«Los suplementos más eficientes son los que combinan prebióticos con probióticos y, sobre todo, postbióticos», comenta el doctor Álvaro Campillo.

La llegada de la Navidad y el nuevo año suele ser un momento para dejarse llevar. Esto incluye cometer excesos a la hora de comer y beber sin sentirse culpable. Pensar que solo son unos días y que no pasa nada es un enfoque equivocado, según los médicos. Estos actos tienen consecuencias sobre nuestro organismo, incluso a medio y largo plazo. Pero sí, también hay buenas noticias al respecto.

 “Si cometemos excesos frecuentes y durante varios días o semanas la microbiota se resentirá. Si no volvemos pronto a nuestros hábitos saludables o no prevenimos y protegemos nuestra microbiota de forma activa, puede que las molestias y los síntomas digestivos se prolonguen más de lo deseado o, incluso, se cronifiquen”, según toda una autoridad en la materia, el doctor Álvaro Campillo, cirujano general y digestivo en el Hospital General Universitario J.M. Morales Meseguer de Murcia y socio de Kobho Labs. Se trata de una compañía española fundada en 2022 con la misión de ofrecer suplementos nutricionales science-based para fomentar una sociedad saludable y un bienestar accesible.

Y es que la microbiota es un ecosistema muy sensible. Además, es único en cada persona. Está formado por una serie de microorganismos que trabajan en perfecta sintonía. Por eso, si los alteramos, estamos favoreciendo la aparición de enfermedades digestivas, de carácter inmunológico, etc.

“La microbiota es nuestro ejército fronterizo que recubre todas nuestras mucosas y piel. Tiene una labor defensiva esencial. Su equilibrio es vital para poder protegernos de infecciones. Tiene importantes funciones digestivas y metabólicas: nos ayuda a hacer una correcta digestión, tener un tránsito intestinal adecuado y absorber correctamente los nutrientes de los alimentos. Pero, además, influye en factores como el colesterol, el equilibrio del azúcar y la ganancia de peso corporal. Por no hablar de que también hay un vínculo directo entre la salud de la microbiota y la de nuestro cerebro, pues influye directamente en nuestro estado de ánimo por la cantidad de neurotransmisores que producimos en el intestino. En conclusión, es esencial para la salud general de nuestro cuerpo. No podemos tener buena salud sin una microbiota sana y diversa”, afirma Elisa Blázquez, nutricionista integrativa de Kobho Labs.

Factores que alteran la microbiota intestinal

Los principales enemigos de nuestra salud intestinal son estos: “El consumo excesivo de alimentos muy calóricos y con escasos nutrientes esenciales. El alcohol, los azúcares abundantes, el escaso reposo digestivo al hacer más comidas de lo habitual, los horarios irregulares al trasnochar, la reducción de la frecuencia de ejercicio físico”, detalla el doctor Campillo.

La buena noticia es que se puede prevenir el malestar digestivo de las fechas de gran estrés. Blázquez aconseja seguir una serie de pautas para que los excesos no nos pasen factura. “Antes de las fiestas debemos cuidar especialmente nuestra salud digestiva. No es necesario realizar una dieta restrictiva, pero sí llevar un patrón de vida antiinflamatorio que proteja el intestino. Esto implica que nuestra alimentación esté exenta de ultraprocesados, azúcares y harinas refinadas y sea rica en vegetales y productos frescos de calidad. También es importante llevar unos horarios ordenados y hacer descansos digestivos entre las comidas principales (tres son suficientes), evitando totalmente el picoteo.

Una cena temprana y ligera es esencial para que nuestro intestino se limpie y fortalezca durante la noche. Además, es fundamental hidratarse bien, bebiendo, al menos, entre 6-8 vasos de agua al día. Por otra parte, los suplementos nutricionales serán buenos aliados para cuidar la salud digestiva. Los probióticos nos pueden ayudar a tener una microbiota más fuerte para estas fechas. Conviene tomarlos desde un mes antes, durante y un mes después”.

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Diferencia entre prebióticos, probióticos y postbióticos

Asistimos a un boom de suplementos, pero de nada sirve tomarlos si no sabemos qué complementos son los que necesitamos. O si no elegimos aquellos que estén bien formulados, tengan la mayor biodisponibilidad y cuenten con activos de calidad. Para empezar, conviene distinguir qué es qué. “Los probióticos son las bacterias buenas que forman parte de nuestra microbiota. Los prebióticos son fibras vegetales de las que se alimentan las bacterias buenas (probióticas). Y los postbióticos son ácidos grasos de cadena corta que generan las bacterias probióticas. Entre sus efectos positivos destacan reducir la inflamación intestinal, aumentar la producción de moco saludable en el intestino, nutrir a las células intestinales y revertir la hiperpermeabilidad intestinal”, aclara el doctor Campillo, uno de los especialistas más reconocidos a nivel europeo y con varios premios en su haber.

¿Hay algunos suplementos más eficaces que otros en este proceso de recuperación de la salud digestiva tras los excesos? “Sin duda. Clásicamente se han usado algunos probióticos de forma aislada, pero la evidencia científica actual indica que los suplementos más eficientes son los que combinan prebióticos con probióticos y, sobre todo, postbióticos (como el Butirato). Son los que más aceleran la recuperación digestiva e intestinal y potencian los efectos de las bacterias probióticas. Además, si asociamos a los pre-pro y postbiótico algún suplemento de polifenoles, como curcumina, trans-resveratrol, astaxantina o melatonina, los efectos se potencian. Se debe a que estos polifenoles reducen la proliferación de bacterias negativas y la inflamación y facilitan la proliferación de las cepas probióticas”, aclara el doctor.

No todos los complementos nutricionales son iguales, ni parecidos. Para que un suplemento sea eficaz a la hora de procurar una microbiota sana, debe cumplir estas condiciones: “En el caso de los suplementos pre-pro y prebióticos, además de incluir variedad de cepas saludables y con evidencia científica, el postbiótico es la clave más importante. Además, tienen que tener máxima biodisponibilidad para que puedan distribuirse por todo el tubo digestivo y, finalmente, llegar al intestino grueso de forma activa”.

Y añade: “En cuanto a los polifenoles, es prioritario que tengan la máxima biodisponibilidad (en forma de liposomas o fitosomas), usar las formas químicas más bioactivas (por ejemplo, trans-resveratrol frente a cisresveratrol, que no es prácticamente activo) y que se asocien principios activos sinérgicos y potenciadores (por ejemplo, la quercetina aumenta los efectos positivos y la efectividad del transresveratrol; la coenzima Q10 potencia los efectos de la astaxantina; y la piperina los de la curcumina)”.

Y, por último, además de su calidad y máxima biodisponibilidad, es importante que la suplementación tenga un coste razonable. Es, de hecho uno de los propósitos de Kobho Labs: democratizar el acceso a nutricosmética de alta calidad a precios asequibles. “De lo contrario, no se podrán adquirir y completar los tratamientos de forma correcta y práctica”, concluye Campillo.