A quién no le gusta pasar una tarde de café y amigos mientras se disfruta de una charla y unas risas amenas. Y si se acompaña de un pastelito, mejor que mejor. Las pequeñas cosas de la vida son las que nos dan alegrías. Y si con ellas saciamos el estómago, matamos dos pájaros de un tiro. Si además, el lugar escogido para el fin nos resulta entretenido, rizamos el rizo. Pero si encima podemos hacer deporte, el lugar resulta de diez.

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