Estilos de vida poco saludables, entre los que figura el consumo de tabaco o el sobrepeso, el estrés y otros factores ambientales como la contaminación, además de que cada vez más se espera a edades más avanzadas para tener el primer bebé. Estos son algunos de los factores que provocan que cada vez sea más complicado poder tener descendencia. Pero no todo son los malos hábitos, los intereses laborales o los factores medios ambientales, sino que las escasas ayudas sociales son otro de los motivos por los que las parejas más jóvenes y con pocas ayudas deciden no tener hijos.

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