Etiqueta: Jessica Chastain

Calendario Pirelli ahora desnuda famosas emocionalmente

El calendario Pirelli es casi tan famoso como la Navidad misma y tan esperado como Papá Noel y los Reyes Magos. Sin embargo, el almanaque llega antes y se disfruta también algo más, porque ya comienza a calentar motores con la presentación de cuatro de las imágenes que nos acompañarán a lo largo del próximo 2017. En esta ocasión y como ya anunció la compañía, dejan a un lado los desnudos para centrarse en su faceta más artística a través de fotografías que, como suele ocurrir en sus casi nueve décadas de historia, marcarán tendencia.

[Así subió la temperatura con el calendario Pirelli 2015]

En esta ocasión, los cuerpos despampanantes de modelos semidesnudas dejan paso a imágenes de alto contenido artístico protagonizadas por actrices de Hollywood de la talla de Nicole Kidman, Penélope Cruz, Helen Mirren, Julianne Moore, Jessica Chastain, Kate Winslet, Robin Wright o Uma Thurman, que nos acompañarán mes a mes a lo largo del próximo año para señalarnos el paso del tiempo hasta poder recibir de nuevo con los brazos abiertos este cuidado almanaque.

IMPORTANTE: Las famosas modelos, ¡NO LLEVAN MAQUILLAJE!

Uma Thurman

Uma Thurman

Nicole Kidman

Nicole Kidman

Julianne Moore

Julianne Moore

Robin Wright

Robin Wright

La tierra marciana de Ridley Scott

Basada en la novela de Andy Weir, The Martian es a los ojos de Ridley Scott, la historia de supervivencia de un hombre en el terreno más hostil de todos: Marte. La premisa principal de The Martian resultará interesante, sobre todo para los niños (ya crecidos) que fallamos en nuestro sueño de ser astronautas y como consecuencia nos apasionan hoy las películas del espacio.

themartian2Mark Watney, que así se llama nuestro superviviente, es un astronauta (y botánico) abandonado en Marte durante una misión interrumpida por una fuerte tormenta espacial. Watney se verá así obligado a intentar sobrevivir en el planeta rojo, a la (larga) espera de que alguien vuelva para recogerle y llevarle a casa. Resulta curioso que The Martian funcione como comedia mejor que como cualquier otra cosa, tanto en sus momentos tensos como en los que no lo son. Nos queda la duda de si es algo buscado, pues su guión denota cierto humor sarcástico en algunos momentos, pero no estamos seguros de que fuera así en pasajes más tensos que, curiosamente, también hacen reír.

Por otra parte, no cae en saco roto el tremendo trabajo de impacto visual de la imagen: el contraste del interior-exterior (nave-planeta): esos blancos impolutos en el interior y ese grano cobrizo exterior resultan espectaculares hasta en el primer fotograma. Y es que The Martian comienza con una escena sin tregua alguna. En el primer minuto el espectador ya se verá en el planeta rojo y con una tormenta espacial encima. Resulta curiosa la manera tan directa en la que comienza la película, sobre todo comparado con lo que viene detrás. No es que The Martian se haga complicada por extensión, pero quizá sí por haberla enfocado hacia su vertiente más mediática. Digamos que la película, a medida que avanza, gana en textura y pierde en coherencia interna.

Es horrible comparar The Martian con Interstellar, pero me themartian1van a permitir decir que estando en el espacio, con Matt Damon a la cabeza del meollo y Jessica Chastain también en el reparto la comparación tenía que salir. Y mejor que lo asumamos más pronto que tarde.

Quien haya visto Interstellar y no haya pensado que Ridley Scott ha cogido a Matt Damon para darle una buena lección de comportamiento, miente. Y quien por el contrario no haya visto Interstellar y viendo The Martian no haya pensado que la situación de Damon ya dramática de por sí, se multiplica exponencial, constante, (innecesaria) y repetitivamente, también miente.

Si Ridley Scott hubiera hecho simplemente un Naufrago versión espacial, estaríamos posiblemente hablando de The Martian como una auténtica ‘masterpiece’, y una ‘masterpiece’ con una exquisita música ochentera además. Sin embargo, confluyen en la película otras subtramas que nada o poco tienen que aportar a lo que interesa aquí: la supervivencia.

The Martian tiene algo muy bueno y es que es precisamente son esas lecciones de comportamiento a Matt Damon, a partir de ahora Mark Watney, las que funcionan en la película. Funciona la trama del hombre superviviente. Funciona y resulta realmente interesante ver cómo vive una persona en la más absoluta soledad de un planeta desconocido y funciona ver que se puede crear donde nada había antes. Que se puede sobrevivir en el medio y sobre todo que se puede sobrevivir AL medio. Con algo de ingenio, eso sí. Funciona incluso la vena filosófica que se atisba en el personaje. El viaje interior de Watney, del que somos partícipes durante la primera mitad de la cinta, gusta.

themartian3Ahora bien, las idas y venidas de la NASA, sus discusiones, su patriotismo exacerbado y su exaltación in extremis (típica tirada de papeles por los aires incluida) junto con la integración en la trama de otros países y el DEMASIADO EXTENSO embrollo que entre todos organizan para rescatar al polizón perdido, la verdad es que nos importa…cero. Nada. Desgraciadamente no podemos decir que son cosas que “están fuera de lugar” porque no hay mejor lugar para que ocurran que el hecho de que un astronauta se ha perdido en Marte… Pero lo cierto es que nosotros lo único queremos ver a Mark Watney adelagazar, coserse él mismo las heridas y quemarse la cabeza con un quemador casero. Queremos ver a Mark Watney en soledad y el reto de hacer un huerto espacial con riego automático por condensación de agua, queremos ver al hombre crear. Y no, no queremos que su rescate sea televisado (QUÉ?).

En The Martian, Ridley Scott no parece darse cuenta de dónde se encuentra el filón de su película (o no le importa ni lo más mínimo) y es ahí donde la cinta pierde en gran parte su razón de ser, enlazando un punto de giro con otro, adversidad tras adversidad, problema tras problema: entre la nave que está volviendo la Tierra y la NASA, entre jefes de otros jefes de la NASA, entre la NASA y los orientales, entre la NASA y la NASA (¡¿?). Problemas por todas partes. Demasiadas trabas, algunas de ellas extremadamente rebuscadas… que tienen como consecuencia el cansancio absoluto por toda la tremendez que allí tiene lugar. El empeño por mostrar la fuerza “del equipo” resulta extenuante, más levemente cuando entra en escena el maravilloso personaje de Rich Purnell y su “Proyecto Elrond” que aporta frescura y carcajadas limpias, además de un ambiente más distendido a una cinta que se nos había quedado en standby hace media hora a pesar de su repartazo.

Y es que cuando vas a ver una película del espacio y te ofrecen tremendeces, puedes comprar o no. Pero cuando vas a ver una película del espacio que ofrece algo más que tremendeces y te obligan literalmente a verlas, la cosa cambia. Y en este caso nosotros solo veníamos a ver el potato challenge

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Interstellar: una nueva dimensión de Christopher Nolan

resumeninterstellarA todos nos viene una película a la cabeza cuando alguien nombra a Christopher Nolan: Memento. Puede ser ésta una de las obras más inquietantes y agónicas de los últimos años, pero bien es cierto que desde Memento, Nolan ha caminado un largo sendero y puede presumir de haberse cargado a las espaldas con un superhéroe (Batman) o una espectacular disección del mundo de los sueños y la concepción de las ideas (Inception) además de presumir, todo sea dicho, de tener casi tantos seguidores como detractores.

Han pasado la friolera de casi 15 años desde que esa obra con toque maestro de la que hablábamos, Memento, le diera la fama; pero Christopher Nolan ha llegado con un nuevo objetivo que no es otro que comerse el mundo o, si nos lo permiten, el universo entero.

Es posible que todos aquellos que vayan a ver Interstellar sin conocer mucho el cine de Christopher Nolan, piensen que nos encontramos ante una nueva Gravity, pero la cosa no puede estar más lejos de la realidad, salvando la obvia ubicación de la acción mayoritaria de la película: el espacio.

PRIMER ACTO: BLOCKBUSTER POR DEFINICIÓN

Se han rodado horas ingentes de material (la película de por si ya dura 169 minutos), usando una cámara IMAX, que también estará presente en lo nuevo de Star Wars, y ha contado con un presupuesto de la friolera de 165 millones de dólares. Protagonizan esta historia estelar Matthew McConaughey, Anne Hathaway, Jessica Chastain, Michael Caine… Un chorreo incesante de celebridades. Muy blockbuster, ¿verdad? Efectivamente, en palabras de Nolan, Interstellar defiende a capa y espada el espíritu revival de las películas que él mismo disfrutaba en sus años mozos, «las de la edad dorada del blockbuster. Precisamente en esto se ceban los detractores del director, acusándole de pretencioso cuando el verdadero y único estigma que se le puede atribuir en este sentido a Nolan, es intentar hacer de sus historias algo más que un blockbuster, incluyendo en ellas algunas de las preocupaciones del mundo, de la humanidad.

Para la banda sonora, Hans Zimmer en dos registros, uno poco habitual en él, para algunos tramos de película, con unas notas bien pensadas que sobre imagen emulan sin ningún tipo de duda a la obra maestra de Kubrick, 2001: Odisea en el espacio. El otro, más de atmósfera y creación de espacio sonoro y menos de música, como tal.

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SEGUNDO ACTO: LA NARRATIVA QUE EMOCIONA

Interstellar nos traslada a un futuro postapocalíptico, en el que la Tierra está a punto de desaparecer. En este futuro, se encuentra un padre de 2 hijos, dispuesto a hacer todo lo que esté en su mano para salvarles y conseguir para ellos un mundo mejor, sea donde sea. La historia transcurre con idas y venidas, pudiendo ser un Armageddon cualquiera (ojo, sin menospreciar este título), con unos personajes brillantemente interpretados (McConaughey y Chastain, POR DIOS) y con los que el espectador consigue empatizar emocionalmente. El peso del guión recae, casi en su totalidad (con permiso, señor McConaughey) sobre una Jessica Chastain sobervia (¿cuando no?) y una Anne Hathaway comedida, pero también correctísima. La película contempla algún que otro altibajo de un guión, cuya base en el fondo es la máxima de que el amor lo puede todo, hasta la física. Nolan discurre sin titubear, siempre respetando unas aparentes reglas básicas, y dejándonos secuenciones para la historia como el de la ola (si me lo permiten: lo más espectacularmente angustioso de todo el cine de Nolan).

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EL TERCER ACTO: O LA COMPRAS, O TE SUICIDAS ALLÍ MISMO

Y tras dos horas que transcurren casi sin darnos cuenta, llegamos al último acto. Es aquí precisamente donde la división del espectador se hace obviamente más clara. Nolan nos ha llevado de la mano hasta un punto en el que decide soltarnos, libre albedrío, y empezar tomándose ciertas licencias (porque puede), creando unas nuevas reglas que definen totalmente su identidad y su personalidad en el cine. Es en este último tramo de película donde un Nolan en estado puro muestra realmente su cara y el as escondido bajo la manga, y nos traslada a su dimensión, descubriendo por el camino y casi por casualidad lo que podría ser un agujero negro de verdad, y dejándonos con una boca tan abierta que sólo los espectadores más receptivos sabrán volver a cerrar.

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Llegado a este punto, quien no haya salido de la sala sabrá que Interstellar es una declaración de intenciones y que no solo pretende limitarse al mero entretenimiento del blockbuster. Tampoco pretende simplemente emocionar. Va más allá de ambas cosas. Quizá pueda tildarse a Interstellar de pretenciosa. O quizá simplemente Christopher Nolan se merezca y sepa que puede permitirse hacer algo así. Porque Nolan es un director que pregunta cosas, que se pregunta cosas, que tiene inquietudes y que sabe muy bien cómo llevarlas a la pantalla sin que se le bajen ni un poquito los pantalones.

Jessica Chastain, una Princesa Mérida para Leibovitz

¿Qué tienen en común Taylor Swift, Jennifer Hudson, Alec Baldwin, Meryl Streep, Penélope Cruz, Michael Phelps, Beyonce y ahora, Jessica Chastain? Sí, a primera vista su cuenta corriente, pero no sólo eso. La respuesta es que todos ellos han sido retratados por la reputada fotógrafa estadounidense Anne Leibovitz como parte de la serie publicitaria Disney Dream Portrait, de la factoría de sueños más famosa del planeta.

Jessica Chastain ha sido la última en sumarse a esta larga lista de nombres que han posado bajo el objetivo de Leibovitz, convertida esta vez en la valiente princesa Mérida, protagonista de la película Brave. El retrato muestra a la actriz, ganadora de un Globo de Oro, con un vestido medieval y una desmelenada cabellera pelirroja, con un parecido más que razonable, gracias a una caracterización cuasi perfecta

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Desde el año 2007, Disney viene llevando a cabo estas llamativas campañas publicitarias, que tienen como objetivo convertir a sus personajes más icónicos en personas de carne y hueso. Pero no personas cualquiera, sino grandes estrellas de todo el mundo. El año pasado, Jennifer Hudson interpretó a Tiana, protagonista de Tiana y el sapo y Taylor Swift se convirtió en la hermosa Rapunzel. Otras estrellas que se han transformado en personajes de Disney han sido celebridades como Queen Latifah como la malísima Úrsula de La Sirenita, Russel Brand como el Capitán Hook de PeterPan o Scarlett Johansson como la dulce Cenicienta, entre muchos otros.

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Brave es la primera película de Pixar que pasa a formar parte de esta colección de retratos. La imagen, que aparecerá en la edición de febrero de la revista O – The Oprah Magazine, tiene como lema Where your destiny awaits (Donde tu destino te espera).

No os perdáis el making of de la sesión.

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