Etiqueta: vida sana

¿Qué esconden las etiquetas de los productos que comes?

¿Sabes lo que comes? Sí, éste es otro aburrido artículo de esos que quiere arruinarte la vida y contarte que lo que comes es una basura.

Que si el azúcar, que si los productos ecológicos, que si el gluten, que si la lactosa… ¿Esto es una moda, o es que de verdad empezamos a preocuparnos por lo que nos llevamos a la boca (otro día que no sea el sábado por la noche)? Lo digo por las copas y el garrafón, a ver qué os vais a pensar.

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¿Cuál es el precio del amor?

Sus mejores amigos eran un boli y un papel; al menos todavía le quedaba el brazo derecho para seguir escribiendo.

¿Conocéis la historia de cómo perdió el brazo izquierdo?  

Un día se lastimó, tenía una herida que le dolía de forma intermitente, cada día. A veces se sentía muy feliz porque estaba aprendiendo a vivir con esa cicatriz constante, sólo le daba calambrazos de vez en cuando.

Sin embargo, un día el dolor fue demasiado. Tan intenso y tan profundo que, tras meditarlo y haciendo de tripas corazón, se rebanó el brazo de cuajo. No podía aguantar más.

Así, mutilada y sin brazo, lloró y sangró hasta que consiguió suturar la herida. Sabía que no volvería a ser la misma persona. Se convenció de que se acostumbraría; tal vez, con el tiempo, conseguiría una de esas piezas ortopédicas que le ayudaría a manejarse mejor, aprendería a hacer las cosas de otra forma.

Le dolía mucho, a veces incluso le despertaban los fuertes pinchazos en la sutura.

«Se pasarán. Mejor un dolor agudo puntual que un dolor crónico», se decía.

Esa noche se fue a dormir tarareando una canción que le hizo sonreír  «Here, There, Everywhere» de The Beatles. Era consciente de que había perdido un brazo, pero quizá (ojalá) había ganado una nueva vida. 

Se desprendió de aquello que tanto quería pero que tanto le daño le hacía.  

¿Y tú? ¿Has tenido que hacerlo alguna vez?

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¿Cuántas veces mantenemos relaciones que nos hacen daño porque sentimos que somos incapaces de irnos o dejar ir? Pensamos que el dolor que vamos a padecer al sufrir la pérdida de esa persona que tanto queremos será demasiado grande, nos negamos a renunciar a lo que nos aporta, creemos que sigue mereciendo la pena luchar. Lo intentamos una y otra vez, pero algo no termina de encajar, no estás completamente cómodo ni feliz pero “¿y si…?”

¿Por qué continuar? ¿Qué nos empuja a quedarnos?

Confiamos en que esa persona o esa relación cambiará, queremos, lo deseamos y por eso lo peleamos contra viento y marea desgastando nuestras fuerzas en el intento.  “Si cambiara podríamos ser felices”, “las cosas pueden mejorar”, pero la realidad es que, a pesar de todo el esfuerzo, el puzzle no termina de encajar. No estás siendo todo lo feliz que podrías y la energía que necesitas para serlo se pierde en el “todo vale por amor”.

Imagina una cuerda atada a tu muñeca. En un primer momento no aprieta, nos brinda incluso cierta seguridad: si tropiezas tal vez te ayude a mantenerte en pie y no caer. Sin embargo, esa cuerda se va estirando cada vez más por el uso y ya no resulta tan cómoda; de hecho, por miedo a que se nos  escape y perdamos lo que nos ofrece, la agarramos con más fuerza aún, tanto, que acabamos tirando de ella hacia nosotros. La cuerda se tensa, cada vez nos aprieta más; la seguridad que te brindaba se desvanece, comienza a dejarnos marcas en la piel y a cortarnos la circulación. Hace daño y duele.  

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Cierra los ojos por un segundo, deja de tirar de la cuerda. El miedo a perderla te paraliza, te impide soltarla. Pero consigues sacar valor del mismo sitio de donde sale todo el daño, todas las lágrimas que el tira y afloja ha vaciado y… Sueltas. El miedo sigue ahí pero comienzas a sentir la sangre fluir por tu mano de nuevo, puedes ver las rozaduras que te ha provocado la cuerda.

Amor sí, pero ¿a qué precio? 

¿Por qué no soltar antes?

¿De qué miedo nace la cuerda? ¿Qué miedo se esconde detrás (de ti)?

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Crudiveganismo, la dieta que te evitará tomar pastillas

Como todo en la vida, la alimentación también se ve influida por las tendencias. Lo que hoy es bueno mañana probablemente no sea tan bueno. Sin embargo, lo que últimamente se ha puesto de moda ha venido para quedarse: recuperar nuestra salud a través de lo que comemos. Los medicamentos son parches para mitigar los efectos de problemas que podríamos evitar desde la raíz, simplemente comiendo lo que realmente necesitamos. Han surgido diferentes corrientes en base a esto y hoy os presentamos la más diferente y rompedora: el crudiveganismo.

El crudiveganismo no es sólo un tipo de dieta, es una completa filosofía de vida que se basa en la conciencia global de las relaciones entre todos los seres vivos y que defiende que para que todos los seres vivos del mundo estemos saludables es conveniente el consumo de alimentos crudos y de origen no animal. Se esté a favor o en contra de las bases ideológicas de esta corriente, lo cierto es que los beneficios de consumir platos crudiveganos son indiscutibles. Los alimentos sin cocinar conservan en perfecto estado todos sus nutrientes. Además, la carne está llena de toxinas y su grasa es fuente de colesterol, entre otros males.

Adoptar el crudiveganismo en su totalidad es muy complicado, se necesitan ciertos conocimientos mínimos sobre nutrición para no caer enfermos y, sobre todo, requiere de una transformación tan profunda en tus hábitos que hay que estar muy convencido mentalmente para hacerlo. Sin embargo, introducir platos crudiveganos en tu día a día combinados con una alimentación normal puede ser muy beneficioso para la salud y más fácil de lo que nos pensamos. Por esto, os recomendamos los mejores canales de Youtube sobre crudiveganismo, para que cada cual tome para sí lo que crea necesario para su bienestar.

Rawvana. Esta chica residente en EEUU pero con acento mejicanos tiene un canal completísimo sobre crudiveganismo. En él ayuda y asesora a la gente que quiere adoptar este tipo de dieta, pero también hace videorecetas, clases de gimnasia, colaboraciones con otros youtubers… Mis favoritos son las recetas de aderezos para ensaladas, que son sanísimos y lowcarb; y los retos crudiveganos para que la gente con alimentación normal limpie su organismo o introduzca platos veganos en su dieta. Además, Yovana es superagradable. Un 10 de canal.

Simple y vivo. Uno de los retos más complicados de la vida crudivegana es intentar emular sabores y texturas de la comida cocinada, como las masas tostadas, la bollería, etc. Nico nos enseña, entre otras cosas, a usar la deshidratadora, un aparato con el que podemos lograr texturas crujientes sin necesidad de utilizar calor que estropea los nutrientes. Recomendado sobre todo para los más golosos, porque el muchacho está para comerselo, y los postres y masas que hace también.

Dimensión Vegana. Este no es un canal crudivegano, sólo vegano. De hecho, Dimensión Vegana se ha hecho muy popular por los trampantojos, es decir, hacer que una comida parezca otra. Tiene un montón de videorecetas sobre queso y carne vegana, repostería, técnicas, etc. Por supuesto, también realiza recetas crudiveganas y las cuelga en su propia lista de reproducción. No son videos de tan buena calidad como los canales anteriores, pero se explica muy bien.

Estas son sólo algunas recomendaciones de todo lo que puedes encontrar en internet a nada que se investigue un poco en Google y Youtube. Antes de desechar la idea, investigar un poco. A veces con sustituir un par de comidas a la semana por platos crudiveganos podemos conseguir grandes cambios en nuestra salud y en nuestro peso.

Llevar una vida sana sin morir en el intento

La belleza y la salud son dos conceptos que van unidos de la mano. Ya puedes gastarte cientos de euros en cremas carisísimas, tratamientos estéticos super modernos y serums de última generación, que si no cuidas tu cuerpo por dentro apenas notarás mejoras por fuera. Lo que comes o bebes y tu estilo de vida influye directamente en tu piel, tu pelo y tus uñas. “Entonces…¿cómo hago para cuidar mi cuerpo por dentro?” te preguntarás.

Todos conocemos los puntos básicos de lo que se considera llevar una vida sana. Hacer deporte, comer sano, descansar todas las horas necesarias, no fumar, no beber… El problema es que intentar modificar nuestra alimentación de golpe o introducir nuevos hábitos de una manera demasiado brusca no es nunca una buena idea.

FDBs_madpyramide_1982El lunes nos levantamos motivados a empezar con alguna dieta o dejar de fumar, y el jueves nos hemos comido un cocido madrileño en casa de mamá, bebido 3 gintonics y fumado un paquete de tabaco. Para cuando llega el fin de semana todo te da igual y acabas montando la fiesta de la comida basura (la culpa es de los restaurantes por poner repartidores a domicilio). Un desastre total, vamos.

Se que esto os ha pasado a muchos de vosotros porque ya me pasó a mi antes. Por eso, y en un intento de ayudaros, os propongo algunas pautas saludables compatibles con la ajetreada vida moderna que vivimos (y con los potajes de tu abuela también). Reducir grasas y toxinas y aumentar las vitaminas y minerales reduce el acné, añade brillo a tu pelo y a tu piel, fortalece tus uñas… Son todo ventajas. Vamos a ello.

1. Procura que en tu plato haya siempre la misma cantidad de proteína (carne, pescado, huevos…) que de verdura. Esto, que parece obvio, es algo que muy pocas veces tenemos en cuenta. Es muy normal que nuestro plato principal sea algún derivado animal acompañado de patatas o arroz. Las verduras tienen menos calorías, más vitaminas y minerales y aportan agua y fibra, buenas para tu salud. Si reduces la cantidad de carne y de hidratos de carbono y los sustituyes por verduras (cocidas o en ensalada), estarás reduciendo la cantidad de calorías consumidas y añadiendo nutrientes sin renunciar a esos huevos con patatas que tanto te gustan.

2. Trata de que todos los cereales que consumes y sus derivados (pan, pasta, arroz, galletas…) sean integrales. Es un mito que los alimentos integrales engorden menos, las diferencias son mínimas. Los cereales integrales tienen un bajo índice hipoglucémico, es decir, tu cuerpo tarda más tiempo en convertirlo en reservas de grasa. Esto se traduce en que dispones de más energía durante más tiempo para realizar algún deporte, salir por ahí con los amigos o simplemente sobrellevar tu rutina diaría. Y, sobre todo, que te da tiempo a gastarlo antes de que se transforme en un michelín.

3. Muévete todo lo que puedas. Es increíble la diferencia que marca algo tan simple como utilizar las escaleras en vez del ascensor o bajarte una parada antes del metro para hacer una parte del trayecto caminando. Al final todo es una cuestión de sumar y restar, de gastar la energía que se come, simplemente.

4. Lleva siempre un snack sano encima. La rutina hace que pasemos muchas horas fuera de casa. Llega la hora de la merienda, te mueres de hambre y acabas comprando una napolitana en la pastelería de la esquina. Error. El truco está en llevar encima algún snack que nos alimente y nos nutra sin añadir grasas saturadas o azucares refinados. Una pieza de fruta, hummus con zanahorías, barritas energéticas, tortitas de arroz… Es comida cómoda de llevar encima en nuestro día a día y nos saca de más de un apuro.images

5. Cuidado con lo que bebes. Aunque parezca mentira, la cantidad de azucares que tiene un refresco de cola equivale en calorías a una comida completa. Además, te estropea los dientes y no te hidrata como debiera. Lo mismo ocurre con muchas marcas de zumo y otros refrescos como el té frío que pensamos que son sanos. Por eso, siempre que puedas bebe agua (sobre todo), infusiones o cerveza sin alcohol y si consumes refrescos, asegúrate que sean reducidos en calorías. Una correcta hidratación es muy importante para lucir una piel saludable y bonita.

Por supuesto, podríamos seguir la lista con más consejos, pero por algún lado hay que comenzar. Roma no se construyó en un día y por eso es interesante introducir poco a poco pequeños cambios como los que os propongo sin renunciar a seguir con nuestra vida. Ya veréis como vuestro cuerpo os lo agradece por dentro y por fuera.

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