Nació en un cuerpo de hombre, pero se sentía una mujer. Ingresó en un monasterio budista, pero su vocación era bien distinta. Le tocó vivir la parte más dura de Tailandia, por culpa de los problemas financieros de su familia, pero en su interior sabía que había nacido para llegar alto. Y así ha sido. Esta es la historia de Mimi Tao (22 años), una supermodelo de alta costura y lencería que triunfa en las pasarelas asiáticas, pero que esconde tras de sí una dura vida en la que la superación es su ‘leitmotiv’.

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