Cuando nos situamos delante de un cuadro, muchos detalles son los que pueden llamar nuestra atención. Empezando por el colorido, la forma de las figuras que lo integran, el tamaño, la disposición de los elementos que lo integran y terminando por el artista que lo ha ejecutado y la época a la que pertenece. La pintura es un elemento clave si de llamar la atención del espectador se trata. Otra cosa muy diferente es intentar comprender el contenido del mismo.

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