Entramos en el hotel Torre del Marqués: una finca del siglo XVIII, 200 hectáreas de impresionantes vistas, habitaciones vigiladas para mascotas, ecosostenibilidad extrema y el sello Small Luxury Hotels.

En el noreste de España, en la provincia de Teruel, en medio de la exuberante campiña del Matarraña, nos adentramos en Torre del Marqués Hotel & Spa, de 5 estrellas, uno de los hoteles de lujo más inesperados de España. La hacienda del siglo XVIII, renovada y ampliada, se alza sobre una colina. Se encuentra en medio de una finca rural de 200 hectáreas. Viñedos y olivares, las crestas onduladas de los montes de Monroyo, bosques mediterráneos de pinos, robles, cerezos y almendros se extienden ante la vista en forma de un espectáculo natural impresionante. Es, además, un paisaje compartido con jabalíes, zorros, ciervos y conejos.

Es un paraíso que ha permanecido casi inalterado a lo largo de los siglos. Un entorno que resiste el paso del tiempo y sigue proporcionando alimento, según nos dicen los anfitriones. El Tastavins, uno de los ríos más limpios de España, riega la finca que linda con una de las joyas naturales mejor conservadas de la Península Ibérica: el Parque Natural del Puerto de Beceite. También nace allí el río Matarraña, que da nombre a una comarca con 18 pueblos medievales, solo 8000 habitantes e impresionantes palacios de arquitectura renacentista y mudéjar.

En los últimos años la popularidad de la región del Matarraña no ha hecho más que crecer. Tanto, que gracias a los medios de comunicación y el marketing turístico, ya tiene un nuevo y sonoro apodo: la Toscana española. O, la aragonesa.

Torre del Marqués se encuentra a 30 kilómetros en línea recta de la costa mediterránea. Así, la cordillera sirve de regulador climático para la comarca del Matarraña. Las ventanas panorámicas de cada una de las 18 habitaciones ofrecen una vista casi hipnótica del paisaje natural que las rodea. Los interiores combinan la artesanía local con soluciones biosostenibles y elementos que recuerdan la serenidad del diseño japonés y escandinavo. Según nos cuentan en el hotel, es «un espacio único construido con las manos de los habitantes de la región y con materiales de la naturaleza que lo rodea».

Entre los placeres mente-cuerpo encontramos una piscina exterior climatizada, un spa y una zona de tratamientos y masajes con productos de Natura Bissé. Entre las demás experiencias: recogida de uvas, catas de vino, aceite de oliva y miel, rutas de senderismo y cicloturismo, picnics gastronómicos y paseos a caballo.

La frase «dog-friendly» tiene aquí un contenido completamente distinto. Las «habitaciones» exclusivas para perros, situadas en un edificio aparte, están totalmente equipadas con una cama, comederos y un dispensador automático de agua. Cada espacio dispone de monitores de vigilancia para que los dueños puedan ver a su mascota las 24 horas del día.

El restaurante del hotel, La Atalaya del Tastavins, impacta son las vistas a través de los grandes ventanales. La cocina se mantiene fiel a la idea del kilómetro cero y los productos locales. En el menú desfilan las riquezas gastronómicas de la región: AOVE de la variedad autóctona empeltre, el famoso ternasco de Aragón, jamón de Teruel con D.O. P., trufas negras (Aragón es el mayor productor y exportador del mundo), melocotones amarillos con etiqueta negra de Calanda (los únicos del mundo con D.O.P.), pescado fresco del Delta del Ebro.

Algunos de los productos proceden directamente de la propia huerta del hotel. Ni siquiera la selección de 60 vinos elaborados en pequeñas bodegas familiares en un radio de 60 kilómetros, escapa de la filosofía de proximidad. «Sentimos un verdadero amor por todo lo local. Queremos que nuestros huéspedes aprecien la alegría de estar exactamente en este lugar y no en ningún otro», nos explica Óscar García, propietario de Torre del Marqués, junto a su esposa Marta Goiri.

Ambos son ingenieros y durante años han sido altos directivos en grandes empresas internacionales. Óscar admite que era «un auténtico friki de la informática». En los últimos doce años, él ha fundado varias empresas tecnológicas, y ella una agencia de viajes de lujo. Tras viajar juntos juntos por todo el mundo, querían buscar un nuevo reto personal: su propio hotel boutique.

Se pusieron manos – y mentes, a la obra. Óscar y Marta cursaron varios de los másteres más prestigiosos del sector: enología, gestión turística y gastronomía sostenible. Después de viajar por España durante meses en busca de su localización soñada, se enamoraron de Teruel y, por supuesto, del Matarraña. La finca «llegó» en 2015. Descubrieron que parte del edificio de 1702 pertenecía a la familia del marqués de Santa Coloma.

Óscar y Marta contrataron a la arquitecta Angels Castellarnau, especializada en restaurar casas en los Pirineos. Ella les convenció para apostar por la ecosostenibilidad extrema. Todos los materiales antiguos fueron reutilizados. Las paredes se hicieron con una mezcla de arcilla y paja y se aislaron con lana de oveja. Se emplearon constructores y artesanos locales.  Es más, el cien por cien de la energía renovable del hotel procede de paneles solares y calderas con biomasa recogida de la tala para limpiar los bosques alrededor.

Desde su apertura en 2020, Torre del Marqués Hotel & Spa se considera uno de los mejores ejemplos de una nueva dimensión del lujo, donde la naturaleza, la tranquilidad y la autenticidad local son lo más preciado. Además. es miembro de una de las colecciones de hoteles más exclusivas del mundo, Small Luxury Hotels.