Los astronautas de la NASA han encontrado una vocación especial cada vez que realizan alguna misión espacial al exterior. Cámara en mano son capaces de tomar asombrosas panorámicas del espacio y de nuestro planeta Tierra que, sin quererlo, se ha convertido en la nueva “musa” de las instantáneas. No sólo eso. Muchos satélites se han convertido en fotoperiodistas de primera mano captando imágenes al detalle de lo que sucede aquí, en el globo terráqueo.

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Entre ellas podemos observar maravillosas fotografías que dejan a más de uno totalmente pasmado. Desde cómo un volcán, concretamente el Cleveland en Alaska, entra en erupción y se puede ver cómo lanza todo el material piroclástico a la atmósfera en forma de una nube de ceniza, pasando por el vuelo de un ave sobre las montañas del Himalaya, la formación de nubes de tormenta, el paso del viento y  las nubes sobre el océano, hasta retratar la toponimia del mismísimo desierto del Sáhara.

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Las más sorprendentes son aquellas que captan la Tierra de noche. En ellas vemos cómo las luces de las ciudades crean una red lumínica que permite conocer y entrever el contorno de todos los continentes, así como dónde se sitúan las principales ciudades de todo el planeta.

Imágenes imposibles sólo aptas para ser tomadas por unos cuantos afortunados.