Ruinart, la casa de champán más antigua, presenta su “metamorfosis” que ha durado tres años

Desde hace casi 300 años, la Maison Ruinart elabora champán «tomándose el tiempo de observar, escuchar y comprender la naturaleza», en palabras de sus propietarios. Ahora, el arquitecto Sou Fujimoto, el diseñador de interiores Gwenael Nicolas y el paisajista Christophe Gautrand combinan sus talentos para dar vida a la «metamorfosis».

Su trabajo es una interpretación de la visión de Nicolas Ruinart, fundador de la primera casa de champán de Reims, en la región de Gran Este, en 1729. Frente a los edificios centenarios se alza ahora un pabellón contemporáneo de piedra y cristal. Rodeada de un jardín de esculturas accesible, la emblemática dirección 4 Rue des Crayères sumerge al visitante en el seductor mundo del champán.

La nueva experiencia está concebida como una serie de escenas y paisajes interconectados entre el exterior y el interior. Al Pabellón Nicolas Ruinart se accede por un camino «oculto», como si fuera tallado en la piedra caliza, y su inspiración viene literalmente desde el pasado. En el siglo XIX, la familia Ruinart adquirió tres hectáreas en uno de los puntos más altos de Reims. Lo más característico del lugar eran sus galerías subterráneas, excavadas en tres niveles y que alcanzaban los 35 metros. Antes,el laberinto, que data del siglo XIII, se utilizaba para extraer la tiza y la piedra caliza necesarias para construir las murallas de Reims.

A lo largo de dos décadas, la familia Ruinart reforzó la estructura para poder utilizar los impresionantes pozos de piedra caliza como bodegas refrigeradas de forma natural. Desde 2015, las bodegas subterráneas están declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El camino que conduce de la calle al universo Ruinart también lleva la impronta de esta magia. Sus muros reproducen la blancura inmaculada de las antiguas canteras, incluidas las marcas de herramientas talladas en la piedra. Esculpido a mano para ser «fiel al ADN de los antepasados», el camino conecta «las diferentes épocas que representa la bodega, los recuerdos del ayer y la visión contemporánea orientada al mañana».

Al principio oculto a la vista, el nuevo pabellón emerge gradualmente, con su silueta inspirada en «la fugacidad de las burbujas de champán esculpidas por la luz, la curva del tejado asimétrico recuerda la redondez de una burbuja de champán». La cuarta pared es de cristal y se abre al patio principal. El vestíbulo simboliza el contraste entre la penumbra típica de las bodegas subterráneas y la luz del día que alimenta los viñedos.

Cornelia Konrads, The Arch

La siguiente sala, con paredes de color beige, enmarca la vista del patio principal como un cuadro. Pasando gradualmente de transparente a sutilmente opaco, el cristal crea una sensación de champán burbujeante. Además. las paredes se reflejan infinitamente en el techo de espejos, ofreciendo una «visión deliberadamente vertiginosa que conecta la tierra y el cielo, el pasado y el futuro».

Enclavadas en las paredes iluminadas, botellas de Ruinart Blanc de Blancs esperan «a ser arrancadas como fruta madura». En el jardín, instalaciones de artistas contemporáneos interactúan con elementos naturales e históricos. Célebres chefs comparten originales maridajes de comida y champán, invitando a los visitantes a embarcarse en extraordinarias exploraciones sensoriales.

Pascale Marthine Tayou, Cerf Contrôle/ Imágenes: Mathieu Bonnevief, Raul Cabrera, Gregoire Machavoine, ChloeLeReste, PMonetta