El encanto surrealista de Igor Morski

«Cuando el hombre quiso imitar la acción de andar, creó la rueda, que no se parece a una pierna. Del mismo modo ha creado, inconscientemente, el surrealismo.» Apollinaire dejaba claro con esta sentencia que el surrealismo nace como una necesidad de expresión del inconsciente. La consciencia no es capaz de censurar lo que llega de la inconsciencia del artista y esta vía le sirve para expresar libremente, y sin ninguna atadura, toda idea que nace, de una forma automática y sin restricciones. Pero, ¿y si se uniera bajo un mismo pincel el principio surrealista y un sutil encanto delicado? El resultado sería bastante claro: un artista de gran imaginación capaz de hacer atractivo cualquier pulsión inconsciente.

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Igor Morski nació en Poznán (Polonia) en 1960 y se graduó con honores en arquitectura y bellas artes. Empezó trabajando como diseñador para escenarios de teatro y para programas de televisión sobre cultura y debates. Después se dedicó a labrar una extensa trayectoria profesional dentro del diseño gráfico realizando portadas de revistas, posters, ilustraciones… en publicaciones de gran prestigio dentro del ámbito polaco, como Saatchi & Saatchi Singapur, Saatchi & Saatchi Sydney,  Abelson Taylor, WPROST, Newsweek, Bussinessweek, Manager Magazine o Charaktery. Actualmente el diseño 3D, el dibujo y la fotomanipulación están presentes en sus trabajos, que se realizan desde su estudio Morski Studio Graficzne.

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Entre los temas que recurrentes en sus ilustraciones aparecen la vejez, la naturaleza, los animales o la guerra. El intenso colorido que emplea le dota de gran fuerza visual tanto a las figuras que aparecen como al escenario en el que se integran. Además, es muy frecuente un cierto tono irónico y satírico con fuerte carácter crítico en todas sus composiciones.

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Para este artista, las ilustraciones que va creando sirven para dar soporte a los textos que acompaña dentro de las publicaciones de las que forman parte. Muchas veces las ilustraciones son claramente más convincentes que el propio texto. Con ellas intenta llegar al lector de manera concisa y directa para que con un único vistazo pueda comprender la profundidad de la historia que se narra.

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La sensación que causan todas y cada una de sus obras es la de despertarse en un mundo maravilloso, lleno de símbolos e imágenes que cautivan al espectador, con un toque de magia que envuelve por completo a quien lo contempla. La abstracción de cada uno de los símbolos parece conducir hacia un horizonte infinito que, de repente, colapsa y agita la mente del observador. Cada gesto y expresión del rostro nos lleva del momento de ensueño, puramente surrealista, a regresar a la realidad de nuevo, sobrepasando en muchas ocasiones lo carnal.

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El resultado es una obra donde todo lo que surge ante la mente del creador se lleva a la realidad a través del lienzo y lo impensable termina convirtiéndose en una realidad de un delicioso encanto que hasta el mismísimo Dalí hubiera alabado.

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1 Comentario

  1. Poderoso trabajo. Tránsitos entre el ensueño y el funcionalismo de un antropoide que se resiste a la investigación de la existencia.
    Quisiera utilizar unas imágenes del maestro Igor en una de mis publicaciones.

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