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El cáncer desde los ojos de un niña

Una vez ya os preguntamos ¿qué haríais si supierais que sólo os queda una hora de vida?

¿Cuál sería el balance de vuestra vida? ¿Queda algo pendiente? ¿Os iriais en paz con vosotros mismos?

Permitimos que nuestros días se oscurezcan por un simple nubarrón y nos olvidamos de lo realmente importante, de lo que realmente tiene valor en la vida. Los pequeños detalles y gestos amables se consideran de carácter obligado o con frecuencia son desvalorizados. Las cosas “más simples” son dadas por supuestas y pasan desapercibidas.

De pequeños, siempre se nos decía que no debíamos tirar comida o dejarla en el plato, había muchos niños que no tenían que comer, y sin querer, acabamos inmunizándonos a ese tipo de frases. No hace falta profundizar tanto para darnos cuenta de que tenemos mucho por lo que estar agradecidos.

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Siéntate en un banco -de esos que apenas quedan- y mira la gente pasar, observa a esa abuelita con dolores en todo su cuerpo, camina despacito con su bastón cargando una pequeña pero pesada bolsa de la compra. Ella soñaría con recuperar la mitad de toda esa energía o vitalidad que tú despliegas sin tan siquiera sudar.

El simple hecho tener dos piernas y poder movernos a nuestro antojo es algo que damos por sentado, pero la realidad de muchas personas es bien diferente. El cuerpo es nuestro vehículo, y nuestra salud aquello en lo que sólo reparamos cuando necesitamos pasar por el taller.

Por eso hoy os traemos una breve historia, pero no por ello menos importante. La historia de Scarlett, un corto de animación basado en un hecho real, la lucha contra el cáncer a través de los ojos de una niña: Scarlett Aida Rivero Osejo.

Este vídeo nos enseña el valor de la perseverancia, abre la puerta del dolor y del esfuerzo que supone batallar contra el cáncer, enfermedades o dificultades que se esconden en millones de hogares cada día.

Cuando nos ofuscamos en el ‘no puedo’, debemos recordar que para encontrar una solución a veces necesitamos dar una vuelta de tuerca; que no pueda hacer algo como lo hacen los demás, o como lo hacía antes, no siempre significa que tenga que dejar de hacerlo.

El dolor está ahí y nadie se lo va a llevar pero ¿hay una posibilidad? Esta historia nos enseña una lección y trae a nuestra memoria una frase que rezaba una canción de The Smiths: “there is a light that never goes out” (hay una luz que nunca se apaga).

Nos sugiere dejar de decirnos ‘no puedo hacerlo’ y sustituirlo por un ‘no puedo hacerlo así, pero tal vez puedo de esta otra forma…’. Nos recuerda que no siempre es necesario perder algo para darse cuenta de su valor. Nos invita a coger un paraguas y no dejar que nuestra sonrisa se vaya con la primera nube gris. Nos enseña a no dejar de intentarlo si realmente soñamos con algo.

¿Y tú, hay algo que “no puedas hacer”?

¿Tienes algún sueño pendiente?

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Lo realmente importante: disfrutar

¿Cuántas veces el no sentirte completamente seguro o cómodo contigo mismo te ha impedido disfrutar o aprovechar al máximo una situación u oportunidad?

Una cita con la persona que te gusta, una entrevista de trabajo, una salida con desconocidos o con gente que nos intimida, practicar una actividad nueva, un viaje fuera de tu zona de confort, exponer nuestro cuerpo en la playa o piscina, una oportunidad laboral, una noche de sexo. Nuestros miedos y complejos sin querer se convierten en protagonistas de la escena y nos impiden disfrutar de lo realmente importante: la vida.

Ahí estamos los humanos con un plato de mundo que comerse encima de la mesa, pero demasiado pendientes de dudar de nosotros mismos y nuestras capacidades como para poder saborearlo. Así se nos pasa la vida entre penas, glorias y patas de gallo.

Si bien es cierto que cada persona necesita su ritmo y que cada cosa tiene su lugar y su momento ¿qué nos impide normalmente hacerlo?

Nos pasamos los días esperando que llegue el momento para hacer las cosas que realmente nos apetecen y aparcamos nuestras apetencias por el que dirán, por lo que se supone que debería hacer, por vergüenza, el miedo a fallar o quedar en ridículo, por mil y una razones o excusas que se disfrazan de problemas pero que son más grandes ante nuestros ojos que en la propia realidad.

El momento. ¿Cuándo llega ESE dichoso momento? A veces llega, pero debemos tener los ojos (del miedo, del corazón y del cerebro) bien abiertos para estar dispuestos a cabalgarlo. El tren no siempre llama a tu puerta de la forma más descarada, a veces, como un joven tímido en la pubertad intentando ligar, suelta indirectas o señales sutiles susceptibles de ser atrapadas.

Con frecuencia, cuando nos tiemblan las piernas, lo único que necesitamos es una mano amiga que nos acompañe, que nos diga que todo va a ir bien y que nos ayude a tirarnos en la piscina o que incluso nos empuje a darnos un chapuzón.

¿Habéis escuchado eso de que las mejores decisiones acaban en un ‘y a tomar por culo’? ¿Y si fuera verdad?¿Y si ÉSE fuera el momento en el que dejamos de escuchar lo que dicen los demás y empezamos a escuchar lo que realmente queremos hacer?

A veces los mensajes más contundentes son los más cortos, o incluso los que se dicen sin palabras, por eso os dejamos este pequeño corto a modo de reflexión sobre los complejos autoimpuestos que nos acerca el mundo en el que vivimos pero que nos impiden disfrutar del camino al máximo.

¿Qué ocurriría si tuviéramos un encuentro en el presente con “nuestro futuro yo”?

¿Qué nos aconsejaríamos a nosotros mismos en 10 años?

Cuando los monstruos enseñan los valores a la sociedad

A todos nos encanta desde bien pequeños mancharnos las manos de cera, pero cuando eso se convierte en tu profesión, mola. Color, creatividad y un importante compromiso con los valores que damos a los más pequeños definen la obra de nuestra artista de este mes, Olga de Dios. Una ilustradora todoterreno que desde el principio tuvo claro lo que quería: contar historias que ayudaran a otros a entender mejor al mundo y la sociedad. Un trabajo que gracias a su estilo infantil consigue conectar de una manera sencilla con esas niñas y niños que demandan algo más que una pizarra digital en sus aulas.

Un estilo único e inconfundible y un compromiso con la educación y la diversidad, dan rienda suelta a los personajes con el sello Olga de Dios que, aunque puedan parecer “monstruosos“, en el fondo, son más que adorables. Por esto y por mucho más, hoy, MalaTinta habla con Olga de Dios.

¿Quién es Olga de Dios?

Soy una mujer de 35 años que vive con su novia en el madrileño barrio de Lavapiés.

¿Recuerdas cuando cogiste un lápiz por primera vez?

No tengo el recuerdo de una primera vez, pero sí recuerdo que desde muy joven, dibujar era algo que me apasionaba y a lo que dedicaba mucho tiempo.

En 2013 ganaste el Premio ‘Apila Primera Impresión’. Haciendo recuento de tu vida profesional y personal, desde ese momento, ¿qué dirías que te aportó conseguirlo?

A nivel profesional el Premio Apila significó para mí la oportunidad de iniciar mi carrera como autora de libros para la infancia. Personalmente ese premio supuso un empujón para lanzarme al vacío y arriesgar por lo que más me gustaba.

Trazos divertidos y colores llamativos dan vida a tu particular imaginario de monstruos, animales y personajes con vida y personalidad propia, ¿Qué te aporta la ilustración infantil en tu trabajo? ¿Por qué decidiste dirigir tu obra en esa línea?

A nivel creativo llevaba tiempo dibujando y creando personajes monstruosos, a nivel personal me surgió la inquietud de generar más referentes. Sentí que era necesario crear nuevas obras para acompañar a la infancia que ofrecieran referentes que yo no encontré de niña. Me apeteció tratar la diversidad desde puntos de vista optimistas, eso lo combiné con mis personajes y el resultado fue Monstruo Rosa, mi primera obra.

Ilustración perteneciente a la obra Monstruo Rosa de Olga de Dios editada por Apila Ediciones, 2013.

Ilustración perteneciente a la obra Monstruo Rosa de Olga de Dios editada por Apila Ediciones, 2013.

¿Piensas que en el mundo del arte, la ilustración es la gran desconocida?

Yo personalmente opino que en nuestro país las disciplinas artísticas están bastante desconsideradas. Hay poco respeto y valoración por el trabajo artístico, tanto a nivel social, económico como académico.

En España, después de ver mis libros, mucha gente me preguntan: ¿ y a qué te dedicas? Sobreentienden que crear libros no es un trabajo.

Dentro del mundo del arte considero que la ilustración va mejorando su posición, aunque sea lentamente. En nuestro país empieza a haber más museos y exposiciones sobre ilustración, en publicidad y en redes sociales cada vez encontramos más ilustración, en las escuelas de arte es una disciplina muy demandada, en las escuelas públicas hay muchas más solicitudes que plazas disponibles para estudiar ilustración. Además, en España se celebran cada vez más exposiciones, ferias y festivales dedicados a la ilustración. Lo que echo en falta es más apoyo institucional a este tipo de iniciativas que son las que generan conciencia, cultura y harían valorar más la profesión en el futuro.

¿Qué hay de ti en cada uno de tus personajes?

Mucho, mi trabajo es bastante visceral. Siento lo que hago como parte de mí y cuando creo un personaje me imagino siempre lo que piensan, lo que sienten y lo que le gustaría decir y hacer. Suena un poco paranoico, pero muchas veces hablo con mis dibujos y me río con ellos.

Ilustraciones pertenecientes a la serie 'Museo de CeraS' de Olga de Dios, 2014.

Ilustraciones pertenecientes a la serie ‘Museo de CeraS’ de Olga de Dios, 2014.

Desde 2014 tu trabajo se ha dedicado casi exclusivamente a la creación literaria, ¿piensas que se puede vivir de contar historias?

Pienso que cualquier persona debería poder vivir dignamente de su trabajo, siempre que este no perjudique a los demás.

En el caso del sector literario es bastante complicado vivir de crear libros, el porcentaje de beneficio que se destina a las autoras y autores es ínfimo. Creo que la industria del libro necesita reestructurarse, adaptarse a los nuevos medios y valorar más a quienes crean el “producto”.

En un momento en el que el Estado destina 72.5 millones de euros menos a becas y ayudas al estudio y el gasto en libros se reduce casi a la mitad en 4 años, ¿piensas que la situación puede mejorar o la cultura es la gran olvidada?

Creo que tenemos que mejorar muchas cosas, entre otras la conciencia y valoración social por la cultura. Pero es un poco la pescadilla que se muerde la cola. Si no se invierte en educación difícilmente se valorará la cultura, ni se generará capacidad crítica en las siguientes generaciones. En el último año he visitado bastantes colegios públicos presentando mi trabajo y mi profesión a niñas y niños de infantil, he conocido a muchas educadoras y educadores que me han manifestado las dificultades a las que se enfrentan cada día en su trabajo fruto del recorte presupuestario y la falta de medios. Es vergonzoso.

Este año decidiste publicar tu trabajo bajo la licencia Creative Commons, ¿qué te llevó a dar este paso?

Mi último libro ‘Pájaro Amarillo’ lo hice para trasmitir a la infancia lo valores positivos del movimiento de cultura libre y decidí empezar a publicar con licencia cc.

Pretendo diferenciar así claramente mi obra de su explotación comercial. Si te interesa leer mi libro puedes descargarlo libremente en mi página web, si te interesa comprar una edición impresa en papel con tapa dura puedes hacerlo a través de la editorial o las librerías.

Otro de los motivos que me lleva a ceder libremente mi obra es facilitar el trabajo a profesionales de la educación a la hora de compartirlos y trabajar con ellos en sus clases. En mis visitas a colegios muchas educadoras me contaban que ellas habían puesto de su biblioteca personal libros para las aulas, decidí que poniendo a su disposición una versión libre en pdf facilitaba esta labor. Muchas aulas paradójicamente disponen de pizarras digitales pero no de presupuesto para comprar libros.

Permitir la obra derivada de mi trabajo fue motivado por las  familias que requieren de adaptaciones de los libros para que sus peques puedan disfrutarlos y que el mercado comercial pocas veces tiene en consideración.

Por ejemplo, una adaptación a pictogramas de uno de mis cuentos es algo que surgió espontáneamente con mi primer libro ‘Monstruo Rosa’, una familia decidió adaptarlo a pictogramas para su peque con autismo y compartirlo en Internet para que otras familias lo disfrutaran, eso es una obra derivada y este tipo de licencias lo contemplan.

‘Monstruo Rosa’, ‘Pájaro Amarillo’, ‘Buscar’ y así, una infinidad de publicaciones que ya han visto la luz con la marca Olga de Dios. Trabajos que han conseguido enseñar valores como el respeto, la diversidad o el cuidado del planeta a los más pequeños ¿piensas que todos los artistas tienen un compromiso con la sociedad?

Yo creo que cualquier ser humano debería sentir un compromiso con su entorno y ser responsable. Cualquier persona se puede convertir en un agente de cambio en su entorno, a la escala que sea.  En el caso del arte entre otras cosas lo considero una herramienta de comunicación muy potente y útil para trasmitir valores críticos de cambio y mejora de nuestra sociedad. Creo que tenemos muchos ejemplos de artistas contemporáneos que trabajan en esa línea y llegan a mucha gente.

Libros publicados Olga de Dios

¿Qué queda de esa Olga de Dios que se manchaba las manos con las temperas?

Yo siento que en esencia soy la misma persona que era de niña. Hago las mismas cosas que son básicamente dibujar e inventar historias. Solo que, ahora, gracias a la educación recibida y a mi dedicación he podido profesionalizar mi trabajo y llegar a más gente.

Para terminar la entrevista nos encantaría saber ¿qué te traes entre manos?

Hago varias cosas al mismo tiempo, compagino siempre el trabajo en mi próximo libro con otras actividades de ilustración. Este año estoy ilustrando los programas de actividades infantiles de La Casa Encendida, el próximo saldrá en septiembre. También colaboro con mis colegas de la Escuela de Arte Diez en proyectos colectivos, acabamos de terminar de ilustrar un calendario solidario y estamos ideando una nueva publicación colectiva.

colectiva.

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