El tiempo pasa, y pasa sin tan siquiera darnos cuenta. Como si fuéramos espectadores viendo las horas pasar a través de nuestra ventana.

Acumulamos experiencias, años y segundos sin apenas ser conscientes, asumiendo el mañana como un derecho, y no como un privilegio o una oportunidad.

Alper Yesiltas, sin embargo, se dió cuenta de que el reloj acumula segundos en los corazones de todas las personas, pero también en el caso de ciertas ventanas. Y puso especial atención a una ventana en particular.

Se trataba de una ventana única porque sólo podía él verla desde casa de sus padres, en su hogar familiar en Estambul (Turquía).

Todo comenzó en 2005, momento en el que comenzó una andadura de 12 años, en forma de fotografías. Desde aquel año y hasta 2017, recogió miles de imágenes de aquel rincón secreto que tan sólo él conocía.

Las mejores fotografías científicas del 2017 según la Royal Society

Pero como decíamos antes, el tiempo pasa por todos, y por aquella ventana también: tenía su propia historia, con principio y final.

Esta secuencia de fotografías se nos presenta como una bella metáfora de la vida, y nos recuerda que el mañana es un regalo. Reflejando los momentos a lo largo del ciclo vital y, ofreciéndonos sobre todo, la oportunidad de repensar el hoy y reflexionar sobre nuestro presente, antes de que sea demasiado tarde.

Él pudo tomar una última fotografía, pero no siempre tenemos esa posibilidad…

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Para conocer más sobre él y su trabajo, puedes seguir su Instagram.

Prípiat años después del desastre nuclear de Chernóbil