Durante las próximas semanas, hasta alcanzar la llegada del solsticio de invierno, el hemisferio norte permanecerá sumergido en los momentos de menor luz solar de todo el año. Si la llegada del verano marca el punto álgido de luz en dichas latitudes, el invierno lo hace en sentido contrario. Muchos países europeos quedarán sumergidos, la mayor parte del día, en horas de penumbra. Algo que también se nota desde nuestra posición, aunque podemos dar las gracias por disfrutar de, al menos, nueve horas diarias de luz solar. Si aquí nos entra una pereza, ya no solo física sino también mental, cuando llega este momento, no somos capaces de imaginar la tristeza de solo tener cinco o seis horas de sol diarias.

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