Cuando uno se va de vacaciones quiere desconectar de todo y con todo. En los tiempos de Internet, esto parece cada vez menos posible. La conexión a la red parece que llegar incluso a esos lugares apartados en los que parecía haberse detenido el tiempo. Esos lugares donde el descanso era posible al 100% y donde se encontraba la tranquilidad que, las generaciones anteriores a la explosión tecnológica, han conocido y podido disfrutar. Porque antes de Internet, la gente se iba de vacaciones sin necesidad de abrir un correo electónico, de estar operativo 24 horas 365 días al año, de estar enganchado a cualquier red social. Y el mundo, aunque parece inaudito, no se acababa.

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