La jardinería es en sí todo un arte. El arte de plantar, cultivar, regar, abonar, cuidar y conseguir una magnífica planta, árbol, flor o arbusto. En el Reino Unido es de sobra conocida su afición por la jardinería y las propiedades relajantes y beneficiosas que resultan al dedicarse al cuidado de la naturaleza. En nuestro país, abuelas y madres dedican su tiempo a embellecer terrazas, ventanas o pequeños jardines con sus macetas y tiestos.  Y de estos últimos se puede sacar mucha rentabilidad. Incluso aquellos que, por accidente, han caído haciéndose añicos.

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Las macetas rotas tienen ahora un valor al alza. Se pueden volver a reutilizar con una finalidad más que creativa. Solo basta tener en la cabeza algún paisaje, ser un poco manitas y llegar a crear verdaderas obras decorativas para embellecer nuestro propio hogar.

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Con esos tiestos rotos se pueden conseguir paisajes alucinantes. Con los trozos que han quedado hechos pedazos se puede realizar una pequeña escalera ascendente que lleve a la parte superior de la maceta y colocarlos de manera que sirvan de apoyo a los diferentes sustratos terrosos para ganar en altura y estabilidad. Cualquier elemento adicional está permitido para hacer más natural el paisaje a conseguir: desde pequeñas piedras, a musgo, ramitas o incluso pequeñas maderas para crear los escalones.

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Una vez creada la escalinata ascendente y bien estabilizada la base se pueden comenzar a plantar tanto plantas de interior como pequeñas, como ficus, fitonias, helechos, chefleras… cualquiera de ellas o todas ellas son válidas. La ventaja es que al ser de interior necesitan poca luz y poco riego.

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En Japón, el arte del paisaje es tal que se venden pequeñas lenami para su creación. Esta palabra japonesa significa “fila de casas” y estas macetas son un poco lo que se intenta representar: una hilera de casas con sus puertas, escaleras y su jardín, en el cual crecen las plantas. El bonsái es el tipo de árbol que se utiliza para estas creaciones y sus decoraciones resultan de lo más variopinto.

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Una vez terminadas de plantar nuestras plantas de interior, se puede terminar de decorar este pequeño paisaje con elementos adicionales como casetas, casitas, animales, hadas, duendes, trasgos… o incluso, en estas fechas, instalar nuestro propio Belén en ellos.

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Los mini-paisajes están de moda. Y han llegado para quedarse. Una nueva manera de entender la decoración de interior y exterior fácil, amena y muy barata, apta para todo tipo de mentes creativas.