Muchos grandes artistas llegaron a este mundo con increíbles habilidades que, desde muy temprana edad, empezaron a desarrollar. Es el caso de aquellos que llegaron a ser tan conocidos que su fama traspasó las fronteras más allá de sus países de nacimiento. Miguel Ángel fue uno de esos chicos con un talento desbordantes que, con sólo trece años, entró en el taller de Ghirlandaio a formarse como pintor y con quince ya dominaba las técnicas de la escultura, su gran pasión, como el rilievo schiacciato que puede apreciarse en obrascomo Virgen de la escalera y que recuerda a la Madonna Pazzi de Donatello. En ese mismo campo artístico, un joven Bernini de tan sólo ocho años empezó a cultivar el arte de la escultura y con quince ya recibía encargos profesionales que realizaba con la perfección de un maestro consagrado.  El artista estadounidense Benjamin Victor también comenzó a desarrollar sus cualidades escultóricas a una corta edad y en la actualidad es uno de los escultores mejor consagrados en su país natal. Y culpa de ello la tiene la belleza de obras tan personales y bellas como Bathsheba, Joseph u Ophelia.

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El propio artista describe su habilidad como un regalo de Dios. Y razón no le falta. Sus maravillosas esculturas dan prueba de ello y muchos críticos han comparado sus atributos a los de Miguel Ángel, Bernini o Antoine Coysevox, llegando a formar parte de la National Sculpture Society de Nueva York. Tal es su fama que, con sólo 26 años, se convirtió en el primer escultor joven con una obra en la National Statuary Hall y, en la actualidad, cuenta con una segunda obra expuesta en sus salas, siendo el único artista vivo que goza de este privilegio.

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Sus esculturas cuentan con una integridad estética única y una profundidad psicológica inigualable. La captación de los estados anímicos a través de las expresiones faciales, las posturas y actitudes que adoptan provocan una necesidad de observar más de cerca la obra e interiorizarla. La calidad de los detalles en ropas, ajuares y rostros y el estudio anatómico de las figuras le convierten en uno de los artistas más solicitados para trabajos conmemorativos, históricos y retratos para decorar importantes lugares en su país natal.

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El bronce es el material que más utiliza para sus obras aunque también ha hecho sus pinitos sobre mármol, con una técnica grácil que recuerda algunas obras del célebre escultor renacentista Miguel Ángel. Además, sus temáticas abarcan también el mundo animal, muy en consonancia con el pasado de las tribus nativas que habitaban América en el pasado, y se encuentran muy unidas a sus representaciones de indígenas formando un conglomerado indisociable.

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A sus 37 años de edad, Ben Victor se convertirá, sin duda alguna, en uno de los referentes de la historia del arte de las generaciones posteriores en Estados Unidos, gracias a su inconfundible e increíble trabajo, tanto en el área docente como profesor de Universidad como por sus obras. Habrá que estar atentos a su evolución y las gratas sorpresas que puede ofrecer como artista en el futuro.

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