Etiqueta: social

Free Seat: impactante experimento musical para el corazón

Una plaza. Un hombre. Un teclado. Unos cascos. Una silla vacía, esperándote.

Así comienza el experimento: Free Seat (Asiento Libre). Una colaboración entre el artista brasileño Pedro Carneiro Silva y el iraní-alemán Ardalam Aran -Raw Creation-.

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World Press Photo en Madrid, 2015 en 155 fotos

World Press Photo 2016 llega a Madrid, una nueva edición del certamen más importante de fotoperiodismo a nivel internacional. Un año en 155 fotografías seleccionadas por categorías de entre las 82.951 que han sido enviadas por más 5.775 fotógrafos de 128 países diferentes a lo largo del globo terraqueo.

Entre el 1 de octubre y el 1 de noviembre millones de historias se concentran en las paredes del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) con el fin de dar a conocer al mundo la realidad que se esconde detrás de las lentes de la cámara, pero sobre todo, detrás de las vallas que separan la historia de sufrimiento de millones de refugiados.

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Sergey Ponomarev

Esperanza de una nueva vida‘  del australiano Warren Richardson es la ganadora de esta edición y no precisamente por la calidad de la fotografía, sino por todo aquello que transmite. La imagen recoge un momento tan simbólico como trágico en la frontera entre Serbia y Hungría en plena crisis. En esta ocasión además, tres fotógrafos españoles también se encuentran entre los ganadores.

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Esperanza de una nueva vida – Warren Richardson (Ganadora)

La ganadora es una que, como tantas otras, despierta el debate sobre la fotografía social pero, muy especialmente, sobre el papel del mundo ‘desarrollado‘ en la situación global actual. Nos cuenta, sin palabras, la historia de aquellos que parecen tornarse invisibles y sin voz.

Después de ver las imágenes del certamen nos preguntamos… ¿Alguien ha ganado realmente?

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Adriane Ohanesian

Admítelo, ¡(NO) eres un pringao’!

¿Pagarías 20 euros por una caña?

¿Cómo crees que reaccionarías si al pedir la cuenta, tras haber bebido una sola caña, te cobraran 20 lereles? Y no, no estamos hablando de Suiza, sino del típico bar español de la esquina, de los de toda la vida. Tal vez ya has visto este experimento viral, pero te recomendamos que lo veas y sigas leyendo.

Si en tu día a día te enfadaría pagar los platos rotos que tú no has tirado al suelo y tomarías medidas al respecto, por ejemplo, quejarte, protestar, reivindicar, reclamar un cambio, acudir a tus derechos, no volver a ese sitio, no comprar allí, reclamar un despido, NEGARTE a pagar. ¿Por qué no lo hacemos -tanto como podríamos- a la hora de vivir nuestra vida? Tenemos la sensación de que no podemos hacer nada, por lo que al final la mayor parte de las veces no hacemos nada al respecto. Y sí, el ritmo de vida actual tampoco ayuda, pero ¿te has planteado que tal vez ésa sea parte de la estrategia? Mientras no pares, no tienes tiempo para pensar (ni siquiera en ti).

Para que el cambio comience no sólo necesitamos una Juana de Arco que grite revolución, sino que nosotros mismos seamos los protagonistas a la hora de generar cambios en nuestro círculo más cercano.

Es curioso el doble mensaje que promueve el eslogan de la campaña de Intermón Oxfam con la que se pretende recoger firmas para evitar el escaqueo fiscal de las grandes empresas: Admítelo, ¡eres un pringao’! Es un arma de doble filo porque quizá ése es justo otro de los problemas, hemos asumido que somos unos pringaos’, y claro, desde esa postura es difícil sentirse capaz de hacer algo -o nada-. Se opta por asumir la situación para no enfadarte, para no darle vueltas a la cabeza, porque la postura contraria nos obligaría a cambiar nuestra opinión o hacer algo al respecto… Y claro, eso supone salir de la zona de confort y nos empujaría directamente fuera de la comodidad a la que estamos acostumbrados, valga la redundancia. Algo que además no siempre está bien visto por los demás ya que supone otra forma completamente diferente de hacer las cosas: implica esfuerzo, te sientes raro, incómodo y perdido.

La anestesia hace que no sientas el dolor, pero eso no significa que el problema no exista o que no duela.

¡Admítelo, NO eres un pringao’!

(Portada tomada de la foto de la campaña de Intermón Oxfam)

Human: ¿Qué nos hace humanos?

¿Qué es lo que nos hace humanos?

Yann Arthus-Bertrand ha pasado tres años tratando de responder a esta pregunta y para ello ha recolectado miles de historias alrededor del mundo, ha conseguido crear una biblioteca de palabras e imágenes que cuentan la vida de 2000 personas de 60 países, una colección que no te dejará indiferente.

Tras un duro trabajo consiguió sintetizar gran parte de su obra en 3 volúmenes, tres partes de un impecable documental que trata temáticas diferenciadas pero comunes en cada esquina del planeta: cómo se siente el amor , las mujeres, el trabajo y la pobreza (VOL.1); guerra, perdón, homosexualidad, familia y vida después de la muerte (VOL. 2) ; felicidad, educación, discapacidad, inmigración, corrupción y significado de la vida (VOL.3). Con cada detalle, su fotografía y su melodía, consigue atraer tu atención y crear un entorno que hace muy difícil que despegues los ojos de la pantalla.

Cada imagen, cada palabra, cada gesto, nos enseña la realidad de una persona y nos ofrece con su testimonio otra forma de sentir la realidad, la suya. Nos obliga a salir de nosotros mismos y nuestro entorno más conocido para adentrarnos en otras verdades, tan auténticas y reales como las nuestras.

Miradas que son imposibles de esquivar, palabras que se clavan. Personas reales de carne y hueso que consiguen que te replantees las cosas de otra forma, incluso llegándote a cuestionar actuaciones, ideales o pensamientos sobre los que habías pasado de puntillas, o sobre los que nunca antes te habrías detenido a pensar.

Historias que emocionan, que consiguen ponerte un nudo en cada una de las partes de tu cuerpo, tan amargas como la hiel o tan dulces como la miel, pero que te muestran que existe otra forma de re-aprender nuestro mundo.

Las barreras que nos separan, también son las que nos unen.

Summer in the City - PPaper Magazine

El español que enamoró al ‘The New York Times’

Rafael Álvarez es un ilustrador español con residencia en Berlín, que pese a su edad, ha conseguido lo que muchas jóvenes promesas anhelan: conseguir que sus trabajos se publiquen en los más importantes medios de todo el mundo, desde el New York Times a Playboy.

Con un Máster en Bellas Artes por la School of Visual Arts de Nueva York, combina sus trabajos para medios e importantes compañías con la enseñanza. Su actual trabajo como profesor de ESDIP Berlín le lleva a hacer vida prácticamente en un avión destino Berlín y New York.

El pasado mes de septiembre fue nominado a los prestigiosos Illustrative 13 Berlín, dentro de la categoría Young Illustrators Award, en el que ilustradores, diseñadores y artistas expusieron sus más recientes trabajos. Hoy hablamos con esta joven creador para conocer más a fondo sus opiniones, ideas y proyectos futuros.

Hace ya algún tiempo dejaste España, ¿piensas que como ilustrador las puertas están más cerradas que en otros países?,  ¿esto ha podido influir en tus ilustraciones?

Creo que la profesión de Ilustrador se percibe de maneras diferentes según la tradición de cada país y en el nuestro, pese a ser la cuna de Ibañez, Mariscal o El Roto, todavía tienes que explicarle a más de uno que esto es un trabajo como otro cualquiera (solo que mucho mas divertido). Si lo unes a esta mentalidad muy nuestra que ningunea al espíritu emprendedor frente a una nómina, es normal que haya menos oportunidades, frustración y en general menos ganas.

En Estados Unidos, especialmente en Nueva York, el respeto que se tiene al ilustrador desde los tiempos de Norman Rockwell es brutal. Aunque ha llovido mucho y también se cuestiona a veces el futuro de la profesión, no hay comparación. El ilustrador es un artista (puedes usar esa palabra sin ponerte rojo) merecedor del mayor respeto como cualquier otro profesional.

Respecto a la influencia. Creo que algo hay porque a veces me preguntan si vengo de la School of Visual Arts antes de poder decir ni hola.

 ¿Dinos un adjetivo que te describa a ti y a tu trabajo?

Mi trabajo tiene mucho de contar o sugerir historias…lo que al otro lado del charco resumen en storytelling.

A nivel de estilo, sencillo y gráfico aunque muy comic.

Sobre mi, diría que currante (aunque no es un adjetivo), empecé tarde con la ilustración y le echo muchas horas. Mientras quede café, no me despegan del estudio ni con agua caliente.

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¿Qué sentiste cuando te propusieron trabajar por primera vez para The New York Times?

Ya había coincidido con alguno de sus directores de arte tomando unas cervecitas y teníamos muy buen feeling pero buscaban una línea mas conceptual y abstracta para sus editoriales políticos (Op-Ed). Un día, sin embargo, me llamaron para colaborar en otras secciones y siempre han funcionado fenomenal.

Trabajar para The New York Times tiene un componente emocional grande. No sólo es uno de los periódicos de mayor repercusión mundial, sino que además son un referente en dirección de arte, por lo que de alguna manera es una muesca en el fusil. ¡Todavía me pongo nervioso cuando me llaman!

Puedes presumir de haber ganado, el premio ‘Student Talent Search 2013‘ de la red creativa Behance. Al igual, que hace prácticamente un mes fuiste nominado como mejor ilustrador joven del festival Illustrative de Berlin. ¿Qué se siente al ser reconocido internacionalmente? 

Cualquier profesión creativa es una apuesta de riesgo y que alguien (sea en Tokyo o en Cuenca) lo reconozca de manera oficial ayuda muchísimo a sentirse respaldado. Además, es una promoción estupenda. Otra de las grandes ventajas de la ilustración hoy día, es que puedes participar online en competiciones en cualquier rincón del mundo y eso te abre puertas.

En el caso de Behance fue muy especial para mi porque participaban mas de 2000 estudiantes de diseño, arte, tipografía, video, fotografía…había proyectos increíbles y no únicamente dentro del mundillo de la ilustración.

Tus ilustraciones están cargadas de denuncia social como ‘Fresh Disinformation‘  ó ‘The Right Wrench‘. ¿Consideras que como artista es tu deber?

Creo que cada artista tiene una sensibilidad especial hacia ciertos temas y cuando algo te toca la fibra sensible es muy gratificante poder compartirlo y contribuir a concienciar de la mejor manera lo que sabemos. Además cuando te mueve una buena causa, el resultado suele ser mucho mas potente.

En mi caso, el trazo, color y algo de sentido del humor me llevan a trabajar mucho para publicidad, prensa mas ligera, etc. Por eso aprovecho los editoriales mas políticos, cómics o trabajo personal para ese tipo de mensajes.

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Eres profesor en la recién estrenada ESDIP Berlín. ¿Qué piensas de las nuevas generaciones de ilustradores ?, ¿ves diferencias entre los ilustradores berlineses a los españoles? 

Como te comentaba antes, la profesión de ilustrador tiene unas raíces e influencias diferentes en cada país. Aunque generalizar siempre es malo, en Estados Unidos se valora mucho la parte conceptual y tener un vocabulario visual propio mas que perfección técnica. En Berlin por ejemplo, el arte entre la gente joven está mucho mas asociado a la transgresión, al street art, a la denuncia social.

En España veo gente mucho mas brillante a nivel técnico pero un poco desanimada por la falta de salidas y la versatilidad mal entendida por el mercado (hoy haces un logo, mañana diseño de personajes, pasado una web).

En ESDIP Berlín, de momento estrenamos un curso de ilustración precisamente no orientado a técnica de dibujo, sino a aprovechar los medios digitales para trabajar mas eficientemente y promocionarse online en nuevas plataformas.

No solo te lanzaste a la animación, sino también a diseñar camisetas y a crear ‘The Hotel Pandemonium’ novela gráfica multi-ending para iPad. En la que cada uno podemos elegir nuestra propia aventura. ¿Cómo surgió la idea?

Intento no cerrar ninguna puerta, eso es lo divertido.

 ‘Hotel Pandemonium‘ es mi eterno proyecto experimental para mi tésis en la School of Visual Arts de Nueva York. Quería hacer algo diferente y se me ocurrió hacer una app que no fuera ni comic, ni animación, sino algo hecho específico para el formato tablet.

Llevaba tiempo pensando en una historia un poco tétrica y pulp, ambientada en un hotel y aprovechando la clase de ‘Digital Book replicamos de manera básica la estructura de los libros multi-aventura de los 80. Las decisiones que tomas te llevan a diferentes caminos y finales, aunque dentro de una historia lineal.

La aplicación funcionó muy bien y ha sido la responsable de varios premios que me cayeron el año pasado, aunque todavía no está disponible en el app store, ya que sigo dándole chapa y pintura (cambiando Actionscript / AIR por After Effects y una programación mas sólida).

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Has conseguido llegar a lo más alto de la ilustración. ¿Qué crees que te depara el futuro? 

 Wow!!!. ¡Muchas gracias por el cumplido!, pero de eso nada, ya me gustaría…quedan muchas competiciones en las que participar, revistas con las que todavía no he podido colaborar y proyectos por hacer. Estoy orgulloso de poder vivir de ilustrar, pero lo bueno de esta profesion es que siempre hay una buena excusa para pasarte la noche dibujando.

Como cierre, nos gustaría que pudieras dar un consejo a todos los jóvenes ilustradores que intentan hacerse un hueco en esta difícil industria. ¿Qué les dirías?

Cuando la gente me pregunta por las dificultades de ser artista y freelance, suelo contestar que no todo el mundo puede presumir de levantarse los lunes con ganas de ir a trabajar y le cuesta cerrar el día, 10 horas después.

Está claro que no es un camino fácil, hay que organizarse, ver de qué cosas podemos prescindir, fallar muchas veces y ver en qué areas mejorar para diferenciarnos. Supongo que es un proceso que nunca termina. No todo gira alrededor de la mesa de dibujo y gracias a internet podemos relacionarnos con el mundo sin tener que movernos.

Por lo que hay que ser optimista y buscar oportunidades…con todos sus altibajos para mi éste es sin duda el mejor trabajo del mundo.

Pincha aquí para ver el video de Hotel Pandemonium

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