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Por qué Delevingne triunfa con sus ortopédicos caretos

Cara Delevingne ha logrado robarle el título a Kate Moss de “niña mala de la moda”. Su físico tampoco encaja a la perfección en los cánones de belleza imperantes, al igual que su actitud fuera de las pasarelas no casa demasiado con los valores que la moda exige a una reina de la belleza. Quizá por eso triunfa y las marcas se la rifan a la hora de asociar su polémica imagen a sus productos.

[No te pierdas el desnudo más salvaje de Cara Delevingne]

Cara Delevigne para Victoria's Secret

Cara Delevingne para Victoria’s Secret

Esta modelo de naturaleza indómita no es de las que aparece por una alfombra roja embutida en un vestido en cuya etiqueta reza el nombre de un gran diseñador y se sitúa frente a los cámaras con una pose imposible y un rictus perfecto para dar la mejor de las fotografías. Ellas es más de aparecer de la misma guisa, escandalizar a los profesionales gráficos con sus gestos y sus muecas y marcharse dejando que el resto de maniquís traten de causar sensación, aunque pocas lo consiguen.

Este viernes 12 de agosto cumple 24 años y lo hace en la cresta de la ola. Repasamos gracias a Stylight algunas de sus divertidas muecas que le han hecho poseedora de un merecido hueco en el mundo de la moda y, porque no decirlo, también en nuestra carpeta del insti.

Cara Delevigne y sus mejores muecas

Cara Delevingne y sus mejores muecas

 

Terry O’Neill: el fotógrafo de los artistas

Terry O’Neill, nacido en Londres en 1938, es un fotógrafo que ha retratado a lo largo de su dilatada trayectoria profesional a infinidad de artistas de la talla de The Beatles hasta Kate Moss, pasando por Frank Sinatra, Elton John, Ava Gardner, Naomi Campbell e incluso Audrey Hepburn entre muchos otros.

Su carrera comenzó por casualidad. Su sueño era convertirse en músico, por ello decidió emprender un viaje con billete de ida a Estados Unidos en la década de los 60 e iniciar su carrera al otro lado del charco. Fue justo antes de salir de Londres donde, de manera espontánea, realizó una fotografía que marcaría su futuro. En ella caza a Rab Butler, el entonces ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, mientras dormía en el mismo aeropuerto. Un periódico de la época compró la fotografía y su carrera profesional dio un giro total.

Fue uno de los pioneros en aquello de retratar a artistas y grupos de música. De hecho fue él quien tomó la primera instantánea de The Beatles -en el patio de los estudios de Abbey Road- publicada en la portada de un periódico en pleno fervor del fenómeno beatle. Ahí comenzó una larga y bella amistad con el cuarteto de Liverpool, sobre todo con Ringo Starr.

Su estilo siempre ha estado basado en recoger la espontaneidad de las estrellas basándose en sus tres principios fundamentales: ser invisible, tener paciencia y combinar discreción y relaciones públicas. Con Frank Sinatra trabajó tres décadas acompañándole a todas partes convirtiéndose en ese hombre invisible que fotografiaba cada momento del cantante con su cámara de 35 mm colgada al cuello, y aunque nunca llegaron a ser íntimos el recuerdo de O’Neill en la vida del crooner fue imborrable.

Esta semana aún tendremos la oportunidad de disfrutar de las exposiciones dedicadas a The Rolling Stones y David Bowie, situadas en la Mondo Galería dentro del Hotel Room Mate Óscar en la nueva Plaza de Pedro Zerolo –acuñada recientemente-.

En la primera de ellas, Terry O’Neill junto a alguna fotografía de Gered Mankowitz, nos muestran los primeros años de vida de sus satánicas majestades como banda, centrándose en la época del lanzamiento de su primer disco y que dio como resultado “Breaking Stones. A Band on the Birnk of Supertardom. 1963-1965”. La muestra se compone de 25 fotografías, algunas de ellas inéditas, en sus primeros años en la industria musical.

La segunda exposición tiene como protagonista al ‘Duque Blanco’. La muestra es un homenaje a la carrera del artista camaleónico, fallecido este año, y en la que se exponen también instantáneas inéditas de O’Neill en exclusiva.

Ambas exposiciones estarán hasta el 31 de mayo en la citada Mondo Galería. Nunca es tarde si la dicha es buena.

Kate Moss sale de la pasarela para diseñar mansiones

Única, rebelde y polifacética. Modelo, diseñadora, DJ y ahora también, diseñadora de interiores. Kate Moss no tiene límites. Aunque no es la primera modelo que da el salto al diseño de moda, lo que sí resulta asombroso, es que Kate siga dando muestras de su polifacética creatividad y se haya decidido a realizar una incursión en el terreno de la decoración y el diseño de interiores. Y en esto, parece haber seguido los pasos de Jade Jagger, la hija de Mick y Bianca Jagger, también ligada al mundo de la moda y el diseño de joyas y que, desde 2005, desarrolla su trabajo como interiorista para la misma empresa que lo ha hecho Kate Moss: Yoo, una exclusiva promotora inmobiliaria detrás de la cual se encuentran el empresario John Hitchcox y uno de los grandes gurús del diseño mundial, nada más y nada menos que Philippe Starck.

Ha empezado con el rediseño de The Barnhouse. Una mansión ubicada en la región de The Cotswolds, al sur de Inglaterra, donde se encuentra la famosa urbanización privada, Lakes by Yoo. Esta mansión cuenta con una parcela de más de dos mil metros cuadrados que dan para un maravilloso jardín con una zona para relajarse y una increíble piscina privada. En general, en toda la casa predominan los tonos tierra, el gris, el piedra y el perla que, convenientemente combinados, dan lugar a espacios cálidos y confortables. Se podría decir que el estilo de la casa está a medio camino entre el encanto que desprende el tradicional estilo rural inglés y el diseño más moderno. Dos conceptos con los que Kate Moss ha jugado a la perfección también en el interior de la vivienda, que cuenta, como estancias más destacables, con un impresionante salón a dos alturas, una gran cocina (uno de los núcleos familiares más importantes de la casa) y cinco dormitorios, cada uno de los cuales ha sido decorado de manera diferente, y donde se puede observar esa armónica combinación entre lo ‘antiguo’ y el diseño más contemporáneo.

 

El resultado de la combinación del estilo rústico con aires contemporáneos no puede ser mejor. Diferentes espacios, donde la luz natural es la verdadera clave. Riqueza de tejidos para muebles y demás enseres que se convierten en auténticas piezas de coleccionista.

Por cierto, para interesados en la sala, la mansión ya está a la venta por la pequeña cifra de 3.396.175 euros.

Kate Moss protagoniza la última campaña de Alexander McQueen

Las chicas son guerreras y Kate Moss tiene ‘ese’ algo especial. Así podríamos resumir el último trabajo de la modelo británica como imagen de la firma Alexander McQueen para la próxima primavera-verano 2014, fotografiada por el mismísimo Steve Klein. Y es que, a sus 40 años recién cumplidos, la top británica sigue demostrando que aún le queda mucho por hacer.

Esta es la primera vez que la modelo protagoniza una campaña para la casa del fallecido Alexander McQueen, a pesar de que ambos mantuvieran una estrecha relación. De hecho, en pleno 2006 y mientras numerosas firmas daban la espalda a su carrera, el diseñador le tendió su mano en uno de sus peores momentos profesionales y decidió rendirla homenaje llevándola -virtualmente- a la pasarela con un holograma que revolucionó por aquel entonces el mundo de la moda. Ahora, ocho años después, Kate Moss se pone al frente de una campaña que en tan sólo dos días desde que se diera a conocer, ha dado la vuelta al mundo.

De aspecto futurista e inspirada en muchos de los movimientos progresistas del mundo del arte del siglo XX, la colección para la próxima temporada es plasmada de manera magistral por el fotógrafo americano Steve Klein, demostrando una vez más su destreza tras el objetivo, fusionando de manera única el arte y la moda a través de sus fotografías.

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En las imágenes podemos ver a una cambiada Kate Moss de pelo corto y rubio oxigenado, retratada cual princesa guerrera con looks de la colección SS14, que mezclan formas primitivas y  gráficas, con el rojo, negro y dorado como principales colores. La modelo se acompaña en todas las imágenes de una réplica de sí misma convertida en una pequeña muñeca, que en ocasiones es ‘pinchada’ con alfileres, haciendo un guiño posiblemente a las muñecas de vudú y al espíritu tribal de la colección. Una combinación perfecta del estilo africano con el toque street punk  de McQueen de los 90, con pinceladas de arte de principios del siglo XX. Todo ello recogido en una campaña que plasma ese oscuro y excéntrico mundo que tanto caracterizaba al diseñador británico, quien no tuvo ningún miedo de saltarse los cánones de belleza a través de la búsqueda de la individualidad, con prendas destinadas a mujeres de marcada personalidad. Una ventana de inspiración al universo sobrehumano del imaginario de McQueen, que ahora, su sucesora Sarah Burton, ha reinterpretado con una de las modelos más cotizadas del mundo.

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Además, la firma también presenta un pequeño fashion film de poco más de cuatro minutos, dirigido también por Steve Klein y con Kate Moss de nuevo como única protagonista. El corto, que fue grabado en las calles del Este de Londres, vuelve a mostrar claras referencias al mundo del arte. Misterio al más puro American Horror Story con una Daenerys Targaryen del Siglo XXI.

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A continuación, os dejamos el vídeo de la campaña para os dejéis envolver por el particular mundo de McQueen:

 

La cara más satírica de la moda por AleXsandro Palombo

Decía la canción que ellos las prefieren gordas, aunque si hablamos del mundo de la moda, posiblemente sea un no rotundo. O por lo menos así piensa el archiconocido modisto alemán Karl Lagefeld quien, una vez más, a principios de este mes comentaba en la televisión francesa que «nadie quiere ver gordas en la pasarela». Una cita que también se recoge en su nuevo libro The world according to Karl, en donde se recopilan algunas de sus más famosas y polémicas declaraciones con respecto a éste y otros muchos temas.

No sabemos si el káiser aleman junto con sus desapropiados comentarios ha servido de inspiración o no al proyecto con clave de humor Fashion Icon Oversize del artista e ilustrador AleXsandro Palombo, pero es seguro, que mucho tiene que ver. Y es que, este artista de origen italiano ha conseguido dar la vuelta al mundo con sus satíricas ilustraciones del mundo de la moda, la política y la religión, gracias a un sencillo trabajo lleno de color con símbolos y personajes de la cultura popular. A simple vista, podría parecer un mero caricaturista, sino fuera porque su trabajo ha llamado la atención de los directores creativos de las casas de moda más importantes de París, Milán y Hong Kong. De hecho, incluso la conocida cabecera Grazia nipona contó con una de las ilustraciones del artista en portada para la celebración de su número 100.

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Constantemente actualizado con los hechos que acontecen en el mundo de la moda, AleXsandro Palombo muestra en su blog Humor Chic su particular denuncia a nuestra cultura, abarcando temas tan controvertidos como la anorexia, con Victoria Beckham, Kate Moss o Anne Wintour como principales representantes; el nazismo, recurriendo al mediático John Galliano con sus conocidas ‘perlas’ en este tema; la explotación laboral en países del tercer mundo o el maltrato animal por el uso de pieles.

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Según el artista, su blog «es un retrato de la sociedad actual, una crónica ilustrada del mundo con una visión satírica» y es ahí donde podemos disfrutar de su último trabajo Fashion Icon Oversize, donde ha retratado a icónicos personajes del mundo de la moda como Karl Lagerfeld, Anne Wintour, Marc Jacobs o Donatella Versace, como verdaderos amantes de la talla XXL y de la comida basura. Una cómica visión de un mundo donde predomina la XS y que ahora está demodé gracias a estas divertidas caricaturas, aunque es seguro que al káiser alemán no le hará tanta gracia su nueva figura.

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Video tutorial – Rayo David Bowie

El rayo de Bowie, un referente de la cultura pop

cover-david_bowie-aladdin_sane-1973Mucho se puede hablar sobre David Bowie y su aportación al mundo del arte, pero cualquier aproximación a su figura no podría pasar por alto el rayo rojo y azul que atraviesa aparatosamente su ojo derecho en la portada del álbum Aladdin Sane. Una instantánea captada en 1973 por el objetivo de Brian Duffy, que se ha convertido en un auténtico referente de la cultura pop junto a las creaciones de Andy Warhol. Un relámpago de color que cubre estratégicamente el ojo sano del cantante, ya que el izquierdo resultó dañado por el golpe que le propinó un antiguo compañero de estudios, dejándole una pupila desproporcionadamente dilatada que confiere a la imagen de Bowie un aspecto similar a la de un androide. Pero, ¿qué se esconde detrás de este icono tan imitado?

No existe una fórmula fija para el éxito y, a veces, símbolos tan sencillos como un rayo puede ser encumbrado como una auténtica obra de expresión artística. Esto es lo que ha ocurrido con el maquillaje que lució Bowie en el citado álbum realizado por Pierre La Roche y que capta a la perfección el espíritu paranoide del cantante, que se encontraba en su etapa de coqueteo con las drogas y una pobre alimentación: “Leche con vitaminas y mucha cocaína”, en palabras del propio artista. Un cúmulo de circunstancias que acababan reflejadas en sus letras y también en la iconografía que marcó una época.

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El rayo, como impresionante descarga de electricidad que trae a la tierra el fuego y la destrucción, es entendido en la mayoría de las culturas antiguas como una expresión de la divinidad. En este elemento de la naturaleza se ve la mano de Dios, su eterna presencia. Un símbolo del cual se apropió Bowie como seña de identidad y que ha sido imitado hasta la saciedad por numerosos artistas de ayer y hoy.

Un símbolo; mil imágenes

Kate Moss, la considerada “niña mala de la moda”, quiso rendir homenaje a este grande del rock a través de la edición británica de la revista Vogue. Fue en mayo de 2003 cuando esta publicación de moda llevó a su primera plana una imagen de la controvertida maniquí emulando al cantante con el rayo trasversal adornando sus facciones. La experiencia debió ser gratificante para Moss que, sintiendo la fuerza de este símbolo en su poder, aceptó la propuesta de la versión gala de la misma revista y volvió a travestirse en Bowie. Una portada aplaudida durante aquellas navidades de 2011 en la que aparecía la modelo con un alborotado peinado de diversos colores con un guiño punk que conquistó el kiosco. “Nadie como Moss para jugar a la ambigüedad”, apuntó Emmanuelle Alt, artífice de este último proyecto que ideó pensando en todo momento en ella como ‘reencarnación’ de la figura del rockero.

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Más recientemente, Lady Gaga ha llegado a miles de seguidores utilizando una iconografía similar a la de Bowie. La monster, que ha hecho de la controversia su leitmotiv, adoptó el famoso rayo para disimular -de cierta manera- sus facciones en sus dos primeros videoclips, Just Dance y Poker Face, e infinidad de imágenes promocionales.

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Un publicista podría pensar que esta seña es un claro intento de crear marca a través de un icono, como ya hiciesen los Rolling Stone con su particular lengua o los Héroes del Silencio con su logo por citar dos ejemplos. Otros, sin embargo, van mucho más allá en sus afirmaciones y aseguran que tanto Bowie como Gaga utilizan este símbolo de la divinidad para venderse al mundo como ídolos que adorar, lo que les convierte en falsos mesías. Una teoría un tanto rebuscada que ha sido expuesta en numerosas ocasiones por los detractores del estilo de vida de estos artistas y por las posibles implicaciones que esto podría tener en la educación de sus ‘inocentes’ vástagos.

Pero no sólo personajes famosos se han adueñado de este símbolo para acercarse a su público, sino que la expresión artística que ha derivado de este popular rayo va mucho más allá. Desde el admirado –y odiado a partes iguales- grafitero Bansky, que retrató por las calles de Londres a la reina Isabel II como una estrella del rock más, hasta el polifacético Homer Simpson o los Lego se atrever a llevar su icono maquillado sobre sus rostros. Otros diseñadores gráficos han aprovechado este rayo para dotar a sus creaciones el más puro estilo pop art. Un simple trazo facial que ha propiciado una nueva forma de entender el arte.

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* La imagen superior es una obra del artista australiano, James Cochran, conocido más por su apodo Jimmy C. Este impresionante retrato de David Bowie a tres dimensiones lo realizó por las londinenses calles de Brixton.

Pero no te quedes atrás y prueba cómo te queda a ti este icono con este tutorial

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