Estamos ya en marzo y tenemos a los redactores revolucionados, ya sabéis, la primavera la sangre altera. Encima llega Paco León (que nos gusta tanto como su madre recién estrenada youtuber Carmina) y moviliza aún más las hormonas con el tráiler de la nueva película que nos trae en abril. ¿No lo has visto? Suéltate la bufanda y ponte las chanclas, que te va a subir la temperatura corporal.

“KIKI, el amor se hace” Una comedia erótico-festiva en la que cinco historias de amor se entremezclan con el sexo, la exploración de la sexualidad y las filias sexuales de forma tan fogosa como descarada. Los protagonistas deciden darle un toque de chispa a su vida sexual, pero claro, provocará un popurrí de sentimientos, rupturas de tabúes y juegos sexuales que no serán tan fáciles de acoplar como cabía esperar, una expresión de libertad sexual en la que entran en acción muchas más cosas que los juegos de cama.

Pero… ¿Qué es una filia? Pues seguramente muchos de vosotros tenéis unas cuantas y ni siquiera lo sabéis, se trata de atracciones exageradas a determinadas realidades o situaciones; podríamos decir que son lo contrario a las fobias y no exclusivas de la sexualidad, puede ser algo que nos gusta mucho o nos llama la atención. Por ejemplo, hay algunas más habituales como la atracción por personas altas, rellenitas, con otros rasgos o de diferente nacionalidad,  el sadismo y masoquismo, polirelaciones (sexo con varios individuos simultáneamente), el gusto por el sexo en espacios públicos etc…

La cuestión se complica un poco más cuando llegamos a las parafilias, el extremo de las filias y que suele adentrarse en un camino un poco más escabroso, puesto que se consideran impulsos sexuales intensos y frecuentes, fantasías o patrones del comportamiento sexual, en los que la fuente principal de placer no reside en la relación sexual como tal o la cópula, sino en alguna otra actividad, objeto o situación poco habitual. Es lo que se denominaba perversión o desviación sexual antiguamente.

Muchas son inocuas pero otras entran en el marco de lo patológico, cuando dicha práctica es la única forma con la que la persona alcanza el clímax sexual, cuando daña de forma física, psicológica o económica a alguno de los participantes, y cuando los implicados no están participando de forma voluntaria y consciente. Algunos ejemplos seguro que te sonarán, como el frotismo (los “cariñosos” que se rozan en el metro sin consentimiento), la pedofilia, la somnofilia (excitacion sexual con una persona que duerme), el exhibicionismo o la necrofilia (sexo con cadáveres). Otras menos conocidas tienen que ver con la excitación a partir de orina, excrementos, vómitos, haciendo llamadas eróticas a desconocidos

Imagina que te gusta atar a tu pareja a veces cuando mantenéis relaciones, pues el problema vendría cuando no fueras capaz de tener relaciones sin atarle.

23216449860_331fb20b11_oMuchos rozan el límite entre lo que la sociedad cataloga como aceptable, ético o moral, pero claro, todo esto depende de la época y el lugar del mundo; da lugar a un debate sobre la intimidad o las convenciones sociales. No es igual el sexo en la Roma Clásica que en la actual, ni la práctica sexual en Filipinas que en Portugal. Sin ir más lejos, hasta no hace mucho en los manuales de Psicología se consideraba el sexo oral o la masturbación como una parafilia, ahora sólo se le llama así si es lo único que le excita a la persona.

¿Quién marca el límite entre lo normal y lo anormal? Podría ser un interesante debate de sobremesa o entre cervezas y amigos este fin de semana. ¿Te atreves? ¡Igual te llevarías más de una sorpresa si la gente se suelta y comienza a contar!

Desde luego no tiene nada de malo tener gustos poco tradicionales o excéntricos. ¿Por qué la gente tiene fetiches? ¿Y por qué no? Es como el típico amigo que siempre pide el plato menos convencional de la carta porque el menú del día le aburre: a algunos les gusta el misionero, y otros prefieren chuparte la punta del dedo gordo del pie. En el fondo preferimos pensar que es una forma de queja antisistema en busca de libertad que no hace daño a nadie… ¡A no ser que se pasen con el látigo… O sea en contra de tu voluntad!

¿Así que por qué no experimentar y probar con tu(s) compañer@(s) sexual(es)? ¿Quién dijo miedo?

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