Desde que se impuso el confinamiento, hace más de un mes, la necesidad de moverse parece ser una constante en todos los seres humanos. Acostumbrados a una rutina de movimiento diaria, aunque sólo sea para ir al trabajo, este parón repentino se ha notado a nivel no sólo ya físico, sino también mental. Muchos artículos estos días inciden en la necesidad de una mínima rutina de ejercicios diarios. Mantener activos nuestros músculos, nuestro sistema cardiaco, inmunológico, respiratorio y circulatorio, es un bien que muchas veces no está al alcance de todos. Y las personas que lo pueden hacer son ya, en sí, muy afortunadas.

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