La nostalgia es el más confortable refugio de las emociones del ser humano. La añoranza de los tiempos pasados ofrece seguridad, evocaciones y recuerdos pretéritos, a veces un tanto idealizados, que suplen las carencias y frustraciones presentes. Esta tendencia a anclarnos en el pasado, esta resistencia a soltar lastre emocional, se convierte una herramienta muy útil para el género cinematográfico y televisivo ante las crisis de creatividad y la inseguridad de las productoras a la hora arriesgar ante nuevas pero impredecibles nuevos formatos.

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