¿Eres una de esas personas preocupadas por las arrugas o las líneas de expresión?

Pues hoy te traemos el truco definitivo para no tener que volver a gastar ni un duro en cremas durante el resto de tu vida. Y no, no se trata de lavarte la cara con jabón lagarto del que hace tu madre sino… Redoble de tambores… Dejar de sonreír.

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