CIS University y la Fundación Robert F. Kennedy traen a Madrid a Januário Jano, el artista que enseña a desconfiar de la memoria oficial

El archivo no es un lugar neutral. No es simplemente el sitio donde guardamos el pasado. Es un sistema que decide qué se recuerda y qué se olvida. Quién existe en la historia y quién queda fuera de ella. Esta es la premisa que el artista angoleño-británico Januário Jano lleva años explorando en su práctica interdisciplinar. También, es el punto de partida del workshop que protagoniza en Madrid, impulsado por CIS University y la Fundación Robert F. Kennedy Human Rights Spain.

La propuesta central del taller es tan sencilla como provocadora: construir un «archivo no fiable». Los estudiantes universitarios combinan elementos reales y ficticios para explorar cómo se construyen las narrativas —personales y colectivas— y cómo las versiones oficiales de la historia dejan fuera verdades emocionales que ningún registro tradicional recoge. El ejercicio no busca el engaño, sino exactamente lo contrario. A través de la falsificación controlada, Jano invita a sus alumnos a descubrir que todo archivo es, en cierta medida, una elección. Y que elegir qué se guarda es ya un acto de poder.

La práctica artística de Jano aborda cuestiones de identidad, memoria e historia colonial desde un enfoque que él mismo describe como una forma de recuperación. «El archivo no es solo un lugar donde guardamos el pasado, sino una herramienta que define quiénes somos. A través del arte, podemos recuperar historias olvidadas y construir nuevas formas de entender nuestra identidad».

El workshop se enmarca en una alianza consolidada entre CIS University —institución con más de 4 décadas de trayectoria en formación basada en valores éticos y humanistas— y la Fundación Robert F. Kennedy Human Rights Spain, que desde su creación ha promovido programas educativos que acercan los derechos humanos a las aulas. La doctora María Díaz de la Cebosa, presidenta de ambas instituciones, subraya el papel singular del arte en este tipo de aprendizaje: «El arte tiene una capacidad única para despertar conciencias y abrir espacios de diálogo que transforman tanto a los estudiantes como a la sociedad».

La iniciativa no es un hecho aislado. Se suma a una trayectoria de proyectos que han impactado a miles de jóvenes en España y Estados Unidos, entre los que destacan el Programa Camino de Santiago y el programa Speak Truth to Power —que toma su nombre, precisamente, del legado de Robert F. Kennedy, cuya visión de justicia social sigue siendo el hilo conductor de la Fundación.

Lo que diferencia a este workshop es la apuesta por el lenguaje del arte contemporáneo como vehículo pedagógico. No para decorar el aprendizaje, sino para tensarlo. La metodología de Jano parte de la experimentación y la reflexión crítica, con la convicción de que el conocimiento no es estático sino un proceso vivo. Formar profesionales capaces de leer el mundo desde una perspectiva ética implica, antes que nada, enseñarles a dudar de las versiones que ese mundo les ofrece.

En un momento marcado por la polarización y la proliferación de relatos contradictorios, la pregunta que Januário Jano lleva al aula resulta más urgente que nunca. ¿Quién decide qué merece ser recordado?