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Películas de Dominio Público para ti

¿De qué hablamos cuando nos referimos a películas de dominio público? Son aquellas cuyos derechos o copyright, han vencido tras largos años y no se han renovado, bien porque ya eran demasiado viejas o porque las productoras no estaban interesadas. Hay miles de películas que han pasado a ser patrimonio cultural, todas recogidas en la página web archive.org, libres de derechos y subidas legalmente para ser dercargadas de forma gratuita. El banco reúne un total de 5.000 películas (comedia, terror, cine de culto, mudo, Noir…) y los seguidores de Charles Chaplin están de enhorabuena porque podrán disfrutar de sus primeros cortos y de la película ‘El Vagabundo‘. Estos son algunos ejemplos:

‘Metrópollis’ (Fritz Lang, 1927)

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‘La parada de los Monstruos’ (Tod Browning, 1932)

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‘Los 39 escalones’ (Alfred Hitchcock, 1935)

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‘El último hombre sobre la tierra’ (Ubaldo Ragona, Sidney Salkow, 1964)

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También podemos ver grandes joyas del cine en YouTube para disfrutar del glamour de Hollywood en su época dorada, clásicos que, fuera del dominio público, son de visionado obligatorio. Desde Malatinta recomendamos:

‘Rebeca’ (Alfred Hitchcock, 1940)

rebecaUn clásico ente los clásicos del maestro del suspense, la frase entre las frases «Anoche soñé que volvía a Manderley.» Fue su despedida, la última película rodada en inglaterra, después llegaría Hollywood. Ese año ganó el Oscar convirtiendo a ‘Rebeca’ en una de esas joyas que desearías ver una y otra vez. Los años no pasan, podría ser estrenada mañana en cualquier festival de cine europeo de prestigio y causaría el mismo impacto. La utilización de la luz y la atmósfera de la casa de ‘Rebeca’ son una auténtica delicia. José Luis Garci describió la película como un cuento de hadas en tres actos; la primera parte una divertida comedia; la segunda nos introduce en Manderley, en la atmósfera de tensión que se respira y va creciendo a medida que avanza el film; y por último el juicio, el desenlace final, donde nos dan todas las explicaciones.

Maximilian De Winter (Laurence Olivier) aristócrata inglés, dueño de Manderley y viudo de la difunta señora De Winter (Rebeca) visita Montecarlo y conoce a una joven sin nombre (Joan Fontaine), que es el extremo opuesto a su anterior mujer. Entre ellos surge el flechazo y se casan en un arrebato. Evidentemente ella es de clase baja, es una chica humilde, algo modosita, nada creída, un poco frágil… Y sin comerlo ni beberlo, comienza a ocupar el papel de esposa y a vivir a todo lujo en Manderley, siempre bajo la sombra de la antigua señora De Winter, la perfección hecha persona, la clase, la verdadera dueña. Cuando la antigua Señora De Winter (Rebeca) vivía en la casa, hacía las cosas mil veces mejor que ella. Y para que a la Fontaine no se le olvide, el ama de llaves (Judith Anderson, perturbadora y espectacular) está allí para recordárselo en cada detalle. «La señora lo hacía así… la señora lo hacía asá…» que te dan ganas de mandar a la señora a freír espárragos. A todo esto, el señor De Winter esconde algo que tiene que ver con la misteriosa muerte de Rebeca.

‘Recuerda’ (Alfred Hitchcock, 1945)

recuerdaLa fascinación de Hitchcock por el psicoanálisis de Freud y el surrealismo, convergen de forma magistral en ‘Recuerda’. Tanto es así que, el mismísimo Salvador Dalí, diseñó el famoso sueño del protagonista, una de las escenas más recordadas. La película es un mar de dudas e intrigas por las cuales debemos movernos casi con los ojos vendados: ¿Quién es ése hombre con el bello rostro de Gregory Peck? ¿De dónde viene? ¿A qué se dedica? ¿Qué hizo y qué le atormenta? Él no sabe las respuestas, tú menos aún, que te sientes como la Bergman, enamorada hasta las trancas de Peck, a pesar de haber sido acusado recientemente de asesinato. Con una confianza ciega, ella trata de salvarlo de las autoridades con ayuda del psicoanálisis, porque a él le dan venazos y pampurrias cada dos por tres, se pone malo, le cambia hasta el ánimo. Hitchcock no era especialmente partidario de los flechazos a primera vista en el cine. Pero también es difícil resistirse a los encantos de un chulazo. Un chulazo que duerme en el piso de arriba, un chulazo con la clase, la espalda, la sonrisa, la nariz y los ojos de Gregory Peck. Por eso la Bergman se levanta a media noche con la excusa de ir al baño (o lo que sea), pasa por delante del despacho de Peck y contempla en silencio la luz que escapa por debajo de la puerta, la luz que confirma que aún está despierto. Ahí es cuando a ella la tiemblan las canillas, se encuentran en un apasionado abrazo, se funden en un beso de tornillo, y por sus ovarios, éste hombre es inocente de todo cargo.

‘El apartamento (Billy Wilder, 1960)

apartamantoUna obra maestra, una genialidad, una película imprescindible. Con gran sentido del humor y dotada de una extraña tristeza que tiene que ver con el inicio de la década de los 60 y la vida frenética de Nueva York, es una tragicomedia sobre el ser humano y éso que llamamos soledad. Si conocemos a Woody Allen por ser un romántico empedernido tras toda esa capa de cinismo, es porque antes hubo otro; Billy Wilder y su apartamento. Un apartamento que pertenece a Jack Lemmon y del que apenas hace uso. De momento no es más que un eslabón en una empresa de seguros y su mayor deseo es conseguir un ascenso. Obligado a prestar el dichoso apartamento a sus jefes (todos con amantes secretas), no tiene ni idea de que, la simpática ascensorista que empieza a hacerle tilín, sale con uno de ellos. En esta aventura romántica que destila ternura, también nos acompaña Shirley MacLaine, que está enamorada de un canalla y cansada de ser su entretenimiento. La película tiene escenas divertidísimas; cuando Lemmon organiza la agenda o el baile que comparte con una desconocida ‘mejilla con mejilla’ en un bar el día de Navidad. ¿Y qué sucede cuando el protagonista disfruta al fin de su apartamento? Que vemos a un Jack Lemmon frente a un plato de comida precocinada sin más compañía que el televisor.

El arte de masturbarse sin morir en el intento

21h de un miércoles de verano. 47 grados a la sombra y medio cuerpo derretido.

Te piden que escribas sobre algo que te gusta.

Bien, pues señoras y señores, lo siento por aquel que para ser feliz quiere un camión, pero yo prefiero un orgasmo. Es más barato, más sano y no contamina. De hecho los camioneros también lo prefieren, y si no, poneos a contar la cantidad de putis que os encontráis cuando vais en carretera.

Vivimos en una sociedad «pollicéntrica», «coitocéntrica», «poliamorlibre», consumista del amor, coleccionista de infidelidades y, en definitiva, de todo aquello que habría provocado que el mismísimo Shakespeare se cortara las venas. Por suerte o por desgracia, amor y sexo se han transformado dando rienda suelta a la experimentación, abriendo un camino de posibilidades que habrían sido inimaginables en otro tiempo.

Algunos seguro que estaréis pensando “Que sí, que sí, el sexo es maravilloso… ¡Para el que tenga pareja o pille todas las semanas!”

Bueno, ocurre que la vida es como el sexo, consiste en echarle un puñado de ganas, un pellizco de ilusión y unas gotitas de cariño (o lubricante), sobre todo por aquello de evitar las rozaduras. Se trata de mirarte las manos, contar cuántas tienes  y, si ves que el de al lado no puede ayudarte, hacerlo tú mismo.

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Así que entremos en materia, antes de que el tema se nos vaya de las manos -nunca mejor dicho-. ¿Por qué es bueno masturbarse?

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  • La sonrisa. Ésa que se te queda después de un orgasmo, el mismísimo señor Profident podría llamarte para un anuncio y pagarte ese viaje que siempre has querido.giphy (1)
  • Fortalece el sistema inmunológico y ayuda a prevenir enfermedades como el cáncer, reducir infecciones urinarias, diabetes, trastornos relacionados con el estrés, síndrome de piernas inquietas…
  • Alivia dolores, especialmente los que se producen con la menstruación.
  • Relaja el sistema nervioso y ayuda a combatir el estrés. Los universitarios lo saben bien, por eso una amplia mayoría estudia en la biblioteca y así no perder tanto tiempo entre tema y tema…
  • Al relajar el cuerpo, ayuda a paliar el insomnio y dormir más plácidamente. Pero bueno, seguro que muchos de vosotros ya lo sabéis y por eso no os hace falta valeriana.
  • Los orgasmos mejoran la apariencia de la piel, el cutis y contribuye a evitar “la cara de acelga”.  Libera endorfinas, dopamina y oxitocina, hormonas que ayudan a aumentar la felicidad y disminuir la depresión. ¿A cuántos funcionarios de trámites burocráticos le habéis recetado un polvete alguna vez?

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  • Mantiene tu cuerpo a punto aunque no estés practicando sexo: no sólo permite mantener la elasticidad, el buen estado de tejidos y aumentar la presión sanguínea, sino también la estimulación mental. Es como la pretemporada de los deportistas, es más fácil perder el primer partido si no has entrenado.
  • Te ayuda a conocer tu cuerpo, a aceptarlo con más naturalidad; mejora el autoconcepto, el autoestima y es más barato que un psicólogo.
  • Contribuye a alejarse de los cánones de belleza prototípicos: para los altos, para los bajos, para los listos, para los tímidos… Permítete dedicar un tiempo para disfrutar(te) y conocer tu cuerpo mejor de lo que conoces tu barrio.

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  • Desarrolla la imaginación o, en su defecto, la cultura cinéfila.
  • Es una excelente manera de aprender a gestionar nuestra sexualidad y canalizar nuestras necesidades.
  • No siempre es necesario alcanzar el orgasmo para disfrutar, pero masturbarse desde luego facilita saber qué y cómo tocar para llegar al clímax.giphy (2)
  • Averiguar lo que te gusta a veces es fundamental para poder enseñárselo a tu compañero de juegos en un posterior encuentro sexual. Eso no significa que no se pueda experimentar y descubrir nuevas cosas en compañía, pero desde luego, si ya has cortado las patatas, es más fácil preparar la tortilla.
  • Y por último y más importante, es una forma de encargarnos de nosotros mismos. El sexo en pareja o grupo (aquí no estamos para juzgar) es una forma de compartir y comunicarse, puede ser divertido, romántico, salvaje etc. Pero la masturbación también nos enseña a darnos placer a nosotros mismos. A cuidarnos en definitiva. A hacernos responsables de nuestra propia satisfacción a nivel sexual o personal sin que tenga que depender siempre de alguien más. Nos permitimos disfrutar solos o acompañados por el simple hecho de que nos queremos y sabemos que lo merecemos.

No nos entendáis mal, no queremos recibir llamadas de vuestros jefes acusándonos de haber creado colas de onanistas en el baño de la oficina, pero sí queremos naturalizar y desmitificar el concepto de masturbación. Recalcar los beneficios de la misma sin obligar, romper con muchos de los tabúes que aún hoy en día persiguen esta práctica, especialmente en el caso del género femenino que incluso a día de hoy en un país “desarrollado” se ve sometido a un mayor control y estigmatización a la hora de vivir su sexualidad con total libertad.

Al fin y al cabo, cuánto mejor sepas respetarte, quererte y cuidarte, mejor sabrás hacerlo con la persona que tienes delante. Ya lo decía Woody Allen «Masturbarse es hacer el amor con la persona que más quieres.»

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Jess y el arte de la Vainilla

Ilusión, ganas y sueños por cumplir, conforman la receta perfecta para triunfar en el difícil mundo del arte. Una receta que bien mezclada cocina el mejor plato y, que a la artista que os traemos hoy le sobra. Jess Vainilla, quizás aún no os suene, pero su trabajo basado en las técnicas más tradicionales la ayudarán a destacar de entre un amplio abanico de jóvenes artistas.

En un momento en el que el arte digital está en cabeza, debido a la rapidez y a las necesidades exigidas por los clientes, las técnicas más tradicionales poco a poco se van quedando olvidadas en el banquillo, pero cuando conocemos a artistas como Jess nos sentimos obligados a hablar con ella. Porque nos gusta la creatividad, frescura y el arte más tradicional, hoy os presentamos a Jess Vainilla.

¿Quién es Jess?

Una chica creativa que usa la imaginación y los colores para transmitir al resto cosas que la pasan, cosas que siente, o algo que la es imposible expresar con palabras.

Este mes el pattern de Malatinta está realizado por ti, ¿qué quisiste reflejar en él?

Es sólo una pequeña reinterpretación del logo de Malatinta disfrazado de gafapasta; una ilustración bastante sencillita, en la línea de mis dibujos que no suelen ser recargados.

Si tu vida fuera una película, ¿cuál sería?

La cosa se complica. Todos tendemos a creer en nuestro pleno egocentrismo que nuestra vida «es de película» y que a cada uno nos pasan cosas súper excepcionales; de hecho, yo también me creo que tengo mi propia película.
Me conformo con protagonizar la que vivo, pero de poder elegir, me gustaría estar en alguna película de Woody Allen, o alguna otra argentina de amor y (des)encuentros.

¿Por qué decidiste estudiar Bellas Artes?, ¿piensas que las universidades se adaptan a las nuevas tendencias y tecnologías?

JesusEn el bachillerato entré de rebote, incluso eché los papeles fuera de plazo. Me animó mi profesora de Plástica del instituto porque decía que valía para eso, yo ni si quiera me lo había planteado aunque me gustase y se me diera bien. Desde siempre tuve en mente hacer veterinaria… Luego una vez ya en el bachillerato artístico, no me asustó la idea de seguir por ese camino.
Respecto a si las universidades se adaptan a las nuevas tendencias y tecnologías, no voy a generalizar, pero desde mi experiencia puedo decir que es verdad que algunas quedan obsoletas en recursos y metodologías.
También es cierto que las nuevas tecnologías requieren un gran inversión, pero ¡ojo! lo que yo he invertido en matrículas no ha sido poco.

Si tuvieras que elegir al artista que más ha influido en tu obra y estilo, ¿cuál sería?

Agüita con la pregunta. No sabría bien que decirte, todo empezó con unos libros de Clara·Tanit y Alberto Vázquez.
Influencias podrían ser muchas, la verdad, aunque más que influencias son personas que te motivan a hacer lo que haces diría yo. Ahora, con las redes vas enlazando de artista en artista, y es un sinfín…
Me gustan Aitor Saraiba, Noemí Villamuza, Paula Bonet, Liz Clements, me gusta lo que hacen, veo sus trabajos y me motivan a dibujar, pero siempre intentado ser original y diferente.

Tus ilustraciones se caracterizan por la capacidad de adaptarse a cualquier material y soporte, ¿piensas que aún no has encontrado el lugar idóneo?

En parte a veces depende del discurso; la madera por ejemplo me gusta mucho porque ofrece un lenguaje propio.
Las blondas de pastelería son también grandes aliadas, delicadas y poéticas, como mis ilustraciones.
No tengo un soporte predilecto, depende de todo un poco. El factor económico también es importante, hubo un tiempo en que me dediqué sólo a dibujar en pequeños cartones que encontraba por casa. También trabajo en digital, pero menos, es mucho más frío y soy más analógica.
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Como tu misma señalas, estas «intentando» hacerte un hueco en el mundo de la ilustración «ahora tan de moda». ¿Crees que ahora el futuro está en la ilustración? ó ¿aún existe el pintor de galería?

Uhmmm… estamos en una época en que consumimos muchas imágenes para bien o para mal, pero a la vez que hay mucho «consumo visual», también hay mucha competencia, muchos creadores.
Si que sigue existiendo el pintor de galería, pero parece ser que el ilustrador está ahora más cercano a todos los públicos; a lo mejor un chaval o chavala no te saben decir un artista contemporáneo, pero sí un ilustrador/a, aunque la persona a la que preguntemos no esté ligada al mundo artístico.

Hoy en día, las oportunidades laborales son más bien escasas y la cultura está relegada a un punto y aparte, me siento obligado a hacerte una pregunta, y es que, ¿en España hay futuro para el artista?

¡¡Si alguien sabe como se hace eso, que me lo diga por favor!!
Faltan galerías, a diferencias de otros países donde podemos encontrarlas en cada esquina, faltan oportunidades para artistas emergentes, pero sobre todo, falta interés y un público al que dirigirse.
Lo dijo Juan Castaño en vuestra entrevista: «La ilustración creo que sigue siendo considerada por muchos como un arte de segunda[…] No tiene el reconocimiento que se merece dentro del mundo del arte y por muchos artistas incluso». Echo en falta quizás más oportunidades, pero las galerías a fin de cuentas son negocios, si no tienes ya un nombre, lo veo complicado.

Cuando te sientas sobre la «temida hoja en blanco» ¿qué se te pasa por la cabeza?

A parte del miedo a cagarla, pasan cosas que ya pasaron la noche previa antes de dormir por mi cabeza. Cosas que siento, tras mis ilustraciones siempre hay un impulso, un sentimiento que no fue azaroso, sino testigo.

Ilustraciones en las que los animales adquieren el papel protagonista, ¿por qué ellos?

Ayyy, la espinita de veterinaria. Soy animal y animalística a tope. Los dibujo, porque son incluso más sensibles que nosotros, sólo que ellos no pueden dibujarse.
Uno de mis primeros proyectos que realicé estando aún en la facultad, Antropomorfos, muestra animales con cuerpos de personas, con esa dialectica del doble sentido, preguntándonos, cual de los dos es más humano o más animal…
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 Todo artista se nutre de sueños. Cuéntame el tuyo.

Ay, ojalá algún día la gente reconociera mis ilustraciones en un libro, en un anuncio, en una portada de un disco… Para mí «vivir del arte» es demasiado utópico-complicado, me conformaría con lo anterior. ¡Ah!, también me gustaría llegar a tatuar, lo intentaré; aunque el miedo a no poder rectificar me puede, una piel es mucho más que un papel, y ¡no se borra! pero me encantaría intentarlo.

Si tuvieras que elegir un momento de tu vida, por ¿cuál te decantarías?

Nunca supe contestarlo, ni sabré.

¿Qué nos depara Jess Vainilla?

Ojalá que grandes cosas. Trabajo a diario en ello, y voy a seguir intentándolo, aquí o algo más lejos. Estoy empezando un proyecto que puede ser que sea algo más grande, pero no digo más por si al final se queda en menos… También colaboro con ilustraciones en algunas revistas y fanzines, y ahora, he empezado con el mundo de las camisetas, totebags y demás, a ver como nos va con ello.

Nuestros ganadores en los Oscar

Un año más la fecha más esperada para los cinéfilos está al caer. Para muchos de nosotros es una noche única, aunque solo sea por lo que ansiamos poder vivirla en persona algún día, por lo que nos dan las películas, por lo que amamos el cine y a todos los que lo hacen posible. Esos, los que esperamos impacientes la noche del domingo, imaginamos la velada con grandes esperanzas para nuestras películas favoritas y sólo tenemos en mente terminar cuanto antes el visionado de las nominadas que aún no hemos tenido tiempo de ver. Además de, claro está, comprar toda clase de víveres y bebidas con cafeína para pasar las 5 horas largas que dura la gala, y aumentar cuanto más mejor la lista de amigos que nos vendrán a hacer compañía en esta madrugada. Porque si hay algo especial la noche de los Oscar para los que no podemos asistir en persona al Dolby Theatre, es precisamente compartir la ceremonia, aún desde nuestros lugares de residencia, con el mayor número de ‘freaks’ del cine que conozcamos, a ser posible en persona, aunque tampoco le hacemos ascos a las redes sociales.

Este año, parece que la carrera por los grandes premios está repartida en dos anchas calles llamadas 12 años de esclavitud y Gravity. Las dos películas acaparan 9 y 10 nominaciones respectivamente, entre ellas mejor película. Con sus pros y sus contras, lo cierto es que objetivamente ambas son piezas dignas de premios. La primera, una historia que ya hemos leído, visto y escuchado incontables veces, sin embargo no como Steve McQueen nos la ha querido contar esta vez. La manera tan cruda en la que transcurre su relato y esos planos sin tapujos hacen que narrativamente la película tenga un ritmo y una tensión que no han conseguido otras (además de contar con interpretaciones que suman muchos puntos). La segunda, es la joya de la corona tecnológicamente hablando de los últimos años. Y, fuera de que la trama pueda gustar más o menos, es innegable que jamás hemos visto nada a este nivel. El espacio de Alfonso Cuarón las tiene todas para llevarse, como mínimo, varios premios técnicos.

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Las otras siete nominadas a mejor película parecen tenerlo algo más difícil frente a las dos anteriormente mencionadas. Dallas Buyers Club, un drama ambientado en los 80 acerca de un enfermo de sida con un Matthew McConaughey y un Jared Leto que merecerían el Oscar perfectamente, pero donde algo flojea a pesar de tener unos personajes protagonistas de un nivel potentísimo. La gran estafa americana, una divertida y elegante historia donde todos los personajes son tremendos; David O. Russell es, sin duda, un maravilloso director de actores, pero la película en sí quizá esté algo sobrevalorada. El que también es otro maravilloso director de actores es Martin Scorsese con su Lobo de Wall Street, película que ha levantado amores y odios por igual. Tiene difícil el premio. Aunque, ¿quién sabe? Podría haber sorpresas. Ojalá. Con las que no tenemos ninguna duda de que haya posible premio (en esta categoría de mejor película) es con el resto de nominadas: Captain Phillips, Philomena, Nebraska, y Her. Una auténtica pena sobre todo para las dos últimas que son, con mucho, piezas sobresalientes y únicas.
Si tenemos que mojarnos por una ganadora, por unanimidad del equipo de Malatinta, sería 12 años de esclavitud.

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cuaronSin embargo, si esto se materializa el domingo, este año sería casi seguro uno de esos años en los que la ganadora a mejor película no gana también mejor director. Esta edición, parece cosa hecha que Alfonso Cuarón se lleve el galardón de Mejor Dirección por Gravity.
Sus compañeros de nominación, David O.Russell (La gran estafa americana), Alexander Payne (Nebraska), Steve McQueen (12 años de esclavitud) y Martin Scorsese (El Lobo de Wall Street) pueden ir haciéndose a la idea…Cuarón ya se llevó el Globo de Oro y se llevará el Oscar.

El caso de mejor actor también parece ser una carrera dividida entre dos. En Malatinta nos debatimos entre los dos grandes personajes de Hollywood, dos guapos que además de guapos han demostrado ser grandísimos actores: Leonardo Dicaprio (por su papel de Jordan Belfort en El lobo de Wall Street) y Matthew McConaughey (por su increíble transformación en enfermo de sida en Dallas Buyers Club). Hay cierta tensión en esta categoría, y eso nos encanta, porque hay mayor emoción. Ambos actores se salen en sus papeles y engrandecen ambas películas en las que participan. Sin embargo, lo cierto es que la carrera de Leonardo Dicaprio lleva años en las alturas, y Matthew está empezando a crecer, a pasos agigantados, eso sí. Leonardo Dicaprio demostró casi desde sus inicios que era más que una cara bonita y erróneamente muchas veces se le ha clasificado como un “guapo que solo hace papeles de guapo”. Dicaprio ha demostrado que es mucho más desde A quien ama Gilbert Grape o La habitación de Marvin, hasta El lobo de Wall Street, pasando por Infiltrados, Shutter Island, su Jack de Titanic, Gangsters de Nueva York y un larguísimo etcétera por el que creemos que merecería (de una vez) el Oscar.
Pero McConaughey tiene mucho, muchísimo, a su favor, empezando por la fama y el reconocimiento que le trajo en su día la película Mud, o ahora la serie True Detective donde está por encima de todo lo que se pueda expresar con palabras (a pesar de que esto no debería influir en estos premios, ya que son de cine). Y también, por esa admirable transformación física para su personaje en Dallas Buyers Club. Y ya sabemos que la Academia de Hollywood es muy fan de las transformaciones físicas… Por ello y porque Matthew McConaughey está también espectacular en su papel, creemos que se lo llevará finalmente él dejando a Dicaprio huérfano de Oscar un año más. El resto de nominados Christian Bale (La gran estafa americana), Bruce Dern (Nebraska) y Chiwetel Ejiofor (12 años de esclavitud) parecen tener asumido que el Oscar ya lo han ganado con la nominación y que ahora es cosa de Dicaprio y McConaughey terminar de rematar la faena subiendo al escenario a recoger la estatuilla. Chiwetel Ejiofor, aún así, podría darnos una sorpresa: no olvidemos que 12 años de esclavitud está entre las grandísimas favoritas y él también ha recibido premios importantes.

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En el caso de las actrices tres grandes nombres copan la lista: Meryl Streep (August), Cate Blanchett (Blue Jasmine) y Judi Dench (Philomena), junto a ellas Sandra Bullock (Gravity) y Amy Adams (La gran estafa americana). Nosotros coincidimos en que la que se alzará con el Oscar será Cate Blanchett. Su papel de desquiciada neurótica en la última película de Woody Allen es realmente… lo que más destaca de la película. Y, sí, ella está soberbia. Es la mejor candidata (y que nos perdone Meryl) aunque tampoco nos disgustaría que ganase Amy Adams, cuyo papel de Sydney Posser borda absolutamente. No sabemos si será éste su año compitiendo contra una grande como lo es Cate Blanchett, pero si sigue así, algún día se llevará el Oscar.

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En el caso de los actores secundarios, la cosa está bastante más difusa. Parece que Fassbender puede ser un más que posible ganador, pero tiene competidores bastante potentes: Jonah Hill (El lobo de Wall Street) absolutamente descacharrante y casi por encima de Dicaprio en algunas escenas de la película, no sería un descabellado ganador. Igual le ocurre a Jared Leto (Dallas Buyers Club) que además de transformación física (perdió más de 20 kilos para el papel) es otra de las cosas que más llaman la atención de su película. Bradley Cooper (La gran estafa americana) y Barkhad Abdi (Captain Phillips) son los que más difícil parecen tenerlo. En Malatinta, entre los tres primeros, no hemos conseguido llegar a un acuerdo…

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Para las secundarias, Lupita Nyong’o (12 años de esclavitud) resuena en todas las quinielas como firme ganadora. En el pódium junto a ella está (la ya habitual) Jennifer Lawrence (La gran estafa americana). A pesar de que Lupita cubra menos metraje que Jennifer Lawrence, lo cierto es que su interpretación es desgarradora y mucho más arriesgada que la de la rubia. La cosa estará entre ellas dos, a pesar de que hay otras grandes nominadas como Julia Roberts (August), Sally Hawkins (Blue Jasmine) y una maravillosa June Squibb (Nebraska).

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En el caso de los guiones todo parece apuntar que el premio a mejor guión adaptado será para la gran favorita: 12 años de esclavitud. Siendo ésta una de las que más nominaciones tiene, abordando una temática que suele gustar mucho y, además, haciéndolo tan bien, parece difícil que no sea la ganadora. Before Midnight, Captain Phillips, Philomena y El Lobo de Wall Street completan el listado de nominadas que se van a ir a casa sin premio.

El guión original, puede llevárselo muy fácilmente La gran estafa americana. Sería un premio de compensación por todos los que no se va a llevar… Sin embargo, hay en esta categoría películas de mención: Nebraska y Her, de nuevo, son únicas y serían más que dignas ganadoras. Pasarán a la historia sin llevarse grandes premios, pero serán recordadas. Las otras dos nominadas son Blue Jasmine y Dallas Buyers Club.

Este año la gala será presentada una vez más por Ellen DeGeneres, humorista y presentadora estadounidense que ya fue maestra de ceremonias en otra ocasión de la que salió bastante airosa. Quizá su ironía y su cercanía con todo su público la conviertan de nuevo en una presentadora ejemplar. Aunque desde aquí esperamos bromas agrias, de las que duelen… Mientras llega la madrugada del domingo al lunes, os dejamos con este vídeo de la propia Ellen, donde a golpe de baile y playback se marca un original tráiler de cara a la gala: HERE WE GO!

La madrugada del domingo al lunes sabremos quienes son finalmente los ganadores y será entonces cuando ésta entrada se autodestruirá para que nadie sepa hasta dónde hemos metido la pata con nuestras predicciones…

Sinceramente sólo tenemos una cosa clara, y es que … ¡ojalá nos equivoquemos mucho!

El infinito romance entre el cine y la moda

La unión entre la moda y el séptimo arte no es algo nuevo, de hecho es algo tan antiguo como el propio invento de los hermanos Lumière. No se puede negar que las producciones cinematográficas han influenciado enormemente a las tendencias de la moda e incluso a día de hoy, se siguen reinventando estas mismas sobre la pasarela. El cine tiene el poder casi único de convertir looks, prendas, accesorios y marcas, en verdaderos iconos de la moda, consagrándolos a la cima a lo largo de todos los tiempos.

Hay que tener en cuenta que antiguamente no había toda la cantidad de información en cuestiones de moda como hoy en día, por lo que para muchos el cine era su única fuente de inspiración. Véase el conocido caso del film Sucedio una noche (1934) de Frank Capra, en donde en la escena final Clark Gable se quita la camiseta dejando su pecho al descubierto. Seguramente ninguno de ellos pensó en las consecuencias del acto, pero este simple hecho provocó una caída del 75% en la venta de camisetas interiores en EE.UU. Alucinante, ¿verdad?. Por suerte para los fabricantes de esta prenda, en 1951 un guapérrimo Marlon Brando lució como nadie una camiseta blanca de algodón en Un tranvía llamado deseo y más tarde, en 1955 un Rebelde sin causa James Dean la convirtió en un verdadero símbolo de rebeldía y sexualidad. ¿Acaso alguien de los aquí presentes no tiene una camiseta de algodón blanco?

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Pronto, los grandes estudios hollywoodenses se dieron cuenta de la repercusión que el vestuario podía tener en la sociedad de la época, por lo que no tardaron en contratar a importantes diseñadores para que crearan mundos de ensueño a través de las prendas. En 1928, la Metro Golden Mayer fichó a Adrian Adolph Greenburg, también conocido por Gilbert Adrian. Un auténtico genio de la aguja que con tan solo 25 años el productor y director Cecil B. de Mille se fijó en sus dotes creativas y decidió contratarlo como Jefe de vestuario de los estudios. Durante sus años en la MGM, Adrian fue el responsable del vestuario de más de 200 películas y de prendas icónicas que sin duda, marcaron el destino de muchos de estos largometrajes. Él creó la bata adornada con diamantes de Margarita Gautier en La Dama de las Camelias (1936), los trajes de seda, terciopelo y encaje del siglo XVIII de María Antonieta (1938), o el maravilloso vestido blanco que lució Katherine Hepburn en Historias de Filadelfia (1940).

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Pero sin duda, su obra más recordada será el vestuario de El mago de Oz (1939) y sus inolvidables zapatos de rubíes rojos con los que Dorothy caminaba sobre las baldosas amarillas para llegar a casa. Tac, tac, tac, tres taconeos bastaron para que la pequeña Dorothy descubriera los poderes mágicos de los zapatos y para que, fuera de Oz, se convirtieran en la viva imagen de la inocencia en el mundo del cine. A modo anecdótico, cabe destacar que en el libro original los zapatos eran plateados, pero en el film se decidieron cambiar el color a rojo para aprovechar el nuevo proceso de technicolor descubierto por aquellos años.

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Pero su mayor obra, con la que alcanzó el gran éxito es, curiosamente, una de las menos recordadas: el vestido de Letty Lynton, creado para la película del mismo nombre de 1932. La película estaba protagonizada por Joan Crawford, que para su desdicha, era extremadamente ancha de espaldas, por lo que Adrian se vio en la responsabilidad de disimular ese ‘defecto’. Para ello, creó un asombroso vestido en organdí de color blanco con enormes volantes en los hombros. El diseño triunfó tanto que los almacenes Macy´s de Nueva York se dieron prisa en clonarlo y en pocos días vendieron medio millón de vestidos. Aunque darle todo el mérito al vestido sería un error, ya que la prenda no habría gozado del éxito que tuvo sin el contexto en el que se creó. El motivo más importante fue sin duda la Gran Depresión, ya que tras el hundimiento económico, los estudios de cine dictaron que las estrellas debían vestir de blanco para dar una imagen de esperanza y optimismo.

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Adrian no tuvo ningún Oscar, básicamente porque este premio no se otorgo hasta 1948. Quien sí se lo llevo fue otra de las grandes dentro del diseño de vestuario en el cine: Edith Heath. Y no una, sino ocho veces de las 35 que estuvo nominada en sus 50 años de carrera. ¡Y eso que a ella todo este mundo le llego por casualidad! Sí, Edith era profesora de francés cuando un día con solo 20 años vio un anuncio en el que se solicitaba modista para los estudios Paramont. No se lo pensó dos veces, se presentó y le dieron el trabajo. Allí trabajó como jefa de vestuario hasta 1967 para continuar su trabajo con los estudios Universal. Edith se convirtió en la diseñadora de las estrellas más aclamada del séptimo arte. Bette Davis, Grace Kelly, Audrey Hepburn o Elisabeth Taylor pedían a gritos contar con sus diseños. Aunque de entre sus 1000 trabajos en cine, hay que destacar el tándem artístico que formo con Alfred Hitchcock. Genialidad y estilo se unieron para vestir a una musa de la elegancia como Grace Kelly en películas como La ventana indiscreta (1954) o Atrapa a un ladrón (1955).

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Aunque si hay una asociación que ha pasado a la posteridad, esa fue la de Audrey Hepburn y el modisto Givenchy. Y es que, ¿quién puede olvidar el vestido negro de Givenchy que lució Audrey Hepburn frente a un escaparate de Tiffany’s?, ¿o el modelo blanco y negro que lució en Sabrina?. Fruto de este binomio surgió el icono de Audrey Hepburn como la encantadora Holly Golightly en Desayuno con diamantes (1961). Una imagen tan solo comparable a la protagonizada por Marilyn Monroe y su vaporoso vestido en La Tentación vive arriba (1955). La actriz llevó el concepto del Little Black Dress a otro nivel, gracias a las memorables escenas de la adaptación cinematográfica de la novela de Truman Capote. Y aunque Audrey no coniguiera el premio al que fue nominada por su interpretación en la cinta, desde luego consiguió algo más importante: su imagen se fijaría para siempre en nuestras retinas con su vestido de satén negro azabache, su gran collar de perlas y su pelo recogido con una tiara de diamantes. Cuentan que Audrey se quedo prendada de la pieza al verla en el desfile de la colección del diseñador y quiso contar con la prenda para la película. El director del filme, Blake Edwards, dio el visto bueno al vestido porque le gustaba su escote y encargó tres vestidos idénticos por si había algún problema durante la filmación. Gracias a ello, hay tres piezas iguales en el mundo, de las cuales una está disponible para exposiciones, otra está en manos de Sean Ferrer, hijo de la actriz y una tercera fue donada por el modisto al escritor Dominique Lapierre y subastada en Christie’s el 5 de diciembre de 2006 con fines benéficos, alcanzando la cantidad de 607.720 euros, el precio más alto jamás alcanzado en subasta por una prenda cinematográfica.

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Y de la feminidad de Audrey a la masculinidad de Diane Keaton en Annie Hall (1977). Ropa vintage, pantalones holgados, sombreros, chalecos, corbatas… el look que hoy conocemos como tomboy se lo debemos a este clásico de Woody Allen. Y si hay alguien a quien le debemos uno de los trajes más repetidos en cualquier fiesta de disfraces, es sin duda al look Olivia Newton John en su escena final de Grease (1978). ¿O habéis ido a alguna fiesta donde no haya una pareja disfrazada de Sandy y Danny?

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Los años 90 también nos dejaron vestuarios memorables como el de Julia Roberts en Pretty Woman (1990), los maravillosos vestidos de Kate Winslet en Titanic (1997) o los diseños de Jean Paul Gaultier en El Quinto Elemento (1997), entre muchos otros.

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Ya en nuestro siglo, en 2007 hubo un vestido que dejó boquiabiertas a miles de mujeres: el maravilloso vestido verde de Jacqueline Durran que llevó Keira Knighley en Expiación, considerado por la revista Times como el vestido más deslumbrante de la historia del cine. Por cierto, Jacqueline se llevó el Oscar en la categoría de Mejor Vestuario el pasado año por su excelente trabajo en Anne Karenina.

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Pero no podemos terminar nuestro repaso del affair entre la moda y el cine sin mencionar a los accesorios que se convirtieron en iconos de moda gracias a sus apariciones en la gran pantalla y que arrasaron en ventas debido a ello. Por lo menos, Ray-Ban es claramente la marca de gafas de sol que más veces hemos podido ver en el cine y que, seguramente, más se haya visto beneficiada. Aunque si hablamos de gafas icónicas, esas son las lentes en forma de corazón usadas por Sue Lyon en Lolita (1952) de Stanley Kubrick. Gafas que, curiosamente, sólo aparecen en el cartel promocional de la película. En cuestión de sombreros, sin duda se lleva la palma la boina lucida por Faye Dunaway en Bonnie and Clyde (1967), que llevó a numerosos jóvenes a copiar el estilismo de la película de Arthun Penn y por tanto, poner de moda este característico accesorio. Los guantes de Gilda (1946), el bikini de Úrsula Andress en 007 contra el doctor (1962), las Asics de Kill Bill (2004)… son otros claros ejemplo de accesorios que han pasado a la historia como complementos icónicos en el mundo del cine.

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No queda duda de que el séptimo arte y la moda viven en un romance permanente y este domingo, seguro que nos deja gratas sorpresas dentro y fuera de las pantallas en la 86 Edición de los Oscar. Este año, las cinco películas nominadas a Mejor Vestuario son La gran estafa americana, The Grandmaster, El Gran Gatsby, 12 años de esclavitud The Invisible Woman. Para El Gran Gatsby, Miuccia Prada ha sido la encargada de diseñar las 40 piezas, inspiradas en colecciones de Prada y Miu Miu, con las que Carey Mulligan se transformó en Daisy Buchanan. Michael Wilkinson (300, El hombre de acero, Watchmen) trabajó mano a mano con el director David O. Russell para la creación de los espectaculares diseños de La gran estafa americana. El diseño de la indumentaria para The Grandmaster cuenta con el magnífico profesional de la industria William Chang Suk Ping, que consigue así su  primera nominación a la estatuilla dorada. No obstante, su trabajo es más que conocido en el continente asiático, gracias al diseño artístico de producciones como In the Mood for Love (2000) . El vestuario de 12 años de esclavitud viene de la mano de Patricia Norris, encargada del vestuario de films como Scarface o The Inmigrant. Con ocho semanas para su creación, la diseñadora colaboró ​​con Western Costume para realizar una realista representación del estilo americano de mediados del siglo XIX. Por último, Michael O’Connor es otro de los nominados al Oscar en esta categoría por su impecable trabajo en The Invisible Woman, un premio que ya ganó gracias a sus diseños en La Duquesa (2008) con una guapísima Keira Knightley. 

¿Cuál Ganará? Pronto lo sabremos…

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Penélope Cruz narra su vida a través de un cómic

Penelope_01_lowNi Mortadelo y Filemón ni Batman o los X-men, ahora las aventuras que narran los cómic también son de color rosa. La editorial Korat Comics ha puesto en marcha un proyecto dedicado a publicar cómics biográficos en España, al estilo que se hace en otros países. La primera estrella en ver su historia narrada a través de viñetas es Penélope Cruz, cuya vida será repasada desde sus inicios en el programa Quinta Marcha de Telecinco, hasta sus grandes momentos como al fichar por Pedro Almodóvar o Woody Allen o cuando se alzó con un Oscar.

Penelope_portada_color_lowPero no sólo sus quehaceres profesionales tienen cabida en las páginas de este cómic, ya que también se hace un recorrido por sus desventuras amorosas con diversas estrellas del celuloide hasta que se enamoró de Javier Bardem, padre de sus dos hijos, Leo y Luna. Esto contrasta con el hecho de que la actriz de Alcobendas sea una de las famosas que más protege su esfera personal de la atención mediática. De hecho, acaba de ser elegida por el 93 % de los españoles como la celebrity que mejor cuida la intimidad de sus hijos. Y es que sonada fue su demanda al diario El Mundo cuando éste se atrevió a publicar que la intérprete estaba embarazada. Ella lo negó, ganó el juicio y poco después dio a luz a su hijo Leo.

Pero ahora, Penélope da el salto de la gran pantalla al cómic. Ella será la primera de nuestras estrellas patrias en contar con una biografía narrada en viñetas. “El principal motivo para comenzar con Penélope Cruz es que se trata de la única actriz española en conseguir un Oscar, además de ser una actriz con una larga trayectoria cinematográfica a sus espaldas”, señalan desde la editorial Korat Comics, que ya ha realizado piezas para Adele, Prince y Freddy Mercury, o la mujer del ex presidente Reagan, entre muchos otros.

Sin embargo, la propia protagonista no parece mostrar mucho interés por su vida en cómic. Los responsables de la editorial han intentado ponerse en contacto con la mega estrella de Hollywood para darle a conocer la creación y, de algún modo, hacerla partícipe del proyecto mediante sugerencias, pero ni ella ni su representante han respondido a los diferentes mensajes que les han enviado. “No sabemos qué le parece la idea”, se lamentan desde la empresa editora.

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Penelope_17_color_lowNo obstante, se protegen asegurando que las historias están contadas desde el “respeto, la admiración y el buen hacer”. Para las próximas biografías, la empresa indica que serán personas cuyo éxito dentro y fuera de nuestras fronteras sea todo un ejemplo de superación o que su vida y obras supongan una aportación relevante a la cultura e historia. Pero habrá que esperar aún para conocer sus nombres.

El comic, dibujado por Manuel Díaz y coloreado por Ester Salguero, contará con 32 páginas a color en un formato de 17×24 cm, aunque también estará disponible en formato digital. Para financiar este proyecto de la vida de Penélope Cruz, la editorial ha lanzado una campaña de crowfunding o micromecenazgo. Los mecenas, a cambio, recibirán exclusivas recompensas junto con el cómic de la actriz española dedicado por sus autores. Una iniciativa que pronto podremos adquirir y disfrutar.

Los nominados a los Oscar 2014 son….

Por fin acabamos de saber la lista definitiva de los nominados a los Oscar 2014. El actor Chris Hemsworth y la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas, Cheryl Boone Isaacs, han sido los encargados de anunciar la lista de estrellas que se jugarán la estatuilla el próximo 2 de Marzo. Gravity y La gran estafa americana se convierten en las grandes favoritas para la 86 edición de los premios Oscars. Ambas películas acaparan diez nominaciones. Le siguen 12 años de esclavitud con nueve y Capitan Phillips con seis.

¿Sorpresas?, ¿decepciones?, queda al criterio de cada uno. Lo que si sabemos es que darán mucho de qué hablar:

Mejor película

La gran estafa americanaCapitan PhillipsDallas Buyers ClubGravityHer,  NebraskaPhilomena12 años de esclavitud y El lobo de Wall Street.

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Mejor Actor protagonista

Christian Bale por La gran estafa americana, Bruce Dern por Nebraska, Leonardo DiCaprio por El lobo de Wall Street, Chiwetel Ejiofor por Doce años de esclavitud y Matthew McConaughey por Dallas Buyers Club

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Mejor actriz protagonista

Amy Adams por La gran estafa americana, Cate Blanchett por Blue Jasmine, Sandra Bullock por Gravity, Judi Dench por Philomena y Meryl Streep por Agosto.

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Mejor actor de reparto

Barkhad Abdi por Capitán Phillips, Bradley Cooper por La gran estafa americana, Michael Fassbender por 12 años de esclavitud, Jonah Hill por El lobo de Wall Street, Jared Leto por Dallas Buyers Club.

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Mejor actriz de reparto

Sally Hawkins por Blue Jasmine, Jennifer lawrence por La Gran estafa americana, Julia Roberts por Agosto, Juen Squibb por Nebraska y Lupita Nyong’o por Doce años de esclavitud.

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Mejor Director

David O. Russel por La gran estafa americana, Alfonso Cuarón por Gravity, Alexander Payne por Nebraska, Steve McQueen por 12 años de esclavitud y Martin Scorsese por El lobo de Wall Street.

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Mejor película de animación

The CroodsDespicable Me 2Ernest & CelestineFrozen y The Wind Rises

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Resto de nominaciones

Mejor Guión Original: Eric Warren Singer y David O. Russell por La gran estafa americana, Woody Allen por Blue Jasmine, Craig Borten y Melisa por Dallas Buyers Club, Spike Jonze por Her y Bob Nelson por Nebraska.

Mejor Guión Adaptado: Richard Linklater, Julie Delpy y Ethan Hawke por Before Midnight, Billy Ray por Capitán Phillips, Steve Coogan y Jeff Pope por Philomena, John Ridley por Doce años de esclavitud y Terence Winter por El lobo de Wall Street

Mejor Fotografía: The GrandmasterGravityNebraskaA propósito de Llewyn Davis y Prisoners

Mejores Efectos Especiales: Tim Webber, Chris Lawrence, Dave Shirk y Neil Corbould por Gravity, Joe Letteri, Eric Saindon, David Clayton y Eric Reynolds El Hobbit: La desolación de Smaug, Christopher Townsend, Guy Williams, Erik Nash y Dan Sudick por Iron Man 3, Tim Alexander, Gary Brozenich, Edson Williams y John Frazier The Lone Ranger y Roger Guyett, Patrick Tubach, Ben Grossmann y Burt Dalton por Star Trek en la oscuridad

Mejor diseño de vestuario: La gran estafa americanaThe GrandmasterEl Gran Gatsby12 años de esclavitud y The Invisible Woman

Mejor Banda Sonora Original: John Williams por La ladrona de libros, Steven Price por Gravity, William Butler y Owen Pallett por Her, Alexandre Desplat por Philomena y Thomas Newman por Al encuentro de Mr. Banks

Mejor montaje: Jay Cassidy, Crispin Struthers y Alan Baumgarten por La gran estafa americana, Christopher Rouse por Capitan Phillips, John Mac McMurphy and Martin Pensa por Dallas Buyers Club, Alfonso Cuarón and Mark Sanger porGravity y Joe Walker por 12 años de esclavitud

Mejor documental: The Act of Killing , Cutie and the Boxer,Dirty WarsThe Square y 20 Feet from Stardom

Mejor cortometraje documental: CaveDiggerFacing Fear,Karama Has No WallsThe Lady in Number 6: Music Saved My Life y Prison Terminal: The Last Days of Private Jack Hall

Mejor película de habla no inglesa: The Broken Circle Breakdown de Bélgica, The Great Beauty de Italia, The Huntde Dinamarca, The Missing Picture de Camboya, Omar de Palestina

Mejor maquillaje: Dallas Buyers ClubJackass Presents: Bad Grandpa y El llanero solitario

Mejor canción: «Alone Yet Not Alone» de Alone yet not alone, «Happy» de Gru 2. Mi villano favorito , «Let it Go» deFrozen, «The Moon Song» de Her y «Ordinary Love» deMandela: Un largo camino hacia la Libertad

Mejor diseño de producción: La gran estafa americana,GravityHerEl Gran Gatsby y 12 años de esclavitud

Mejor cortometraje de animación: Feral de Daniel Sousa y Dan Golden, Get a Horse! de Lauren MacMullan y Dorothy McKim, Mr. Hublot de Laurent Witz y Alexandre Espigares,Possessions de Shuhei Morita y Room on the Broom de Max Lang y Jan Lachauer.

Mejor cortometraje de ficciónAquel No Era Yo de Esteban Crespo, Avant Que De Tout Perdre de Xavier Legrand y Alexandre Gavras, Helium de Anders Walter y Kim Magnusson, Pitääkö Mun Kaikki Hoitaa? de Selma Vilhunen y Kirsikka Saari y The Voorman Problem de Mark Gill y Baldwin Li

Mejor edición de sonido:Steve Boeddeker y Richard Hymns por Cuando todo está perdido, Oliver Tarney por Capitán Phillips, Glenn Freemantle por Gravity, Brent Burge por El Hobbit y Wylie Stateman por El único superviviente

Mejor mezcla de sonido: Chris Burdon, Mark Taylor, Mike Prestwood Smith and Chris Munro por Capitán Phillips, Skip Lievsay, Niv Adiri, Christopher Benstead y Chris Munro porGravity, Christopher Boyes, Michael Hedges, Michael Semanick y Tony Johnson por El Hobbit, Skip Lievsay, Greg Orloff y Peter F. Kurland por A propósito de Llewyn Davis y Andy Koyama, Beau Borders and David Brownlow por El único superviviente


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