Flojera. Esta palabra puede definir muy bien esa sensación que inunda al ser humano cuando llega el calor a la Península. Esa sensación se traduce no sólo en calor corporal, traducido en sudor. También e dolor de cabeza, bajada de tensión y ganas de dormir. La necesidad constante de estar en un ambiente fresco se agudiza. Da igual la forma. Cualquiera de ellas es válida. Y con ello, también baja las ganas de hacer determinadas salidas o planes.

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