Entrevistamos al artista brasileño Henrique Oliveira en ARCO sobre su proyecto para Ruinart

Una escultura del tamaño de un árbol real, hecha de madera contrachapada reciclada y papel maché reforzado por una estructura metálica interna. Esta es la obra de artista brasileño Henrique Oliveira que se alzará en el Cour d’Honneur de la sede histórica de la Maison Ruinart en Reims el próximo otoño. La construcción pone de relieve la importancia del reciclaje. Su forma evoca ramas entrelazadas como un laberinto de raíces, que recuerdan la red subterránea de pozos de tiza en los que Ruinart envejece su champagne.

Forma parte de la Carte Blanche 2024: Conversaciones con la Naturaleza, un colectivo de artistas internacionales que comparten una fuerte conexión con la naturaleza.

Hablamos con Henrique Oliveira durante la última edición de la feria ARCO, donde vimos parte de su colaboración con Ruinart.

El año pasado Henrique recibió una invitación para realizar una obra para los jardines de Ruinart. Luego vino otra invitación para participar con otras piezas de arte en las ferias de arte más importantes del mundo. En marzo del año pasado, Oliveira visitó los jardines de la Maison de champagne más antigua, en Reims. Allí conoció también a los otros 5 artistas reunidos para este proyecto. Andrea Bowers, Marcus Coates, Thijs Biersteker, Pascale Marthine Tayou y Tomoko Sauvage.

Henrique Oliveira trabaja en proyectos in situ por todo el mundo, especialmente en Europa. Sus pinturas revelan una proliferación orgánica de color. Mientras, sus esculturas (re)crean raíces que emergen de entornos urbanos. Están compuestas por tablones incrustados de madera contrachapada reciclada (tapumes). Henrique empezó a profundizar en cuestiones ecológicas en la universidad.

“Primero fueron los cuadros. Utilizaba material barato de la construcción, como por ejemplo, el contrachapado. Empecé a pintar sobre este material. Luego ya me interesaba su superficie en sí, para hacer una especie de collage en forma de cuadros, para más tarde trabajar directamente sobre la pared. Entonces empecé a relacionarme con la arquitectura. Al principio, el uso del contrachapado estaba muy vinculado con el entorno urbano de Sao Paulo. Tenía mucho más que ver con el Nouveau realisme francés, los tipos que iban a la calle y cogían algo y lo ponían en la galería. Cuando mi trabajo progresó hacia las obras tridimensionales, empecé a adoptar formas de ramas, árboles y raíces”, nos cuenta durante la feria ARCO en Madrid, donde sus esculturas orgánicas forman parte del espacio de Ruinart. 

El artista recrea la naturaleza con medios casi siempre naturales. Hasta el punto de que sus obras están en el límite de asemejarse casi por completo a la naturaleza. Pero siempre son objetos artísticos. Nunca son tomadas directamente de la naturaleza.

“Algunas piezas podrían encontrarse realmente en la naturaleza, instigando la investigación del propio espectador. La obra le invita a acercarse y ver cómo fue hecha. Tiene esta ambigüedad, ¿fue “hecha” o fue encontrada? Propongo uno de los posibles discursos. Un paralelismo entre el esfuerzo que tenemos que hacer hoy en día para tener la naturaleza como solía ser hasta el siglo XIX, antes de la forma moderna en que vivimos. La naturaleza era algo a conquistar. Tomábamos un pedazo de tierra, luego la naturaleza lo recuperaba, así que teníamos que luchar contra la naturaleza. Hoy es al revés, la naturaleza es algo frágil y tenemos que hacer un gran esfuerzo para tenerla como antes. En mi caso, hago un gran esfuerzo para devolver a la naturaleza sus formas originales. Tomo madera, parte es de segunda mano, a veces cojo trozos de contrachapado de la calle, separo las láminas y las utilizo para reconstruir las formas originales de los árboles. Es un trabajo extremadamente minucioso, sobre todo el acabado que parece un puzzle”, nos comenta.

Cuando “invade” museos o grandes espacios con sus obras, Henrique trabaja de manera diferente. Es un proceso mucho más rápido, con menos capas, donde no se busca tanta precisión. A cambio, las obras se expanden en el espacio. Estas piezas están creadas para espacios concretos y casi nunca pueden ser guardadas o reproducidas en otros lugares.

¿Es una venganza de la naturaleza?

“Podría ser, es una de las posibles lecturas. Yo trabajo mucho más intuitivamente. Luego, me interesan las diferentes interpretaciones de los espectadores. Más que yo imponer directamente mi idea, prefiero que mi trabajo despierte diferentes opiniones”, nos comenta.

Si tuviera que elegir entre la pintura y la escultura, se quedaría con la primera, “por el trabajo en soledad en mi estudio”. Las esculturas, sin embargo, le dan mucha más visibilidad en los espacios públicos. Los proyectos de Henrique Oliveira se han presentado en la Bienal de São Paulo (2006), el Smithsonian Institution de Washington (2011), el Palais de Tokyo de París (2013), en el Jardin des Tuileries como parte de Paris+ par Art Basel (2023).

Después de ARCO, participará con la Carte Blanche 2024 de Ruinart en Berlin Gallery Weekend  en abril, y luego, en Frieze London en octubre. En verano, participará en Le Voyage à Nantes.