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Fotografías espectaculares: un viaje a través del microscopio

Los ganadores del concurso anual de Nikon de microfotografía han salido a la luz recientemente.

Nikon Small World Photomicrography Competition nos enseña a través de sus fotografías esos detalles imperceptibles para el ojo humano a simple vista. Sus participantes nos enseñan increíbles imágenetes encontradas a través de un microscopio.

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Cuando una lente transforma lo conocido en insólito

Lo imperceptible no tiene por qué resultar inalcalzable. Ésa parece ser la premisa de Caren Alpert, la artista que se ha propuesto quebrantar a golpe de microscopio la barrera que limita y a la vez tamiza la realidad desde nuestros sentidos. Esta fotógrafa inspira además sus obras en un principio irrebatible: el ser humano es una ínfima e insignificantes pieza de un universo con una trascendencia inconmensurable e difícilmente abarcable desde nuestra percepción.

Y es precisamente ese carácter de misterio y de exploración del universo desconocido lo que define sus fotografías que se adentran casi sin permiso en el misterioso mundo microscópico.

Aquello antes conocido se torna en insólito a través de su lente. Alimentos como la coliflor, la cebolla, el apio… adquieren una nueva apariencia y se convierten en sus fotografías en irreconocibles y recónditos universos.

Texturas, patrones geométricos, paisajes deconstruidos… se ofrecen ante nuestros ojos de forma distinta ante un espectador ajeno a la realidad, ignorante ante la idea de que viaja por senderos que habitualmente transita y experimenta a diario aunque desde otra perspectiva muy distinta.

Familiaridad y misterio caminan de la mano en las fotografías de esta serie, ‘Terra cibus‘, realizada con un microscopio automático y en las que combina sus tres pasiones confesadas: la comida, la tecnología y el arte.

«¿Cuál es la diferencia entre una vista de pájaro de un cultivo de hortalizas a distancia y una franja microscópica de una hoja de piña? ¿Qué distingue una pila de sal de mesa de miles de icebergs?». Ésas son sólo algunas de las preguntas que se plantea esta artista de San Francisco que ha apostado por añadir concreción ante tanta retórica en torno a la comida.

Asegura que durante este proceso creativo, «cuanto más se acercaba la lente, más veía la comida y sus consumidores como una parte de un ecosistema mayor» y por ello sus obras se muestran como un examen no sólo visual sino también cultural y culinario.

Curiosamente, a medida que expande ese universo infinitesimal ante nuestros ojos, mas insignificantes se torna un ser humano en ocasiones demasiado indiferente ante lo que come e ingiere.

Experta en ‘fine food‘ y la fotografía comercial, esta artista está especializada en temas de alimentos, viajes y life stile. Además, enseña fotografía en la Academy of Art University. Nacida en Nueva York, pero criada en Tucson, es licenciada en Artes Plásticas de fotografía y diseño gráfico por la Universidad de Arizona.

La pasión por la comida de esta artista no se retiene en el mero aspecto de alimentos; para Caren Alpert, cualquier aspecto relacionado con el ámbito gastronómico y culinario es digno de ser ensalzado a través de su objetivo. Descubrir el interior de los establecimientos y las distintas cocinas, obtener los retratos de aquellos que los transitan, así como reflejar el style life y la cocina internacional son sólo algunas de las ideas que inspiran a esta artista que podréis conocer más en su perfil.

 

 

La belleza microscópica del mundo invisible

Los límites de la percepción no siempre han sido una barrera inquebrantable para un ser humano obsesionado por conquistar los ámbitos que se le ofrecen inalcanzables. Uno de ellos, aunque de reducido tamaño y no por ello de insustancial belleza es el mundo microscópico, conquistado no hace tanto por aquellos que no se resignaban a pensar que ‘minúsculo’ fuera sinónimo de ‘irrelevante’. Lo recóndito, lo inabarcable, lo invisible al ojo humano se hallaba tan sólo a una lente óptica de distancia.

Quieren permanecer escondidas para seguir siendo un tesoro secreto  que sólo algunos afortunados puedan contemplar. Las profusas estructuras que se ocultan en aquellos micromundos ofrecen bajo un tan sólo aparente caos toda una red cromática llena de elementos extraordinarios. Gracias a este espíritu de conquista que también ha contagiado a numerosos artistas, hoy podemos visualizamos la belleza más recóndita de los mundos microscópicos anónimos.

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Si recientemente hablábamos de la necesidad de retener la perfección de efímeras esculturas líquidas, hoy el estado líquido brinda también una nueva perspectiva artística digna de admirar. No tan perecederas como las anteriores pero quizá más inaccesibles, estas pequeñas obras de arte en miniatura resultan sumamente originales.

Así lo concibe el bioquímico Michael Davidson teniendo en cuenta la serie de imágenes que realizó bajo el título Bevshots’, una colección de fotografías microscópicas de bebidas alcohólicas que muestran abstractos y peculiares paisajes a escala infinitesimal.

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Este científico experto en cristalización descubrió la riqueza cromática de estas estructuras debido a las incontables imágenes captadas durante 25 años en el laboratorio. Con la aportación de Lester Hutt – que trabajó en sondas de Marte de la NASA en busca de evidencia de vida en el planeta rojo- lograron la combinación perfecta. Las bebidas, cristalizadas sobre el portaobjetos del microscopio, son visualizadas con una fuente de luz polarizada o rayos ultravioleta a través del cristal lo que da lugar a estos extraordinarios sistemas de distintas tonalidades.

Este experto en cristalización combina ambas facetas, la científica y a la artista, con suma perfección, tal y como muestran estas pequeñas obras de arte y de sutil expresión molecular. Cerveza, wodka, whiskey, tequila, sake… todas ellas ofrecen una explosión de color en su interior.

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‘Fingerprints of Drinkable Culture’ es el título de una original serie que bajo esta misma perspectiva, creó el fotógrafo William LeGoullon con el firme objetivo de construir puentes invisibles entre los universos paralelos de la ciencia y el arte.

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La serie plasma el uso del té, cerveza, café, vino y refresco de cola como un elemento científico y lo somete a la inspección microscópica con un inigualable resultado. Este artista, que combina sus exposiciones con su trabajo como fotógrafo comercial y como profesor en el Phoenix College también ha realizado una original serie de fotografía macro cuyos protagonistas son las originales texturas que descubre en unos elementos tan cotidianos y tan sencillos a priori como son los granos de café.

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Ciencia y arte suman fuerzas para sacar a la luz estas anónimas obras de arte naturales y primigenias, que permanecen camufladas bajo la riqueza cromática de los mundos invisibles.

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