaba historias sobre sus años como estudiante de arte en París y le hacían volar hacia un mundo muy diferente, con una estética y un arte opuesto a lo que él mismo conocía en su China natal.

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Esta exposición estará abierta al público hasta el próximo día 20 de febrero en la capital parisina. Una vez más, Weiwei sigue sorprendiendo.