Grano molido de calidad y leche acromada son los dos ingredientes fundamentales para poder disfrutar de un buen café latte. Quizás siempre hayas tenido dudas sobre en qué se diferencia con un café con leche, pues la respuesta es en su cremosidad. En el café latte la leche se acrema, debido al calor directo del aire de la cafetera, sin embargo en el café con leche simplemente se mezclan al gusto. Una cremosidad característica que te hace poder presumir del característico bigote del primer sorbo. Pero…¿y si además tu café latte fuera una auténtica obra de arte?

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