Autor: Beatriz Muyo (Página 2 de 25)

Píldoras Sitges 2: de Dioses, hombres, mujeres y regalos

LTNTLa segunda jornada de Sitges empezó con una mañana de sentimientos encontrados. Tras el ya habitual madrugón para coger los tickets, nos dirigimos al Auditori para la primera proyección del día: Le Tout Nouveau Testament, que ha resultado ser toda una sorpresa. El belga Jaco van Dormael dirige esta curiosa revisión del Nuevo Testamento, en una cinta que especula virtuosamente y sin ningún tipo de tapujo con la figura de Dios. Un Dios que aquí se representa con toda clase de valores negativos y que cuya figura responde al famoso “¿quién me pone la pierna encima?”, aquí explicado de una manera tan mágica como antológica y la vez simple: una persona bastante malvada poniendo tranquilamente el mundo patas arriba mientras arruina la vida de las personas cómodamente desde el ordenador de su casa. La ironía que inunda toda la película se entremezcla con las desgracias de la vida convirtiendo a la cinta en una adorable comedia que actúa a su vez como crítica social.

“Dios existe. Es mi padre. Se aburría, así que decidió crear Bruselas. Mucho se ha hablado de su hijo, pero poco de su hija. Su hija soy yo. Me llamo Ea y tengo 10 años.” Así es el inicio de Le tout nouveau testament: apoteósico. Como toda su primera parte de metraje en la que acompañamos a Ea en su particular venganza, reconvertida en una lucha por reestablecer el significado de (su) la vida; un viaje lleno de momentos emocionantes y con un toque Amélie que bien merece madrugones o lo que haga falta. Una pena que la película pierda fuelle en su tramo final, demasiado delirante quizás. Le tout nouveau testament representa a Bélgica en la carrera hacia los Oscar y mucho nos tememos que sus manufactura tan sumamente excéntricas y especiales no caerán en saco roto y fraccionarán a la crítica, aunque nada nos gustaría más que equivocarnos. Mención especial para la aparición estelar de JC, el hermano de Ea. Y también para su revolucionaria protagonista, la pequeña Pili Groyne, que tiene película en Sitges por segundo año consecutivo tras Alleluia en 2014.

Y aquí se acabó lo mejor de la mañana. the-giftTras este Requetenuevo Testamento, hemos visto una obra digna de cualquier sobremesa: The Gift. Un telefilm al que hay que reconocerle su buena mano en la dirección, pero que no deja de ser un telefilm al fin y al cabo. The Gift intenta sorprender con algo tan manido como la intrusión del extraño en casa y lo cierto es que el ejercicio de dejar de lado la intrusión como allanamiento, para centrarse en el hecho del intrusismo en el núcleo familiar es lo que le funciona: la desconfianza y los secretos del pasado son las grandes bazas de Joel Edgerton y aunque  los clichés del género esparcidos por toda la cinta acaban aburriendo, sembrar la duda entre la bondad o la maldad de los dos hombres protagonistas le hace un gran favor a la película.

knock_knockY de bondad y maldad, fidelidad y perversión va nuestro siguiente visionado, Knock Knock, de Eli Roth. Ana de Armas y Lorenza Izzo queriendo llegarles ni que fuera a la suela de los zapatos a Michael Pitt y Brady Corbett en Funny Games. La simple comparación ya duele, pero no porque Knock Knock sea una pésima película (y me quedo corta), ni tampoco porque las dos actrices estén bastante regulares en sus papeles psicopáticos, sino porque Keanu Reeves está rematadamente peor que cualquier otra cosa en la película. Es posible que estemos ante la peor interpretación de su carrera. Nos han matado a Neo y han encerrado su cadáver en  una casa llena de mesas de DJ, iPads, bragas de colores y monigotes de cemento.

Y también exclusivamente en una casa sucede la última theinvitationde las películas del segundo día de Sitges, The Invitationun relato dirigido por Karyn Kusama lleno de tensión desde su primera. Una puesta en escena potente y que sorprendentemente recuerda en mucho a Coherence (vista en el festival en 2013) pero que acaba yendo por otros derroteros: la exploración del duelo y el dolor de la pérdida se mezclan aquí con temas más espirituales dando lugar a un thriller más salvaje de lo que cabía esperar.

Píldoras Sitges: La Bruja, Mr. Right, La Novia, Summer Camp

the-witchSeñoras y señores, Sitges 2015 ha comenzado y lo ha hecho por la puerta grande. La proyección de la película The Witch a modo inaugural ha hecho las delicias tanto de los amantes del terror y las leyendas de brujería como de los amantes del drama. Con un toque personal, inquietante y muy musical (Mark Korven lo borda), Robert Eggers dirige esta película ambientada en 1630 que nos descubre la vida en la granja de una religiosa familia atormentada por la presencia del Mal que acecha entre los árboles de un bosque prohibido. Llama la atención –además de la potentísima puesta en escena- el vocabulario y la formulación de un guión totalmente adecuado a la época a la que representa. Pero la inteligencia de The Witch, sobre todo con todos los antecedentes que la preceden, no es otra que dejar de lado esa oscuridad que sabemos que hay en el bosque, para adentrarse en otra oscuridad más profunda si cabe: la del drama familiar y su posible conexión con ese ser maligno. Sería un error calificar a The Witch simplemente como un film de terror, pues trasciende mucho más cómo afecta éste a una familia marcada por el destierro y a la soledad. Notable.

Y como a la familia de The Witch -salvando las distancias- también la familia de la segunda película del primer día estaba destinada aLa-Novia fracasar. Y es que si Lorca levantase la cabeza y fuera director de cine, La Novia es sería película que hubiera querido hacer. Y no tenemos a Lorca, pero tenemos a Paula Ortiz. Una jovencísima directora que bien merece el título de haber parido posiblemente la cinta española del año, y una de las mejores de la década. La dirección actoral de traca, con especial mención para una Inma Cuesta absolutamente sobrenatural. Jamás la hemos visto así (¿el papel de su carrera?) Esperemos que no, ahora que hemos visto la absoluta barbaridad que es capaz de hacer esta mujer. La imagen poética, el simbolismo, la pasión, las partes de un todo perfecto bañado por una música (compuesta por el japonés Shigeru Umebayasi) penetrante y emocionante a partes iguales. Un todo de una belleza totalmente abrumadora. La joya del día y posiblemente del festival. Todo lo que se diga se queda corto. Imperdible.

mr rightY de una película con sabor español, a otra con sabor medio español: Mr. Right. A los mandos Paco Cabezas, guionista y director dando el salto americano. Ni más ni menos que con Anna Kendrick. Si alguien sabe cómo este mix ha podido suceder, que nos lo cuente. Lo cierto es que ha sucedido en una película que no nos queda claro si es un thriller, una comedia, una romántica o todas las anteriores, pero que tiene su gracia, sobre todo por los dos personajes que la interpretan: el primero, él, Sam Rockwell, asesino a sueldo reconvertido en asesino justiciero de lo más tierno y adorable. La segunda, ella, Annita Kendrick, en el papel de loker de la vida que, déjennos decir, parece escrito totalmente por y para ella. Mr. Right posiblemente será olvidada, pero nosotros rompemos una lanza en su favor y nos apuntamos a las narices de payaso y a los mamporros del amor. Disfrutable.

Y acabando el día nos metemos a ver Summer Camp. Una mezcla de SummerCampstil34zombies y algo de slasher intentando ser original y quedándose a medias por el camino. Es posible que la película funcione si vas buscando una comedia, pero personalmente creo que acaba siendo esto pero por cosas no planificadas. ¿Sois adictos a los actores tirando a malillos? ¿Os encanta que repitan incontables veces el nombre de un mismo personaje? ¿Os gusta ver como se suceden los mismos (y manidos) clichés? ¿Os gustan las situaciones de peligro y tensión rozando el absurdo? Si la respuesta es sí, esta es vuestra película. No lo dudéis.

El regreso de Alejandro Amenábar

Déjenme comenzar este texto con una reflexión/idea/apunte que me ronda la cabeza y que hoy por hoy me parece innegable: Alejandro Amenábar es, le pese a quien le pese, uno de esos niños del cine español que acarrea en sus espaldas con el peso de hacer cine calificado (erróneamente) como “exportable fuera del país”. Y me explico: personalmente creo que no existe el cine “no exportable” y sobre todo creo fervientemente que cualquier película le puede interesar a cualquier persona en cualquier parte del mundo. PERO, bien es cierto que en España, el cine cuesta y cuesta demasiado: cuesta demasiado escribirlo, producirlo, distribuirlo y exhibirlo. Demasiado como para invertir además en una promoción adecuada y como para venderlo fuera de según qué límites, por lo general nacionales o como mucho europeos. Es una pena, pero es así. En cierta manera el modelo español está cambiando y evolucionando, pero sigue siendo complicado hoy en día. Así como esto es cierto, también lo es que algunos de nuestros directores autóctonos se han hecho un hueco (por lo que sea) fuera de nuestras fronteras y trabajando igual en el territorio nacional que en el extranjero, su cine aúna el trabajo con equipos (tanto técnicos como artísticos) de fuera del país y hacen una clase de películas que “no parecen españolas”, frase que todos hemos escuchado hasta la saciedad, frase que afirman equivocadamente aquellas personas que, tristemente, crean que el cine español solo es uno: siempre el mismo. También es cierto que son algunos de estos niños del cine español los que se llevan la mayor parte de las subvenciones y los que consiguen mover su cine y ser conocidos también fuera del país. Y esto tiene sus pros y sus contras. Personalmente creo que por tener más oportunidades su cine quizá se valora menos, o quizá la crítica es más dura e impasible, como si tuvieran que dar más que cualquier otro director. Es una visión personal pero así lo creo y, en parte, también lo comparto, aunque con matices: cada película es única y genuina y hay que mirarla y tratarla aisladamente por lo que es, tanto por lo bueno como por lo malo. Exactamente igual que el paciente que acude al médico. Cada uno tendrá sus cositas, pero no recetas el mismo jarabe al que tiene tos qregresion1ue al que tiene fiebre. El problema es que algunos sí que lo hacen y es aquí donde viene la confusión y el problema. Alejandro Amenábar es como digo uno de estos niños del cine español que ya han dado el salto y se han hecho un hueco en el cine a nivel mundial. Tanto es así que estrellas del calibre (tanto interpretativo como económico) de Nicole Kidman o, ahora, Emma Watson, protagonizan sus películas. Su cine es personal, con infinidad de referencias y ciertamente venido a menos en los últimos años, aunque algo es innegable: el mimo que pone en sus películas sigue siendo el mismo que el primer día. Hoy hablamos de Regresión, su nuevo thriller, que no es ni mucho menos su mejor producción y que tiene mil fallos y es tremendamente previsible pero… no por ello menos disfrutable.

Hace unos días escuchaba un programa en la radio en el que Alejandro Amenábar estaba de invitado afirmando categóricamente que comenzó sus primeros años de escuela en un colegio de curas, para pasar más tarde a ser agnóstico y después a ser ateo. Mientras lo escuchaba no dejaba de replantearme lo curioso (y a la vez lógico) que me parecía que en todas sus películas hasta la fecha (quizá excepto en Tesis y Abre los ojos) el tema religioso se tratase tan profunda y tan directamente. Cada director encuentra su filón o curiosidad y Amenábar ha tocado este tema desde varios puntos en cada una de sus películas. En Regresión, nos adentramos en la historia de detective Kenner, responsable de resolver un caso de abusos sexuales por parte de un padre amnésico, a su hija, una joven de 17 años totalmente traumatizada por los abusos. Con el fin de volver a los hechos, el padre se someterá a una regresión mientras la comunidad vive en constante alerta por los supuestos cultos satánicos llevados a cabo junto con los abusos de la menor.

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Amenábar explora en su cinta el morbo del satanismo. Siendo francos, es este un tema bastante trillado ya, pero que sin embargo personalmente creo que le sirve al director para tratar más en profundidad otro tema mucho más importante y mucho más real: el poder de la autosugestión exarcerbada y, por extensión, la obsesión. En este aspecto Amenábar consigue transmitirnos la agonía y la tensión de una persona escéptica (el investigador Kenner) que para creer tiene que ver, y que no cree pero sin embargo sí que acaba viendo. El increíble poder de la imaginación, lo llaman. Amenábar arma una película casi obsesiva en cuanto a coherencia interna y esto, de nuevo, tiene sus pros y sus contras. Y digo contras porque no hay en Regresión espacio para la conmoción por parte del espectador, para la sorpresa; todo en la película es tan coherente y está tan milimétricamente pensado que irremediablemente termina por ser de fácil pronóstico.  Todo encaja, no hay nada que podamos tildar de incoherente. Pero precisamente la falta de locura es uno de los puntos que echamos de menos de Amenábar.

Es precisamente esta falta de locura y exceso de previsibilidad lo que regresion3hace que la cinta no sea redonda. Le falta originalidad sobre el papel. Y digo sobre el papel porque a pesar de tener un guión demasiado frecuente, sin embargo, de lo que no hay ninguna duda es de que Regresión tiene una manufactura absolutamente impecable. El buen hacer de Amenábar se nota, como se notaba en todas sus anteriores películas, el empeño y el cuidado con el que el director trata a “sus bebés” es totalmente abrumador. Al menos para una servidora. La espectacular fotografía (de Daniel Aranyó) es otro de los puntos fuertes de la película y junto con la música del ya habitual del director, Roque Baños –aún sin ser éste su mejor trabajo-, y Sonia Grande otra de sus habituales en vestuario, hacen un conjunto muy atractivo y plenamente disfrutable, aunque la película peque en muchos tramos de ser autoexplicativa y previsible. Amenábar aguanta una película sin exceso de sustos injustificados, aunque sí con algún que otro golpe de música calificable de tramposo. Nada imperdonable.

Además, y este es otro de los puntos a reconocerle a Amenábar, la dirección de actores es igualmente impecable y es que si algo hace bien es eso: dirigir a actores, especialmente a mujeres. Emma Watson está soberbia en un personaje complicado y con matices y sorpresas, respetando la coherencia en todas sus escenas y sobre todo fuera de todos los registros que le conocíamos hasta la fecha. Sin duda alguna, será ella una de las sorpresas de la película para el gran público y para sus fans.

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Regresión no es bajo ningún concepto la obra magna de Alejandro Amenábar, pero con sus pros y sus contras resultará curiosa para los seguidores de un director al que restar talento sería un craso error. Aunque solo sea por la manufactura y el mimo que inundan cada una de sus películas.

¿Una trilogía para Juego de Tronos?

Mientras la sexta temporada de Juego de Tronos sigue rodándose en nuestro país, las malas lenguas en la red dicen, comentan, que la serie de la HBO podría estar negociando una trilogía cinematográfica.

Sí, habéis leído bien: Juego de Tronos en el cine. La avalancha de premios Emmy que ha recibido la serie no ha hecho más que acrecentar los rumores de que la gran pantalla está esperando a Westeros como agua de Mayo. No es de extrañar…si la taquilla es la mitad de rentable que la serie, ya será un buen filón.

Pero lo cierto es que la serie ya tiene contenido y suficientes temporadas previstas como para acabar con el material de los libros (algunos aún por escribir) así que ¿de qué irían estas tres películas? Todo apunta a que se situarían temporalmente bastante antes de lo acontecido en la serie. Las precuelas tratarían hechos ocurridos antes de la primera temporada de la serie como la guerra de Robert Baratheon y Ned Stark contra el Rey Loco Targaryen, entre otros.

La idea es de entrada bastante atractiva, sobre todo porque significaría tener más material del que poder disfrutar cuando se nos acaba lo ya visto. Sin embargo, se trata solo de un rumor y como tal lo vamos a tratar de momento. ¡Pero soñar es gratis!

Mientras se cumple, os dejamos el vídeo del making of de los efectos de las cinco temporadas, 32 minutos os aseguramos que no tienen desperdicio.

 

 

 

La tierra marciana de Ridley Scott

Basada en la novela de Andy Weir, The Martian es a los ojos de Ridley Scott, la historia de supervivencia de un hombre en el terreno más hostil de todos: Marte. La premisa principal de The Martian resultará interesante, sobre todo para los niños (ya crecidos) que fallamos en nuestro sueño de ser astronautas y como consecuencia nos apasionan hoy las películas del espacio.

themartian2Mark Watney, que así se llama nuestro superviviente, es un astronauta (y botánico) abandonado en Marte durante una misión interrumpida por una fuerte tormenta espacial. Watney se verá así obligado a intentar sobrevivir en el planeta rojo, a la (larga) espera de que alguien vuelva para recogerle y llevarle a casa. Resulta curioso que The Martian funcione como comedia mejor que como cualquier otra cosa, tanto en sus momentos tensos como en los que no lo son. Nos queda la duda de si es algo buscado, pues su guión denota cierto humor sarcástico en algunos momentos, pero no estamos seguros de que fuera así en pasajes más tensos que, curiosamente, también hacen reír.

Por otra parte, no cae en saco roto el tremendo trabajo de impacto visual de la imagen: el contraste del interior-exterior (nave-planeta): esos blancos impolutos en el interior y ese grano cobrizo exterior resultan espectaculares hasta en el primer fotograma. Y es que The Martian comienza con una escena sin tregua alguna. En el primer minuto el espectador ya se verá en el planeta rojo y con una tormenta espacial encima. Resulta curiosa la manera tan directa en la que comienza la película, sobre todo comparado con lo que viene detrás. No es que The Martian se haga complicada por extensión, pero quizá sí por haberla enfocado hacia su vertiente más mediática. Digamos que la película, a medida que avanza, gana en textura y pierde en coherencia interna.

Es horrible comparar The Martian con Interstellar, pero me themartian1van a permitir decir que estando en el espacio, con Matt Damon a la cabeza del meollo y Jessica Chastain también en el reparto la comparación tenía que salir. Y mejor que lo asumamos más pronto que tarde.

Quien haya visto Interstellar y no haya pensado que Ridley Scott ha cogido a Matt Damon para darle una buena lección de comportamiento, miente. Y quien por el contrario no haya visto Interstellar y viendo The Martian no haya pensado que la situación de Damon ya dramática de por sí, se multiplica exponencial, constante, (innecesaria) y repetitivamente, también miente.

Si Ridley Scott hubiera hecho simplemente un Naufrago versión espacial, estaríamos posiblemente hablando de The Martian como una auténtica ‘masterpiece’, y una ‘masterpiece’ con una exquisita música ochentera además. Sin embargo, confluyen en la película otras subtramas que nada o poco tienen que aportar a lo que interesa aquí: la supervivencia.

The Martian tiene algo muy bueno y es que es precisamente son esas lecciones de comportamiento a Matt Damon, a partir de ahora Mark Watney, las que funcionan en la película. Funciona la trama del hombre superviviente. Funciona y resulta realmente interesante ver cómo vive una persona en la más absoluta soledad de un planeta desconocido y funciona ver que se puede crear donde nada había antes. Que se puede sobrevivir en el medio y sobre todo que se puede sobrevivir AL medio. Con algo de ingenio, eso sí. Funciona incluso la vena filosófica que se atisba en el personaje. El viaje interior de Watney, del que somos partícipes durante la primera mitad de la cinta, gusta.

themartian3Ahora bien, las idas y venidas de la NASA, sus discusiones, su patriotismo exacerbado y su exaltación in extremis (típica tirada de papeles por los aires incluida) junto con la integración en la trama de otros países y el DEMASIADO EXTENSO embrollo que entre todos organizan para rescatar al polizón perdido, la verdad es que nos importa…cero. Nada. Desgraciadamente no podemos decir que son cosas que “están fuera de lugar” porque no hay mejor lugar para que ocurran que el hecho de que un astronauta se ha perdido en Marte… Pero lo cierto es que nosotros lo único queremos ver a Mark Watney adelagazar, coserse él mismo las heridas y quemarse la cabeza con un quemador casero. Queremos ver a Mark Watney en soledad y el reto de hacer un huerto espacial con riego automático por condensación de agua, queremos ver al hombre crear. Y no, no queremos que su rescate sea televisado (QUÉ?).

En The Martian, Ridley Scott no parece darse cuenta de dónde se encuentra el filón de su película (o no le importa ni lo más mínimo) y es ahí donde la cinta pierde en gran parte su razón de ser, enlazando un punto de giro con otro, adversidad tras adversidad, problema tras problema: entre la nave que está volviendo la Tierra y la NASA, entre jefes de otros jefes de la NASA, entre la NASA y los orientales, entre la NASA y la NASA (¡¿?). Problemas por todas partes. Demasiadas trabas, algunas de ellas extremadamente rebuscadas… que tienen como consecuencia el cansancio absoluto por toda la tremendez que allí tiene lugar. El empeño por mostrar la fuerza “del equipo” resulta extenuante, más levemente cuando entra en escena el maravilloso personaje de Rich Purnell y su “Proyecto Elrond” que aporta frescura y carcajadas limpias, además de un ambiente más distendido a una cinta que se nos había quedado en standby hace media hora a pesar de su repartazo.

Y es que cuando vas a ver una película del espacio y te ofrecen tremendeces, puedes comprar o no. Pero cuando vas a ver una película del espacio que ofrece algo más que tremendeces y te obligan literalmente a verlas, la cosa cambia. Y en este caso nosotros solo veníamos a ver el potato challenge

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El spot: Sitges 2015 en 3, 2, 1…

El encargado de abrir todas y cada una de las piezas de Sitges ya está aquí. El esperado spot del festival ha sido un año más realizado por la agencia publicitaria China y, como no podía ser de otra manera, evoca la película emblema del festival este año: Seven, de David Fincher. La famosa cajita marca el hilo conductor de un spot tan simple como efectivo: un puntito de tensión y suspense, un puntito cómico. Eso que sabe hacer tan bien Sitges, vaya.

 

El spot está dirigido por Rafa Antón, director creativo ejecutivo de la agencia China y también la persona que lleva siendo responsable de la campaña publicitaria del festival de Sitges desde el año 2002. Más de 10 años de campañas, ahí es nada. Muchas ideas, algunas más acertadas que otras, para plasmar en imágenes el auténtico espíritu del festival. Nosotros tenemos un claro favorito de los últimos años que recordamos con especial cariño…

 

Pero ya hemos aprendido a que nos guste sí o sí el spot cada año; ¡más nos vale! porque todo aquel asistente permanente al festival lo acaba viendo una media de 40 veces en 10 días. ¡Y la cuenta atrás ha comenzado!

El hombre frente a la naturaleza

Al mal tiempo, buena cara. Eso diEverest3cen. Y en Everest se aplican bien el cuento. Para empezar, la película, dirigida por Baltasar Kormákur es un chorreo de personalidades cinematográficas, unas mejor que otras en sus papeles. Hay que decirlo. Quizá la manufactura de guión no fue tan productiva como se presumía, y además de introducir más guionistas, la producción tuvo que empezar a introducir celebrities en la cinta…

Porque seamos francos: Everest tiene bastantes puntos huecos… ¿por qué los personajes se preguntan la razón por la que suben al Everest, habiendo llegado ya hasta allí?, ¿por qué algunos de los personajes son tan poco creíbles aún estando inspirados en personas reales? ¿POR QUÉ leches hay un jarrón de flores en un campamento base en medio del Himalaya? ¿por qué la película desinfla tanto en un tramo final absurdamente acelerado y brusco? ¿por qué demonios Hollywood se empeña en meter el 3D en absolutamente TODO? Estas son sólo algunas de las preguntas que por lo pronto se agolpan tras ver la película, pero lo que resulta aún más inquietante es que aún así Everest también tenga aciertos que subyacen, y que a la que escribe le resultan cuanto menos interesantes y destacables.
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En la película, hay algo que llama la atención a pesar de que se hace brevemente y casi de pasada, pero de manera muy contundente; y es poner en entredicho a las compañías organizadoras de excursiones en la zona: “ojalá alguno de los alpinistas regrese habiendo hecho cima este año”, una simple frase para resumir el grado de interés y buena publicidad que buscan este tipo de negocios de cara a la galería. Una galería, por cierto, maltrecha a raíz de la tragedia retratada en la película.

everest5Otro de sus aciertos es haber dejado a la montaña jugar su función: no encontramos en la película un antagonista como tal, no hay un villano, ni alguien que quiera hacer el mal. Hablamos de un grupo de alpinistas que encuentran su mayor peligro en la montaña en sí. Eso, contradictoriamente, podría haber sido un error catastrófico. Pero Kormákur es consciente de que de haberle dado rienda suelta a todo el potencial de catástrofes que puede sacarse de esa maravilla natural, la película podría haberse convertido en cualquier film de desgracias causadas por las fuerzas de la naturaleza. Así que aquí se hace todo lo contrario, y se deja que sean los protagonistas, las personas, los que lleven las riendas de esa aventura tan peligrosa en la que se convierte coronar un monte como el Everest, un pico que a los ojos del director de fotografía Salvatore Totino es, si cabe, aún más espectacular. La película nos deja escenas aéreas memorables y que son una auténtica maravilla para la vista (la modelo ayuda, está claro). Una maravilla que hubiese resultado aún más espectacular si –de nuevo- el (en este caso inapreciable) 3D no estuviera por medio apagando más que avivando la luz propia que de por sí ya tiene el Everest.

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Sin duda es esta la manera de encarar la película para que resulte satisfactoria: dejando que sea la propia montaña la que te maraville, sin pararte demasiado a pensar en la cantidad de personajes que hay y sin esforzarte por localizar en el tramo final a cada uno de ellos: fácil perderse entre tanto traje y tanta gafa de ventisca.

Pero para el que se agobie: oxígeno y a disfrutar de un paisaje que pocos van a tener la suerte de poder tocar alguna vez. Con eso nos quedamos.

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