La vida pasa, las personas evolucionan y la ropa… la ropa se va quedando en el armario como reflejo de lo que somos y lo que fuimos. Y de vez en cuando, en esos momentos en los que el armario dice “basta”, hacemos borrón y cuenta nueva y hacemos limpia de todas aquellas prendas que tenemos claro que ya no queremos, mientras que otras, se van quedando escondidas en el cajón de los recuerdos por la melancolía de lo que un día significaron para nosotros, pensando que en un futuro volveremos a hacer uso de ellas, aún a sabiendas de que las probabilidades de que eso ocurra son prácticamente inexistentes.

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