La fugacidad de la vida es uno de las constantes que acompaña al sentido de la vida desde que nacemos. Llegamos a este mundo para algún día morir. Una de las frases que más se utilizaba para recordar este pequeño detalle que pasaba inadvertido para muchos mortales victoriosos era la célebre “memento mori”. Recuerda siempre que eres mortal, que no eres un dios y que no eres invencible ni eterno. Con ello se intentaba que el sentido de la humildad predominase sobre la soberbia, un mensaje que en el Imperio Romano tenía un profundo significado y donde quedaba claro que la vanidad terminaba cuando la parca llegaba para conducir al descanso eterno.

Leer más