Las emociones no son buenas ni malas, son emociones sin más. Si bien es verdad, algunas emociones son mejor recibidas que otras a nivel social.

Mientras que algunas emociones tienen permiso y libertad para ser expresadas con normalidad en casi cualquier contexto, de otras tantas cuelgan estigmas negativos que impiden sacarlas a pasear con tanta facilidad, como por ejemplo ocurre con la tristeza, la rabia o el enfado…

Y así pasa, que nos las tragamos tanto que nos atragantamos.

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