Etiqueta: paisaje (Page 1 of 2)

Ray Collins, el fotógrafo de las olas

El verano recuerda, con frecuencia, a la playa y el mar.

El mar se presenta siempre desnudo ante nosotros, sin adorno, sin nada que esconder, pero con un increíble mundo escondido bajo su aparente calma. Un horizonte salvaje envuelto en un halo de tranquilidad.

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Prípiat años después del desastre nuclear de Chernóbil

Quizás nunca hayas escuchado nombrar a Prípiat, pero ¿y si te decimos que fue una de las ciudades que más sufrió los terribles daños del mayor desastre nuclear de la historia de la energía nuclear?. Seguramente ya sepas que estamos hablando de la explosión de la central nuclear de Chernóbil

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‘Norte’ de Fernando Manso llega a Madrid

Premio Nacional de las Artes 2.008 en gastronomía, mejor anuncio del año para gráfica en 2003 y AMPE de plata con la gráfica Asturias/Niemeyer en 2011, consolidan la obra de uno de los fotógrafos más importantes de nuestro país. Fernando Manso (Madrid, 1961) llega a la galería madrileña ANSORENA, para acercarnos por primera vez su muestra fotográfica ‘Norte‘.

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El viaje pictórico de Eric Roux-Fontaines

Viajar. Un verbo que entraña muchos significados y que se ha convertido en elemento definitorio de la sociedad actual. Quien no ha realizado un trayecto, aunque sea corto, a algún país extranjero, cercano o lejano, a alguna provincia española o incluso pueblo situado en la misma localidad. El viaje se configura como una forma más de adquirir conocimientos a través del contacto con otras culturas, lenguajes y grupos sociales. Pero también es una forma de estudio del paisaje y del entorno que rodea a ese lugar que se visita. El artista Eric Roux-Fontaines ha viajado por muchos lugares del mundo y ha entendido que el trayecto más importante es el que comienza en el interior de uno mismo.

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Su última exposición, realizada en 2015, tuvo un éxito rotundo. La ciudad de Nueva York fue testigo de cómo Jardins Secrets se convertía en el centro de atención del público, gracias a su concepción estética que explora la relación del hombre con sí mismo y su intento de domesticar la naturaleza recreándola en las ciudades.

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Los paisajes y la naturaleza están muy presentes en toda la trayectoria artística de este pintor francés. Mucho tiene que ver la cercanía de los Alpes occidentales que limitan con su Saboya natal. La impronta impresionista es palpable en cada una de sus obras, característica imprescindible de la escuela francesa de bellas artes. Sin embargo, Fontaines busca explorar por completo el concepto de naturaleza, incluso aquella creada a través de la mano del hombre para su disfrute particular. Esa naturaleza de jardines, parques, que queda atrapada a través de muros de ladrillo, con especies traídas de otros lugares para embellecer un trozo de suelo urbanita, una adaptación de lo que los italianos llamaban durante el Renacimiento el “jardín secreto”.

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Su obra mezcla el elemento urbano con el paisaje, creando un contraste fuerte, chocante, llamativo, en el que se funde el elemento onírico con una naturaleza muy real. Su proceso de trabajo está lleno de esta mixtura de imágenes que va anotando en su cuaderno para luego recrearlas en el estudio a través de las sensaciones vividas y memorizadas. Las escenas son así el resultado de un momento real e irrepetible, como si de una obra de teatro se tratara, donde el espectador actúa como el actor de un paisaje que no se volverá a repetir nunca.

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Con esta naturaleza recreada el hombre se encuentra a sí mismo, en un viaje que le pone en contacto con su propia naturaleza humana, con el mundo en el que habita, con el mundo que crea en su mente, de una manera positiva, constructiva e incluso sana.

La belleza de la naturaleza unida por la doble exposición

¿Qué mejor manera de representar la belleza de la naturaleza que fusionándola en una sola imagen?, eso es lo que debieron pensar Tibias y Hanne Scheel Mikkelsen, la pareja de artistas mejor conocidos como WhatWeDo. El matrimonio con sede en Copenhague, Dinamarca, con una amplia experiencia en el mundo del diseño gráfico, web, ilustración e interiorismo; un día decidieron crear la serie ‘Faunascapes‘ como la manera perfecta de desconectar y escapar de todo el estrés generado por el trabajo diario y la rutina. Un concepto de fotografía de doble exposición, de la que ya os hemos hablado en Malatinta, sobre madera que invita al descanso, la reflexión y la relajación cuando uno las mira fijamente.

Animales y paisajes que tienen mucho que contar, ya que cada instantánea no está realizada aleatoriamente por un concepto estético, sino que cada fotografía nos muestra al animal y su hábitat natural.

Si te gusta alguno de sus trabajos, no te preocupes, porque puedes comprar en su tienda Etsy todos los que te gusten no sólo en contrachapado sino también en papel de gran formato.

 

#faunascapes #ram from the new geometric series

Una foto publicada por Faunascapes (@faunascapes) el

 

 

Renegando del “brit art”

“El arte no debe representar lo nimio”. Cuando Goethe recogía estas reflexiones acerca de la disciplina artística las enlazaba con lo expuesto en su obra “Teoría de los colores” sobre el dibujo y la necesidad de representar la naturaleza, como fuente de observación y de inspiración, a través de él. Ya fuese por medio de vistas, marinas o cualquier otro tipo de representación artísticael paisaje ofrece una visión de la naturaleza que lo convierte en un objeto de contemplación y meditación por sí mismo. La reflexión obtenida de su contemplación era una práctica que enlazaba con los escritos místicos del siglo XVIII que circulaban por Europa y, en concreto, en la zona germana donde los elementos de la naturaleza se convertían en foco de admiración y reverencia que conducían a un estado sublime del espectador que los observaba. Ese estado sublime llegaba después de interiorizar la grandeza de la naturaleza en sí misma, la pequeñez del hombre como parte de ella pero también la comprensión de las limitaciones del ser humano como tal con el nacimiento de la psicología a través de estas reflexiones. El Romanticismo se convierte en el máximo exponente de esa búsqueda del paisaje-metafísico-reflexivo, que es idílico y acogedor pero a la vez ilimitado y sublime.

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Hoy en día, la pintura de paisaje no es la que un día brilló en los países germanos pero sigue sirviendo al espectador como elemento de reflexión y contemplación, de tranquilidad y de sosiego al observarla. El artista Peter Barker recupera el arte del paisaje en obras que destacan por una gran versatilidad, sinónimo del gran entusiasmo que emplea en su realización. El paso del tiempo y la captación del momento preciso en cada uno de ellos denota una gran calidad en el proceso de creación de sus obras y ofrece al espectador una completa visión del género paisajístico. Aunque la utilización del óleo es muy frecuente en sus trabajos, el pastel, la acuarela y la pintura acrílica también están presentes en muchos de ellos.

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Nacido en 1954, en Oxfordshire, pasó la mayor parte de su infancia viviendo en el campo. Este contacto inmediato con la naturaleza marcaría su necesidad de expresar el acercamiento a la misma a través de los óleos. Desde esos primeros años, el dibujo y la pintura fueron sus principales amigos. Su amplia capacidad de observación fue el elemento clave para plasmar en cualquier soporte todo lo que le llamaba la atención.

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Es curioso que siendo un adolescente decidiera cambiar la paleta de color por el palo de golf. Su gran afición a este deporte le llevó a convertirse en un profesional y a disputar campeonatos y torneos ganando el Trofeo Bedfordshire en 1979. Sin embargo, una vez retirado de este deporte retoma los pinceles a partir de 1983. El artista Caesar Smith le animó a dar a conocer sus obras en diversas galerías como Stamford Artists y la Ringstead.

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Pinta al aire libre y en el campo donde sus principales temáticas son, a parte del paisaje, las marinas, las naturalezas muertas, la fauna y los retratos. Además, Peter es un habitual en las exhibiciones del Pastel Society, el Royal Institute of Oil Painters y la Royal Society of Marine Artists. Sus últimos premios fueron otorgados en 2006 y 2009 gracias a la excelencia de sus trabajos. Australia y Estados Unidos también han sido testigo de sus trabajos y exposiciones, siendo poco a poco conocido en muchos otros lugares.

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Su máxima siempre ha sido poder vivir haciendo lo que le gusta y poder ganar dinero con ello. Un objetivo que ha conseguido a largo plazo y que este artista, que reniega del brit art y del arte moderno, ha logrado convertir en realidad. Sus pinturas son así herederas del paisajismo más romántico e idílico recuperando esas naturalezas idealizadas pero reales que una vez fueron exponente del siglo XIX.

Un diseño de altos vuelos

Cuando un proyecto se levanta desde cero surge del cerebro creador miles de ideas que tienen como fin último conseguir que el mismo llegue a su término y que todas las soluciones arquitectónicas sean posibles de llevarlas a cabo sobre los cimientos. A lo largo de la historia, grandes arquitectos han tenido de ir resolviendo a medida que creaban un edificio pequeños o grandes problemas que iban surgiendo. En algunos, como en la torre de Pisa, las soluciones nos fueron satisfactorias y con el paso de los siglos se agravaron. En otros, teniendo parte de la obra ya construida había que finalizarla. La cúpula de la catedral de Florencia es un claro ejemplo de ello. Bramante tuvo que lidiar con la construcción de la misma partiendo de un edificio casi completo. Su ejecución estuvo llena de dificultades pero el genio creativo del artista fue capaz de solventarlas una a una y legarnos una de las obras más fascinantes a nivel constructivo y la más emblemática no sólo de la ciudad en sí, sino también como el símbolo del gobierno de una de las familias más importantes para el mecenazgo en la historia del arte, los Médici.

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La pregunta que se plantea es sencilla. ¿Qué es más fácil, construir un edificio desde cero o partiendo de una parte ya edificada? El estudio de arquitectos Maziar Behrooz puede que tenga parte de la respuesta o su totalidad. Siendo uno de los más galardonados en el área de Manhattan y de East Hampton, sus diseños y construcciones son muy conocidos en la ciudad de Nueva York. Hasta ellos llegó el encargo de crear una casa partiendo de la estructura de un hangar de aviones. Un verdadero reto a adaptar e integrar en una zona residencial del área más oriental de Long Island. El resultado es más que satisfactorio a juzgar por las fotos que aquí se muestran.

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El solar ocupa unos 2,5 acres de extensión y se encuentra rodeado por un bosque de pinos que delimitaban un antiguo asentamiento indígena de una ancestral tribu americana. En él se sitúa el hangar, un frío edificio de amplias dimensiones que hay que transformar en un hogar cálido y confortable. La filosofía de la firma que diseña el proyecto tiene como base integrar el edificio en su entorno, donde la naturaleza circundante sea parte del mismo y le complete. Por ello sus diseños van más allá de la creación de simples edificios para crear ambientes integrados en su totalidad dentro de un espacio. Su hoja de trabajo pasa por realizar conjuntos arquitectónicos donde la naturaleza se aproxima al diseño y es parte fundamental del mismo.

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Ese acercamiento del diseño a la naturaleza y viceversa puede observarse en el empleo de una amplia cristalera, tanto en la parte frontal como trasera, que permite una completa comunicación con el exterior y la arboleda que lo rodea. El hangar se convierte así en el núcleo que unifica y articula los espacios adyacentes que componen el edificio. Así, en su interior acoge el salón y la cocina, las zonas comunes y más transitadas del hogar. A partir de ellos se distribuyen el resto de estancias, habitaciones y aseos. El empleo de la madera y de los tonos cálidos tanto en el mobiliario como en la iluminación contribuyen a crear la sensación de confort necesario y que contrasta con el frío metal exterior, la huella visible de la función que un día albergó.

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El uso de plantas de la familia sedum en parte de uno de los tejados da una sensación de naturalidad y adaptación al medio únicos. El uso de plantas naturales para cubrir el tejado contribuye a que la temperatura interior se mantenga constante y estabilizada, ahorrando en el consumo de energía.  Y esa adaptación al medio se ve reforzada gracias a la decoración del jardín y al empleo de elementos como agua y piedras como parte del mismo.

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El resultado es una casa que es parte del paisaje en el que se integra, por medio de una maximización del cercano hábitat natural y una adaptación de los elementos artificiales que lo componían. Todos ellos se aglutinan, se mezclan y acomodan para ofrecer un edificio cuya parte aérea y subterránea queda articulada, adaptada e integrada tanto en el paisaje como en el conjunto residencial del que forma parte.

 

Fotografías web Maziar Behrooz Architecture

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