La semana pasada viajábamos hasta la Bretaña francesa para conocer las figuras del pantano del Séné. Sin salir de esta área de influencia, pero un poco más al norte, encontramos la zona de Finistère. Es curioso que este lugar, enclavado en la parte más occidental del país francés, reciba el mismo nombre de nuestra famosa Finisterre. Y es que, durante el pasado, muchos lugares fueron bautizados con este nombre. Allá donde comenzaba el océano, hacia lo innavegable e inabarcable, y terminaba la tierra firme se le denominaba finis terrae. Aunque los vikingos ya hubiesen descubierto Groenlandia y se hubiesen aventurado a recorrer tierras del norte de América, para los letrados la tierra terminaba donde los antiguos habían señalado.

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