Pesa 47 toneladas, mide 13 metros de largo, 4 de ancho y alcanza una altura de 14 metros. Está hecho de cuero, madera y acero y está decorado con láminas de oro. El gigantesco Minotauro fue creado por la compañía francesa La Machine especialmente para homenajear a la ciudad de Toulouse. El estreno mundial del espectáculo ‘The Guardian of the Temple’ coincidió con la apertura de La Halle de la Machine. El espacio ideado por los arquitectos Patrick Arotcharen, es ya el nuevo laboratorio abierto de La Machine. Los artistas guardarán aquí las más de mil maquinas con las que ya cuentan desde sus inicios. El gran hangar es una mezcla entre museo y centro de experimentación donde el equipo irá testando sus futuros shows en vivo. Actores “maquinistas” ayudarán a los visitantes a disfrutar del mundo de las máquinas y su arquitectura en movimiento. Según los anfitriones, la definición más acertada de La Halle de la Machine sería “un espacio a mitad entre el show, la exhibición y el backstage de un bestiario mecánico en continuo movimiento”.

“Estos inusuales objetos fueron esculpidos, diseñados y montados con conciencia, a veces incluso con un toque de locura”, comenta  François Delaroziere, director artístico y escenógrafo de La Companie La Machine.

El estreno del espectáculo ‘The Guardian of the Temple’ tomó el centro histórico de Toulouse casi por sorpresa. Durante cuatro días las maquinas atravesaban la ciudad rosa, sin que se diera a conocer el itinerario exacto, para preservar la magia del cuento épico. El show está inspirado en el mito de Ariadna. El Minotauro que combina el poder del animal y la sensibilidad del hombre, simboliza el apego de la ciudad a su historia, pero a la vez su entusiasmo por el mundo artístico y tecnológico.

El Minotauro, la obra maestra y emblema de Toulouse, será utilizado como protagonista en la Halle de la Machine. Cada día el gigante llevará encima a unas cincuenta personas por turno en un viaje de media hora. Otras diez personas le irán acompañando en la espalda de otra de las espectaculares máquinas, la Gran Araña.

La Halle de la Machine forma parte del ambicioso proyecto urbano ‘La Piste des Geants’ en el barrio Montaudran, construido alrededor de la pista de despegue de los pioneros de la aviación. Hace pocos días quedaba inaugurado también otro de los platos fuertes: el espacio L’Envol des Pionniers que cuenta la historia de la aeronáutica. Y en eso Toulouse tiene mucho qué contar. Como lo que sucedió el día de Navidad, el 25 de diciembre de 1918, cuando Pierre-Georges Latécoère despegó de la pista de Toulouse-Montaudran en un biplano Salmson 2A2 con destino a Barcelona. Los expertos de entonces coincidían en que su aventura era absolutamente inalcanzable. Pero cuando dos horas y veinte minutos más tarde los “pioneros” aterrizaron en Barcelona, la historia ya había cambiado para siempre: fue la primera vez en el mundo que el correo fue entregado “par avion”.