El precio del alquiler de los pisos está por las nubes. Es todo un hecho. Pero no sólo en España. En Suiza, también.  Tal es así que, en el distrito de Albisrieden, situado en el cinturón urbano exterior de la ciudad de Zúrich, se están construyendo complejos de edificios para alquiler público. Estos apartamentos deben ser asequibles, ya que se van a alquilar a poco precio. Bajo presupuesto de construcción para un alquiler barato, parece ser la dinámica de todos los gobiernos democráticos, independientemente del país en el que se resida.

Esto es lo que ha ocurrido con el proyecto presentado por la firma arquitectónica Gus Wüstemann. Al parecer, su diseño de una “arquitectura para todos” ha convencido a la Fundación Baechi, la encargada de la ejecución de estos pisos. Gus Wüstemann ha presentado un diseño que encaja a la perfección con la estructura urbana en la que se integra. En un barrio situado casi a las afueras de la ciudad, se levanta un cinturón verde, rodeado de viviendas construidas en la década de los años 50. En el centro de este conjunto de edificios se levanta el proyecto de la firma suiza.

El material elegido por Gus Wüstemann para su construcción ha sido el hormigón. Tanto para el exterior como para el interior. Tal cual. El exterior no necesita de ningún tipo de revestimiento adicional, quedando visto y con sólo la alternancia de las cristaleras de las ventanas, el acero de las barandillas de las terrazas y la madera de las persianas y de las puertas. Al interior, el hormigón también permanece a la vista y permite crear cualquier tipo de complemento mobiliario, como bancos corridos que actúan como un lugar para descansar.

La decoración de cada apartamento queda reducido a un minimalismo nunca antes visto. La cocina aparece reducida a su simple funcionalidad, donde la madera hace distinguirla de la monótona unidad del gris impuesto por el hormigón. El baño también utiliza la madera para darle un toque de contraste al aburrido monocromismo anterior, así como las puertas y los armarios de las habitaciones. Incluso los marcos de las ventanas también están realizados en madera.

Toda esa monotonía gris queda rota por el empleo de amplias ventanas en el salón principal. Esas cristaleras actúan como un pulmón que oxigena el gris interior, permitiendo la entrada exterior de luz, calor y un auxiliador verdor, que proviene de los jardines que lo rodean. Además, el uso de puertas correderas flotantes en los baños ayuda a romper con el efecto unificador del gris que predomina en toda la vivienda.

Gus Wüstemann crea así una tipología de vivienda low cost apta para los bolsillos menos abundantes, con costes muy baratos de construcción, reduciendo al mínimo los elementos de diseño, que ya serán aportados por los inquilinos que las habiten.