El Rincón del Monasterio: 9 casas rurales para escapada romántica en la Sierra Norte de Guadalajara

A poco más de 1 hora de Madrid, la rutina se disuelve entre el aroma de la lavanda, el susurro de los chopos y cielos que parecen infinitos. Hay un rincón que no aparece de golpe, sino que se revela lentamente, curva a curva, hasta llegar a un puente sobre el río Aliendre. Monasterio, en plena Sierra Norte de Guadalajara, es uno de esos lugares que aún guardan secretos. Allí, entre casas de adobe, una plaza tranquila y las campanas de una iglesia románica del siglo XIII, se esconde El Rincón del Monasterio: 9 casas rurales, reconstruidas una a una con mimo, diseñadas para el descanso, el placer y el relax más auténtico.



Además, al caer la noche, comienza otro espectáculo único en el cielo, pues Monasterio forma parte de la reserva Starlight «Cielos de Guadalajara», lo que garantiza que el cielo aquí no es un fondo oscuro y contaminado por las luces de las ciudades, sino un verdadero espectáculo nocturno y cósmico. Este reconocimiento, otorgado por la Fundación Starlight, acredita a territorios que poseen una calidad excepcional del cielo para la contemplación astronómica, y que están comprometidos con su protección frente a la contaminación lumínica. Se ven constelaciones, planetas, la Vía Láctea.

Pero en agosto se despliega la exhibición más fascinante, cuando las Perseidas iluminan el firmamento como si lo atravesaran agujas de luz. Desde el propio alojamiento o desde el campo abierto al lado se puede observar el cielo sin contaminación lumínica, con mantas para una noche inolvidable. Pero, además con la ayuda de apps astronómicas que guían entre estrellas. Cada mes de agosto, el planeta Tierra atraviesa la estela del cometa Swift-Tuttle. Las partículas que arrastra el cometa, al entrar en contacto con la atmósfera terrestre, se desintegran a gran velocidad y producen destellos de luz. Aunque popularmente se les llama estrellas fugaces, en realidad son partículas de polvo incandescente. Estos meteoros pueden alcanzar velocidades superiores a los 50 kilómetros por segundo, y su tasa de actividad puede llegar a los 200 meteoros por hora.


El refugio rural está formado por casas esparcidas por el pueblo en miniatura: Amapola, Lavanda, Romero, Roble, Nogal… tienen nombres de planta y alma de bosque. Mantienen intacto el encanto rural y al mismo tiempo tienen todas las comodidades modernas, incluso jacuzzi, sauna privada y hasta un sillón tantra en cada casa.



La historia de las casas no puede ser más auténtica. Hace más de 35 años los anfitriones Mercedes y Mikel transformaron un antiguo pajar en una casa para escapar de sus vidas ajetreadas en Madrid. Pronto quisieron dar otro paso y trasladarse a vivir en Monasterio casi exclusivamente. Luego llegaron las demás casas, que fueron restauradas y transformadas en alojamiento rural. Siguen siendo hoy en día los mejores anfitriones y guías.


En verano, el oasis silencioso alrededor de la piscina privada climatizada con energía solar es el must absoluto del lugar. Rodeada de naturaleza y vistas hacia un horizonte natural y relajante, donde refrescar el cuerpo y la mente. El silencio casi hipnótico solo lo interrumpe el trino de decenas de especies que encuentran refugio entre los robles, sabinas y campos de lavanda. Es un santuario para avistar mirlos, carboneros, alondras o milanos sobrevolando la Sierra Norte.

A pocos metros de la piscina, otra sorpresa en forma de campo privado de lavanda plantado para los huéspedes. Una experiencia envolvente, visual, aromática. Tras la lavanda, la naturaleza se abre aún más: salvaje y serena a la vez.


Además de retiro para dos (o más), El Rincón del Monasterio es también el punto de partida perfecto para explorar una comarca casi secreta. La Sierra Norte de Guadalajara es una de las joyas naturales más desconocidas y sorprendentes del centro de la península ibérica. Situada en el extremo noroccidental de Castilla-La Mancha, esta comarca de paisajes abruptos, valles profundos y cumbres serenas presenta una enorme diversidad ecológica: hayedos milenarios, robledales, pinares y zonas de matorral mediterráneo, donde conviven especies protegidas como el águila real, el buitre leonado o el lobo ibérico.

Pero la Sierra Norte también es patrimonio humano, con su famosa Ruta de los Pueblos Negros, un conjunto de aldeas construidas con pizarra oscura que se mimetizan con el paisaje y conservan una arquitectura rural auténtica y viva. Municipios como Valverde de los Arroyos, Campillo de Ranas o Majaelrayo ofrecen una ventana a la tradición serrana.
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