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Los 25 primeros años de vida de ‘Pixar’

El mundo Pixar no descansa. Y desde este próximo 21 de Marzo hasta el 22 de Junio tendremos la oportunidad de apreciar de cerca la evolución de la multinacional durante sus ya 25 años dentro del mundo de la animación.

Y es que ‘La Obra Social La Caixa‘ y su CaixaForum (esta vez de Madrid) ya nos tienen acostumbrados a curiosas exposiciones y, con ésta, tampoco decepcionarán. Pixar, 25 años de animación cuenta con un potente aval: ya fue acogida con un éxito enorme en el Museo MoMa de Nueva York y se ha ido exponiendo paulatinamente en distintos países del mundo hasta que ahora, por fin, llega a España.

La exposición presentará tanto largometrajes como cortometrajes realizados por la multinacional en sus 25 primeros años de vida, haciendo especial hincapié en el conocimiento y evolución de sus personajes e historias más internacionalmente conocidas como pueden ser Toy Story  (a pesar de ser su primer largometraje, realizado en 1995) o Monstruos S.A.
Además, la exposición pretende poner de manifiesto los puntos clave que John Lasseter, director creativo de Pixar, cree que son esenciales dentro de todo producto de animación.

Los asistentes a la exposición podrán descubrir los procesos de creación del audiovisual de animación a través de storyboards, maquetas o instalaciones digitales realizadas por los artistas que, tanto con medios tradicionales como con medios digitales, trabajan en Pixar para hacer realidad ese sueño que es el cine de animación.

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J. Todd Anderson, el ‘traductor visual’ de los Coen

Ya mencionábamos en Malatinta que el proceso de creación más puramente visual de una película comienza ni más ni menos que por el storyboard. No sólo se trata de una indicación ilustrada del guión, también es el proceso que permite al equipo entero visualizar cada plano y escena antes poner en marcha cámaras, luces y movilizar a los actores. Algunos directores, quizás los más atrevidos o creativos, pasan por saltarse este proceso previo al rodaje. Sin embargo, lo cierto es que el story puede revelar al director ciertos problemas o dificultades en rodaje que se pueden ver solventadas antes de comenzarlo, lo cual no hace sino mejorar la realización, las horas de trabajo y también el presupuesto de la película.

Los hermanos Coen son esa clase de directores aférrimos al proceso de creación del storyboard. El artista que os presentamos hoy se llama J.Todd Anderson y consiguió su primer trabajo con los hermanos Coen tras pasar un largo casting (de dibujos) tal y como si se hubiera tratado de un casting de actores.

Es mi trabajo plasmar en papel aquello que el director tiene en mente. No es mi trabajo crear los planos. Más bien se trata de interpretar el lenguaje (palabras) de los directores y convertirlo en un lenguaje visual (storyboard). Es muy importante que capture en el papel lo más cercano posible aquello que está en la mente del director. Así, desde antes de caminar y recorrer el set, todos saben de qué se trata.

J. Todd Anderson ha sido el creador de los storyboards de películas tan conocidas de los Coen como lo son Barton Fink, Fargo, True Grit o El Gran Lebowski. Se ha convertido en el artista fetiche de los hermanos, que desde su primer trabajo han confiado en él para trasladar todos sus guiones a esas pequeñas viñetas que lo ilustran todo. Anderson calcula que puede tardar unas 6 semanas en acabar un storyboard de un guión medio y dice del proceso que “es trasladar al papel la mente del director para que en el rodaje todo el mundo esté haciendo la misma película y no haya nadie que tenga que imaginar qué está pasando”.

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Para la última película de los Coen Inside Llewyn Davis, J. Todd Anderson ha sido el elegido para hacer el storyboard una vez más y, su trabajo plasmando el guión ha tenido que ser sobresaliente, porque así ha quedado la película.

Inside Llewyn Davis es la historia de un cantante aspirante a poder vivir de la música, un artista sin rumbo fijo, que busca su futuro en una maltrecha ciudad en la que puede sobrevivir únicamente gracias a la caridad de sus amigos y conocidos. A simple vista, podría parecer difícil sentirse identificado con este personaje. Sin embargo, para eso están los Coen, metiéndose al público en el bolsillo desde el momento en que el primer foco se enciende y vemos a ese cantautor con su guitarra.

Sin duda Oscar Isaac (Llewyn) y su descorazonada pero gran historia es una de las razones para ver la película, aunque no la única. A destacar: una casi irreconocible (interpretativamente hablando) Carey Mulligan, dejando de lado toda la dulzura que habíamos podido ver en otros de sus papeles hasta la fecha; esa fotografía plagada de halos angelicales obra de Bruno Delbonnel, la magia de John Goodman allá donde aparezca, la maravillosa y divertidísima escena de Adam Driver y Justin Timberlake con Isaac: Mr Kennedy. Y, sin duda, su inmejorable banda sonora, posiblemente una de las mejores del año, plagada de temas que invitan directamente a la reflexión sobre los personajes.

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A rasgos generales, la historia Llewyn podría ser extrapolada a cualquier persona que tuviera pendiente algún sueño que cumplir, los mismos sueños que a la vez nos alimentan como nos vuelven totalmente apáticos. Los mismos sueños que nos hacen darlo todo o ignorar ciertas situaciones al no cumplirse nuestras expectativas. Inside Llewyn Davis es una película tan asentada en el contexto de la más cruda realidad que tan pronto te da de bruces como te hace reencontrarte contigo mismo, con tu entorno, con la música y con el propio cine. Un imprescindible de la temporada y una potencial acaparadora de premios. Tiempo al tiempo.

A continuación podéis ver el tráiler de la película.

Diez ‘storyboards’ para el recuerdo

El cine, el séptimo arte. Infinidad de elementos conforman una película y, si se pone especial cuidado, de todos podemos deducir esa parte creativa que hace al mundo audiovisual lo que es.

Hemos crecido entre películas, animaciones, merchandising de nuestros ídolos favoritos. En nuestro imaginario tenemos escenas imprescindibles de la historia del cine, películas que han marcado épocas de nuestras vidas, personajes que nos han servido de inspiración.

Pero no es fácil hacer cine. Se podrían dar razones (obvias con los tiempos que corren) por las que no es fácil hacer cine. Sin embargo, hoy nos quedaremos con una razón muy básica: no hay cosa más abstracta, más difícil de explicar, que la propia imaginación.
Aunar el pensamiento de un guionista al escribir, de un director que interpreta aquello que el guionista escribió, de un director de fotografía que ilumina la escena o de un operador de cámara que se mueve siguiendo órdenes, no es tarea fácil.
Y hacer una película, en el fondo, se trata de eso: intentar que el imaginario de todos sea una suma, y nunca una resta.
Y es aquí donde entra el storyboard. Ese grandísimo comic de la película que ayuda al equipo a tener un ángulo, a visualizar las  escenas. Básicamente un libro lleno de viñetas y dibujos de cada plano.
A estas alturas, hablando de imaginarios, dibujos y escenas, a nadie le extrañará que el precursor de estos “grandes comics” fuera el estudio de Walt Disney allá por la década de 1930.

Resulta prácticamente imposible pensar que ciertos directores “rebeldes” puedan ceñirse a un dibujo para fijar el encuadre de sus planos. Pero así es, amigos.

A continuación os dejamos una selección de los 10 mejores que hemos encontrado.

1. Psicosis (1960)

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2. Lo que el viento se llevó (1939)

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3. Sonrisas y lágrimas (1965)

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4. Star wars (1977)

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5. Blade Runner(1982)

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6. Tiburón (1975)

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7. Forrest Gump (1994)

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8. La tienda de los horrores (1986)

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*Especial mención a la «musicalidad» de este story. Nos encanta.

9. Toy Story 3 (2010)

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Y por último … un clásico de nuestra infancia.

10. Jurassic Park (1993)

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