No eres nadie hasta que el museo de cera Madame Tussauds decide hacer una reproducción tuya para exponerla en su galería. Me han ofrecido en incontables ocasiones formar parte de su colección, pero obviamente me he negado tras conocer lo que les sucede a algunas de las figuras que reproducen con asombrosa fidelidad -por supuesto la versión española del museo de cera no entra en esta descripción-, que sufren las ocurrencias más variopintas de los visitantes o, por el contrario, las extrañas exigencias de los propios artistas retratados. Veamos algunos casos curiosos:

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