Julio Iglesias es un galán. También un truhán, pero él siempre se ha considerado un señor, algo bohemia y soñador. Eso sí, lo que nunca había soñado es en convertirse en padre a estas alturas de su vida y menos aún que su nuevo ‘retoño’ -el noveno para ser exactos-, en vez de llegar con un pan debajo del brazo, lo haga con una demanda de paternidad en su mano, unas pruebas de ADN que dejan pocas dudas en el tintero y con 41 años a sus espaldas.

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