Uno de los constantes obstáculos para construir una vivienda suele ser la altura que alcance el edificio en cuestión. En muchas ciudades de todo el planeta la ley urbanística determina que en determinados lugares la altura de construcción no puede sobrepasar de determinados metros en vertical. Algunas veces, la restricción se debe a problemas del terreno, como puede ser arroyos subterráneos que convierten el suelo en un lodazal por la humedad que almacenan y que perjudica la cimentación donde se eleva la construcción. Otras, se debe a la cantidad de población que habita en un lugar y, al permitir edificios  a mayor altura, perjudica la calidad de vida de sus residentes, además de sobrepasa el número de habitantes por metro cuadrado.

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