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Alimentos prohibidos después de las fiestas

Ahora ya sí que se han acabado las fiestas definitivamente y con ello empiezan los propósitos del nuevo año.

Empezaremos deshaciéndonos de los excesos que la mayoría de nosotros hemos tenido en estas fechas. Para conseguirlo lo más importante es seguir una alimentación saludable y equilibrada, eliminando los alimentos «prohibidos». A continuación os cuento qué alimentos son los no permitidos y por qué.

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1. Zumos y refrescos: Olvídate de todos los zumos envasados por mucho que ponga light en su packaging. Estos zumos tienen un alto contenido de azúcar, equiparándolos a los refrescos, por lo que hay que tratar de evitar tanto los zumos como las bebidas carbonatadas. Si nos apetece un zumo lo haremos casero, pero aún así debemos saber que es mucho más sano tomarnos dos piezas de fruta que un zumo de frutas por mucho que sea homemade, pues a la hora de hacer un zumo casero de frutas utilizaremos el doble o el triple de fruta para poder llenar un vaso, además de perder la mayor parte de la fibra que tiene la fruta, quedándonos sin embargo con todo el azúcar de ésta en el vaso.

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2. Cereales y barritas de cereales de «dieta»: Intentan engañarnos poniendo un envase con una silueta atractiva pareciendo así un alimento light o bajo en grasa pero, en general, los cereales contienen el mismo azúcar que contiene la bollería o cualquier producto industrial. En cuanto a las barritas de cereales, han conseguido que las veamos como un producto saludable, pero es preferible tomar una porción o dos de chocolate antes que tomar una barrita de cereales, pues esta última contiene muchos más azúcares. Si tu desayuno siempre cuenta con cereales, una alternativa es sustituirlos por avena, ¡mezclada con fruta está buenísima!

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3. Aceites: Las mantecas, mantequillas… deberíamos eliminarlas de nuestra alimentación diaria. En cambio, el aceite de oliva no podrá faltar nunca en una dieta saludable pero siempre con moderación. Una buena opción es usar limón a la hora de cocinar, o utilizar aceite de oliva pero siempre con medida, aunque es preferible utilizarlo en crudo, directamente en la comida ya cocinada.

4. Lácteos: No es obligatorio eliminarlos por completo de nuestra dieta pero es preferible disminuir el consumo de ellos. Si somos adictos a la leche una opción es alternarla tomando a veces leche de soja, de avena, de almendra… y así no ingerimos tanto lácteo, entre otras cosas estos no ayudan a perder peso. En cuanto a los quesos, sí están buenísimos, pero tienen un alto porcentaje de grasa por lo que cuanto más alejados estemos de ellos mucho mejor.

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5. Carnes: Hay ciertas carnes que no favorecen a la hora de perder peso. Estos son los embutidos, la carne de cerdo, la carne ahumada y en conserva o el faisán. Esto no significa que tengamos que quitarlas de nuestra dieta definitivamente, pero sí tratar de evitarlos o de proponernos tomarlos solo una vez a la semana.

6. Pescados: Los pescados y los mariscos siempre han tenido fama de engordar menos que la carne, pero esto no es del todo cierto, todo depende de qué pescado estemos hablando. Evidentemente, tendremos que olvidarnos de cualquier pescado frito y rebozado, a partir de ahora todos a la plancha, al horno o al vapor. Tampoco son recomendables las anchoas o sardinas en conserva.

7. Sopas: Parece que siempre que vemos una sopita nos parece una comida o cena ligera, pero la mayoría de las veces esto no es cierto. Entre otras, las sopas de sobre instantáneas no resultan nada saludables, pues contienen un elevado porcentaje de grasas saturadas, carbohidratos y aditivos. Se considera una sopa ligera y saludable a las caseras que, por cierto, no son nada difíciles de hacer. Es tan fácil como elegir unas cuantas verduras (judías, puerros, pimientos, cebollas, patatas, zanahorias, apio…) y ponerlas a hervir en una olla con dos cabezas de ajo y pimienta y sal al gusto; si quieres darle un poquito más de sabor puedes añadirle dos muslitos de pollo, después de 45 minutos a fuego lento ¡sopa casera lista!

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¿Estáis ya listos para comenzar este nuevo propósito para este año?

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Llevar una vida sana sin morir en el intento

La belleza y la salud son dos conceptos que van unidos de la mano. Ya puedes gastarte cientos de euros en cremas carisísimas, tratamientos estéticos super modernos y serums de última generación, que si no cuidas tu cuerpo por dentro apenas notarás mejoras por fuera. Lo que comes o bebes y tu estilo de vida influye directamente en tu piel, tu pelo y tus uñas. “Entonces…¿cómo hago para cuidar mi cuerpo por dentro?” te preguntarás.

Todos conocemos los puntos básicos de lo que se considera llevar una vida sana. Hacer deporte, comer sano, descansar todas las horas necesarias, no fumar, no beber… El problema es que intentar modificar nuestra alimentación de golpe o introducir nuevos hábitos de una manera demasiado brusca no es nunca una buena idea.

FDBs_madpyramide_1982El lunes nos levantamos motivados a empezar con alguna dieta o dejar de fumar, y el jueves nos hemos comido un cocido madrileño en casa de mamá, bebido 3 gintonics y fumado un paquete de tabaco. Para cuando llega el fin de semana todo te da igual y acabas montando la fiesta de la comida basura (la culpa es de los restaurantes por poner repartidores a domicilio). Un desastre total, vamos.

Se que esto os ha pasado a muchos de vosotros porque ya me pasó a mi antes. Por eso, y en un intento de ayudaros, os propongo algunas pautas saludables compatibles con la ajetreada vida moderna que vivimos (y con los potajes de tu abuela también). Reducir grasas y toxinas y aumentar las vitaminas y minerales reduce el acné, añade brillo a tu pelo y a tu piel, fortalece tus uñas… Son todo ventajas. Vamos a ello.

1. Procura que en tu plato haya siempre la misma cantidad de proteína (carne, pescado, huevos…) que de verdura. Esto, que parece obvio, es algo que muy pocas veces tenemos en cuenta. Es muy normal que nuestro plato principal sea algún derivado animal acompañado de patatas o arroz. Las verduras tienen menos calorías, más vitaminas y minerales y aportan agua y fibra, buenas para tu salud. Si reduces la cantidad de carne y de hidratos de carbono y los sustituyes por verduras (cocidas o en ensalada), estarás reduciendo la cantidad de calorías consumidas y añadiendo nutrientes sin renunciar a esos huevos con patatas que tanto te gustan.

2. Trata de que todos los cereales que consumes y sus derivados (pan, pasta, arroz, galletas…) sean integrales. Es un mito que los alimentos integrales engorden menos, las diferencias son mínimas. Los cereales integrales tienen un bajo índice hipoglucémico, es decir, tu cuerpo tarda más tiempo en convertirlo en reservas de grasa. Esto se traduce en que dispones de más energía durante más tiempo para realizar algún deporte, salir por ahí con los amigos o simplemente sobrellevar tu rutina diaría. Y, sobre todo, que te da tiempo a gastarlo antes de que se transforme en un michelín.

3. Muévete todo lo que puedas. Es increíble la diferencia que marca algo tan simple como utilizar las escaleras en vez del ascensor o bajarte una parada antes del metro para hacer una parte del trayecto caminando. Al final todo es una cuestión de sumar y restar, de gastar la energía que se come, simplemente.

4. Lleva siempre un snack sano encima. La rutina hace que pasemos muchas horas fuera de casa. Llega la hora de la merienda, te mueres de hambre y acabas comprando una napolitana en la pastelería de la esquina. Error. El truco está en llevar encima algún snack que nos alimente y nos nutra sin añadir grasas saturadas o azucares refinados. Una pieza de fruta, hummus con zanahorías, barritas energéticas, tortitas de arroz… Es comida cómoda de llevar encima en nuestro día a día y nos saca de más de un apuro.images

5. Cuidado con lo que bebes. Aunque parezca mentira, la cantidad de azucares que tiene un refresco de cola equivale en calorías a una comida completa. Además, te estropea los dientes y no te hidrata como debiera. Lo mismo ocurre con muchas marcas de zumo y otros refrescos como el té frío que pensamos que son sanos. Por eso, siempre que puedas bebe agua (sobre todo), infusiones o cerveza sin alcohol y si consumes refrescos, asegúrate que sean reducidos en calorías. Una correcta hidratación es muy importante para lucir una piel saludable y bonita.

Por supuesto, podríamos seguir la lista con más consejos, pero por algún lado hay que comenzar. Roma no se construyó en un día y por eso es interesante introducir poco a poco pequeños cambios como los que os propongo sin renunciar a seguir con nuestra vida. Ya veréis como vuestro cuerpo os lo agradece por dentro y por fuera.

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