20 paneles de gran formato en Villa Olmo, a orillas del lago de Como: la primera exposición dedicada a los coches en la obra de Helmut Newton

Cuando Newton ponía un automóvil en el encuadre, el coche dejaba de ser un vehículo para convertirse en algo más un cómplice, un símbolo de poder, una extensión del cuerpo femenino o masculino que lo habitaba.
Helmut Newton. Cars (hasta el 30 de junio de 2026) en los jardines de la Villa Olmo, a orillas del lago de Como es la primera exposición dedicada específicamente a este tema dentro de la amplia obra del fotógrafo berlinés.
Se presenta en el marco de FuoriConcorso KraftMeister, el evento que cada año convierte la cultura automovilística en un ejercicio de pensamiento estético. 20 paneles de gran formato y una selección de fotografías tomadas entre 1956 y 2001. Más de medio siglo de una relación apasionada entre Newton, su cámara y los automóviles que nunca dejaron de fascinarle.

Una historia de amor que empezó en Roma
Todo comenzó a mediados de los años cincuenta, durante un viaje a Roma, cuando utilizó su propio Porsche 356 blanco como fondo para un retrato privado de su esposa June en la Via Appia Antica.

Poco después, de vuelta en Melbourne, el coche aparecería en una sesión de moda para la edición australiana de Vogue. A partir de ahí, los automóviles se convirtieron en una presencia constante en su trabajo, a veces en primer plano y a veces al fondo, pero siempre cargados de significado.
En los primeros años 60, Newton fotografió moda masculina para la revista Adam en la fábrica de Jaguar en Coventry —un entorno industrial que él convirtió en escenario de elegancia— y moda femenina en color para Vogue Francia, esta vez con un Fiat 1200 rojo como protagonista compartido. En 1963, retrató a Françoise Sagan al volante de un Jaguar E-Type, también para Vogue Francia.

El coche como escenario narrativo
Lo que distingue a Newton de otros fotógrafos de moda de su generación es su instinto narrativo. Sus imágenes cuentan historias, a menudo historias con principio, pero sin final, con protagonistas cuyas motivaciones nunca se revelan del todo. Y el automóvil era, para él, un escenario narrativo de primer orden.
Para Vogue Francia creó una secuencia fotográfica de gran escala protagonizada por una joven misteriosa cuyo Mercedes-Benz 190c era inspeccionado por agentes de aduanas en la frontera francobelga. En otra ocasión, para Vogue Italia, hizo emerger a una modelo por el techo solar de un Fiat 500 en Roma, convirtiendo el utilitario más popular de Italia en un objeto de deseo.
Una de las piezas más llamativas de la exposición actual es quizás la que se muestra por primera vez: una fotografía tomada en 1996 para Vogue Italia, precisamente en Como. Una mujer rubia de pelo voluminoso, vestida con un ceñido vestido negro de cóctel, se apoya en un Alfa Romeo Spider. En el maletero abierto, un maletín con fajos de billetes de 100 000 liras. La matrícula del coche es de Como. La historia de ese dinero queda, naturalmente, sin resolver.

Moda, automóvil y poder: una geometría constante
Newton fue uno de los primeros fotógrafos en explotar el lenguaje compartido entre el automóvil y la moda: el de la aspiración, el del deseo, el de la identidad construida a través de los objetos. Ambos hablan de clase social, de libertad, de seducción.
Esta intuición le llevó a trabajar en campañas publicitarias para algunas de las marcas más relevantes de la industria del automóvil. En 1999, en Milán, fotografió el New Beetle de Volkswagen con la misma mirada con la que había fotografiado décadas de alta costura: encontrando en el objeto industrial una dimensión casi humana. Ese mismo año trabajó para Italdesign, desplazando el foco aún más hacia el diseño del automóvil, aunque sin renunciar nunca a la presencia humana en el encuadre.
«Newton supo ver en el automóvil lo que yo busco en el tejido, en el corte, en la silueta de una prenda: esa tensión irresuelta entre función y deseo, entre precisión técnica y pura seducción. Sus fotografías no documentan los coches: los habitan.», según Guglielmo Miani, CEO de Larusmiani —la marca italiana de lujo que ha impulsado esta exposición y es socio fundador de FuoriConcorso.

Como, un escenario que Newton ya conocía
No es casual que la exposición haya encontrado su sede en el lago de Como. Newton trabajó aquí repetidamente desde los años 70, atraído por la luz del lago, por la arquitectura de las villas y por esa atmósfera de lujo discreto y ligeramente amenazante que tanto le interesaba. La Villa Olmo, con sus jardines que se abren directamente al lago, se transforma hasta el 30 de junio en un museo al aire libre donde las imágenes conviven con el paisaje que en algunos casos las inspiró.
FuoriConcorso KraftMeister convirtió los alrededores del lago en el escenario de uno de los eventos automovilísticos más singulares de Europa: un encuentro donde la ingeniería alemana —coches de producción, iconos del motorsport, concept cars— se presenta con el mismo rigor curatorial que se aplica al diseño, la moda o el arte. Una propuesta que, en el fondo, parte exactamente de la misma convicción que animó a Newton durante décadas: que el automóvil merece ser mirado con la misma seriedad, y el mismo placer, que cualquier otra forma de cultura material.

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