Las islas Pitiusas son uno de los destinos favoritos durante el verano para muchos turistas. Desde que en los años 60 arraigara el turismo en las playas españolas, Ibiza se convertiría en un lugar paradisiaco para muchos extranjeros gracias a sus aguas cristalinas y lo inexplorado de sus costas. La demanda de oferta nocturna la convertiría, años más tarde, en uno de los lugares preferidos para los jóvenes que deseaban sol y fiesta en la misma proporción.

Sin embargo, el turista olvida que las islas eran el hogar de vida humilde y economía pobre de muchas familias que se dedicaban a la pesca, la ganadería y la artesanía para subsistir. Una economía y forma de vida que cambiaría drásticamente con la llegada del turismo. No obstante, muchos edificios de aquel entonces se pueden aún encontrar por las islas. Es el caso de un establo, que también se utilizaba como almacén, situados en la zona norte, justo en el área montañosa del municipio de San Juan Bautista. A pesar de sus 200 años aún siguen en pie. Pero su nuevo inquilino ha decidido hacerles una remodelación en profundidad para transformarlos en una bonita y cómoda casa de verano. Y Standard Studio ha realizado un trabajo impecable al respecto.

Partiendo de su estructura original, los 45 metros cuadrados de establo que la conforman han sido estructurados de una manera limpia y organizada. En la planta principal se encuentra el salón-comedor, la cocina y el baño. Una pequeña entreplanta, que comunica con el salón con una escalera, acoge el dormitorio principal y debajo de éste el dormitorio de invitados.

Del conjunto original se pudieron utilizar y restaurar los techos y los muros de piedra de la cocina y el baño. El resto quedó para ser reconstruido con materiales como la madera de sabina, un material muy apreciado en la isla y de carácter lujoso, muy cotizada por su color rojizo y dureza, así como marcos iroko para las puertas y ventanas, hormigón armado y tiza blanca para recubrir las paredes.

El mobiliario que decora el interior de esta vivienda es de procedencia Centroeuropa, sobre todo de Países Bajos, muy funcional y de aspecto minimalista. El aire rústico se mezcla con el aspecto moderno del mobiliario sin resultar recargado. Además, el uso de paneles solares para generar electricidad y agua caliente, la instalación de suelo radiante para combatir el frío durante el invierno y  la cercanía de un pozo privado que abastece de agua potable la vivienda, la convierten en una construcción auto-sostenible.

Transformar este establo ha sido toda una sorpresa. El resultado es una casa de campo cómoda, confortable, sencilla, con todos los elementos necesarios para la vida diaria, sin excesos, cuya única misión es hacer disfrutar del paisaje exterior y la vida tranquila a sus inquilinos.

Fotografía Youri Claessens

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