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¿Y si el protagonista del viral de la BBC hubiera sido mujer?

Seguro que todos habéis visto el vídeo viral de Robert Kelly siendo interrumpido por sus hijos en medio de una entrevista en directo con la BBC.

¿Que no lo habéis visto? Eso lo solucionamos en un momento. No tiene desperdicio…

No vamos a entrar a debatir sobre la polémica que se ha creado en relación a los prejuicios raciales que muchos de nosotros hemos demostrado al pensar que “una niñera iba a ser despedida”… Donde la realidad es que esa mujer que aparece por detrás, ni es la niñera ni una asistenta, sino su pareja y madre de los niños. Dejando esa parte de lado, queremos enseñaros una posible realidad paralela.

Navegando por la red nos topamos con el maravilloso mundo de Internet. Él, experto en virales y memes, ha decidido dar una vuelta de tuerca a esta situación y recrear una parodia crítica, que provoca no sólo risas, sino reflexiones.

¿Qué hubiera ocurrido si el protagonista del vídeo de la BBC hubiera sido una mujer?

¿Cuántos ‘NO’ recibe una mujer a lo largo de su vida?

NO.

No tienes derecho a decidir lo que quieres llevar puesto.

No tienes derecho a hacer lo que te apetezca.

No tienes derecho a tener tu propia opinión.

No tienes derecho a decidir cómo quieres que sea tu cuerpo.

No tienes derecho a decidir cómo quieres que sea tu vida.

No tienes derecho a romper con los cánones estipulados socialmente.

No tienes derecho a hacer lo mismo que un hombre.

¿Por qué?

Porque no eres un hombre, porque eres una mujer.

¿Cuántos ‘NO’ recibe una mujer a lo largo de su vida?

Este vídeo forma parte de la campaña ‘Poverty is sexist’ (la pobreza es sexista)  que ha puesto en marcha la ONG ONE.

Una mujer en el mundo moderno y (vamos a suponer que) desarrollado tiene, de por sí, menos posibilidades que un hombre de: escalar profesionalmente, cobrar lo mismo y ser igual valorada haciendo la misma labor, ser libre a la hora de tomar decisiones sin enfrentarse a críticas y prejuicios… Pues imagina lo que ocurre en países más pobres, donde ni siquiera se las permite hablar, y ya ni pensemos en decidir, opinar, criticar, ser una persona autónoma e independiente con su propio criterio.

¿Cómo salir de esta situación? Con educación, claro.

En la página web de esta ONG un titular reza: 130 millones de niñas no van a la escuela.

Claro, con educación. Ah no, espera… ¿Entonces cómo lo hacemos?

Con educación siempre y cuando tengas derecho puedas acceder a ella, y no te veten la entrada en el colegio por estar con la regla (por normalizar la expresión que se usa en casa). Siempre y cuando no te prohiban acudir a clase para atender las labores del hogar y cuidados familiares. Siempre y cuando tu marido -aunque tengas 10 años-, dueño y señor, considere que tú tienes necesitas aprender algo en ese lugar.

Pero bueno, vamos a ver. ¿Aquí qué pasa? ¿Qué os ha dado a todos con el feminismo últimamente? ¿Está de moda ser feminista o qué?

Esto no es como el que se deja crecer la barba cual hipster. No significa que el feminismo esté de moda (‘o sí’ pensarán algunos, pero aún si lo es, no sería una moda dañina), sino que tal vez la sociedad empieza a tomar conciencia de la injusticia de esta realidad desigualitaria.

Ocurre, que tal vez las mujeres empiezan a cansarse de no poder hablar o actuar como quisieran, y por eso han decidido gritar. Gritan por ellas -aquí y allá-, y por todas aquellas que todavía están obligadas a callar -aquí y allá-.

Porque como dice el eslogan final del vídeo…

‘Ninguna/o de nosotras/os es igual hasta que todas/os nosotras/os somos iguales’

‘Wannabe’: himno feminista revienta las redes

Año 1996. El ‘Girl Power’ sale a la palestra con el ‘Wannabe’ de las Spice Girls.

Año 2016. El feminismo se viraliza con esta misma canción, la misma que revolucionó una generación.

¿Girl Power? ¿Wannabe? ¿No sabes de qué estamos hablando?

¡Ah! Que igual estás playeando y no te has enterado… No te preocupes, aquí en Malatinta usamos el ordenador hasta cuando nos vamos a Las Maldivas y te vamos a poner al día.

Rebobinamos en el tiempo. Años 90′, más concretamente el 8 de julio de 1996 -ayer se cumplieron 20 años-, las Spice Girls se cuelan en un hotel de primera categoría de Reino Unido y revolucionan a medio mundo con el ‘Wannabe’, el tema que conseguiría el número 1 en las listas musicales de 31 países diferentes: por primera vez un grupo femenino alcanzaba la hegemonía y desbancaba grupos de formación masculina que habían estado en el top hasta el momento.

Se especulaba recientemente acerca de su reencuentro pero parece que algunas integrantes como Victoria o Mel C no están por la labor, por lo que finalmente el rumor ha sido desmentido. Sin embargo, aquel día unían sus voces y cantaban con todas sus fuerzas para enseñarnos lo que era el ‘Girl Power’: el poder de las chicas. Decían en voz alta y clara lo que realmente querían; en este caso querían una pareja o un amante sí, pero le dejaban bien clarito ciertas ‘condiciones’. Ellas tenían voz, voto y capacidad de decisión.

wannabe texto 2-minVolvemos al futuro, nos encontramos en 2016. Esta misma semana The Global Goals, organización comprometida con crear conciencia en relación a los 17 objetivos mundiales de las Naciones Unidas (y que los líderes mundiales prometieron priorizar en 2015), convierte esa misma canción que revolucionó a una generación en un himno feminista. Provocan así un terremoto en las redes sociales de la mano del hashtag #WhatIReallyReallyWant -lo que realmente quiero,  recordándoles que la igualdad para niñas y mujeres era uno de esos targets y quedan millones de flecos sueltos sobre los que trabajar.

En este caso las protagonistas del vídeo son un grupo de chicas de diferentes partes del mundo haciendo playback, sin embargo, ahora no piden un novio, piden igualdad y animan a los receptoras del vídeo a unirse a la campaña subiendo una foto. Ellas quieren igualdad de derechos en educación, igualdad laboral y salarial, el fin del matrimonio con niñas y de la violencia de género. Exigen derechos que tienen las mujeres por ser personas y que deberían porder ejercer en cualquier parte del mundo por el mero hecho de existir.

wannabe texto3-minEl feminismo se viraliza, decimos, como si se hubiera puesto de moda ahora, pero la realidad es que lleva muchos años haciendo ruido sólo que antes no había Twitter. Desde la redacción nos preguntamos cómo se representa el movimiento feminista dentro el arte y nos hemos encontrado con algunos proyectos muy interesantes.

Las ‘Guerrilla Girls‘, por ejemplo, un grupo de artistas feministas que nació en Nueva York 1985. Con el fin de dar voz y visibilidad al papel de la mujer en el mundo del arte, una de sus primeras acciones “de guerrilla” fue la de empapelar media ciudad con una pregunta-denuncia: ¿Tienen que desnudarse las mujeres para entrar al Metropolitan? Menos del 5% de los artistas en el museo son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos. Ellas, cuya identidad se desconocía, llevaban una máscara de gorila con faldas y medias rajadas.

¿Creéis que las cosas han cambiado mucho desde entonces? La última vez que actualizaron su póster de 1989 fue en 2012 y rezaba así: ¿Tienen que desnudarse las mujeres para entrar al Metropolitan? Menos del 4% de los artistas en el museo son mujeres, pero el 76% de los desnudos son femeninos. Podríamos aclamar este hecho a la estructura estética o belleza del cuerpo femenino, sin embargo, parece que los motivos se extienden un poco más allá… ¿Pensáis que el hecho de que en los vídeos musicales el porcentaje de desnudos femeninos (muy superior al de hombres) es simplemente una cuestión estética? El uso del cuerpo de la mujer como reclamo -sexual- nos da qué pensar y nos sugiere unas pistas.

wannabe guerrilla girls-minBasado en este tipo de argumentos nace otra propuesta más actual El Museo de las Chicas de Internet (GIM, Girls of the Internet Museum), una iniciativa fundada por la comisaria mexicana Gaby Cepeda a raíz de su interés en el Net Art y las teorías feministas. Surge esta idea con el fin de dar mayor visibilidad, representacíon y crítica a las mujeres ya que piensa que la atención se desvía de ellas. Es un rincón en el que se reflexiona o cuestiona la figura de la mujer, de su cuerpo y su posición social.

Cuando más investigamos al respecto más denuncias se manifiestan sobre la desigualdad, sobre el papel infravalorado o invisibilizado de la mujer. A medida que rascamos en el día a día o rebuscamos en hechos recientes para seguir mostrando evidencias de injusticia y no sólo dentro del plano artístico.

Hace 6 días tuvo lugar en Brasil la“Marcha de las Putas”, que protestaba contra la reciente violación de una adolescente por un grupo de hombres y que clamaba el fin de la cultura de la violación. En Pamplona -España- un nuevo Chupinazo da el comienzo de las Fiestas de San Fermín; una chica es subida a hombros y un puñado de manos se lanzan a tocarla sin preguntar. Si se quita la camiseta sobran los motivos: “se lo ha ganado”, se dice, recibe un abuso y también la culpa, por exponerse.

¿Qué pasaría si fuera un hombre? ¿El conjunto de personas actuaría igual? Este corto imprescindible nos sugiere una visión diferente, nos propone cómo se verían las calles si las mujeres actuaran como hombres y viceversa.

Cuando se acude a las elevadas cifras de violaciones o maltrato para evidenciar que algo no va bien se escucha que “los hombres también lo sufren”. Por supuesto y por desgracia los hombres también son víctimas, la exposición de una vulneración de los derechos de unos no supone que se minimice la de otros. ¿Entonces de dónde nace esa respuesta tan común?

Son innumerables los colectivos que se quejan de lo mismo, falta de igualdad, desigualdad de oportunidades o derechos y por eso insisten en que el feminismo es necesario. Sin embargo, cuando se menta este término a muchas personas les provoca sarpullido… No siempre es bien recibido. De hecho, cuenta la leyenda que si dices ‘feminista’ tres veces delante del espejo, se aparece Leticia Sabater.

No es poco habitual escuchar decir a alguien “yo no soy ni feminista ni machista” pero… ¿Sabemos realmente lo que significan estos conceptos? Vamos a preguntarle a la RAE, que se supone un medio “objetivo” al que consultar (véanse bien las comillas).

Feminismo. ‘Ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres’

¿Y qué es el machismo? Veamos lo que dice la RAE al respecto

Machismo. ‘Actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres’

¿Entonces por qué es tan común este discurso si es como comparar una pera con un chuletón de Ávila?

A ver si va a resultar que es una forma de desvirtuar el concepto de feminismo y eso se han olvidado de contárnoslo… ¿Sin querer?

wannabe power-min

Festival Princesas y Darth Vaders

Tras la gran acogida del año pasado vuelve a La Casa Encendida el Festival Princesas y Darth Vaders. El evento sigue en pie de guerra por la normalización e igualdad del papel de la mujer dentro del humor siguiendo el mantra de ediciones pasadas “cada niño y cada niña debería poder ser una princesa y un Darth Vader a la vez”

El espíritu libertario del movimiento feminista nutre a este evento multidisciplinar donde música, arte, tecnología, medios de comunicación y, ante todo, humor se mezclan en un fin de semana encaminado hacia la reflexión desde el discurso de la igualdad, dando protagonismo total a la mujer y a su situación dentro del mundo del humor y el amplio abanico de medios de comunicación en el que éste se desenvuelve, siempre desde el filtro y la óptica de la guerrilla y mala baba, comisionado por Lucía Lijtmaer.

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Este año el festival tiende la mano al humor patrio. Artistas y humoristas nacionales mostrarán desde su particular caleidoscopio humorístico su visión feminista. Nikki García (El Mundo Today) y Andrea Compton (conocida como “la reina del Vine”) serán las encargadas de arrancar con la sección Chicas en Youtube donde presentarán sus referentes audiovisuales y de humor indagando en lo más profundo del frikismo mediante una guerra de vídeos, imitaciones de blogueras e incluso maquillaje en directo con las peores técnicas. Tras ellas la fiesta seguirá con el colectivo Cosita Seria Sistema de Sonido, formado por la activista Laura Sales y Álex Garbanzo, poniendo música ‘sólo para bailar 100% mujeres’ (hip-hop, reggaetón, grime, jungle, R&B) siempre desde la premisa de “¿qué no hay mujeres en la música de baile?”

Para el mediodía del sábado vuelve la sección el Vermú, prensa y blablablá, espacio para la tertulia donde se tratará el papel de la mujer en la industria musical de la mano de Live Nation, y en el mundo youtuber con el fenómeno Soy una pringada, con su particular visión nihilista del eterno postureo y ahondado en la imagen estereotipada de la mujer con un humor tremendamente cínico y ácido. Para la tarde se reservará un hueco para el Taller de memes y fakes feministas comisionado por Elena Fraj donde se hará un ejercicio de denuncia social a través del poder ejercido a través de estos instrumentos de comunicación tan de sobra conocidos. En ocasiones bastan una idea o un concepto para hacer el ruido suficiente. Tras el taller tendremos el feroz monólogo de Isa Calderón y el ecléctico concierto de la argentina Sara Hebe, donde mezcla funk, cumbia y hip-hop y en los que nos muestra su particular discurso de amor y lucha a través de su música. La jornada del sábado se cierra con la Fiesta furiosa en la Sala Caracol.

Para el mediodía del domingo se celebrará la segunda parte del Vermú, prensa y blablablá con Laura Fernández –periodista y crítica musical- y Elisa McCausland –periodista y activista, especializada en la investigación y análisis de la cultura popular-. Para cerrar tendremos el humor combativo de Patricia Sornosa y su espectáculo “Género Fresco”; en él nada entre el lodo de intimidades y bajas pasiones del ser humano analizando su comportamiento desde la ira. Toda una declaración de intenciones donde nos muestra todo aquello que más le irrita. Y, por último, la escritora Mercedes Cebrián nos presentará el Homenaje Absolutely Famous, la ingeniosa e inteligente serie británica de los 90 –que tendrá película este año- cuyas protagonistas son dos mujeres alcohólicas y politoxicómanas. En este particular homenaje se realizará un pase en forma de playlist con los mejores y más delirantes momentos del dúo cómico formado por Dawn French y Jennifer Saunders (Eddie y Patsy en la ficción).

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En definitiva, Princesas y Darth Vaders pretende mostrarnos la fiereza, fuerza y garra de la mujer desde la propia exageración mediante un arma de destrucción masiva como es el humor y la propia dialéctica, al fin y al cabo, meros instrumentos que enfatizan y logran tener la trascendencia necesaria para generar el suficiente ruido y, así, poder despertar el activista que todos llevamos dentro.

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La delgada línea entre Música v. Machismo

Más allá del sexismo fuertemente arraigado al reggaetón y otras músicas populares, con el tremendo impacto subliminal que esto conlleva y derivado más por un problema endogámico y educacional marcado a fuego en la cultura de varias generaciones, no somos conscientes de hasta qué punto el machismo está implícito en la música actual.

Sin ir más lejos, el pop, género por excelencia de la cultura occidental postmodernista, vira en su ilimitado cancionero hacia mensajes donde el amor y el desamor forman la mayoría del grueso de sus letras pero, ¿hasta qué punto pasamos por alto todos esos mensajes llenos de tópicos y clichés basados en el amor romántico?

Suele repetirse en estas canciones la misma idea: el hombre se entrega en cuerpo y alma en la conquista de su amada representada como una persona inocente y vulnerable que cae en las redes del apuesto galán. Normalmente su cometido es protegerla de cualquier tipo de vicisitud o problema que pueda surgir en su torpe vida ya que, como es sabido, el hombre es proveedor y protector.

En mayor o menor medida, de manera más sutil o no y en muchas ocasiones sin intención aparente, estos artistas empapan sus letras de mensajes cotidianos donde todo pecado cometido por su galán ha de ser perdonado.

¿Quién no recuerda el hit masivo ‘La Tortura’ de Alejandro Sanz y Shakira? En ella, como un perro con el rabo entre las piernas, el hombre implora el perdón de su pareja viendo su acto desleal e infiel como un error nimio. Las cicatrices pueden cerrarse porque el hombre puede tropezar con esa piedra, sólo son necesarias unas bonitas palabras para embelesar a la mujer y que caiga rendida de nuevo.

Sin ir más lejos, el bueno de Alejandro se vio envuelto recientemente en una polémica cuando en uno de sus conciertos por Latinoamérica expulsó a uno de los espectadores del mismo. En la supuesta agresión un hombre pegó a su mujer, el cantante se encaró con él por lo que miembros de seguridad hubieron de hacerse cargo del agresor. Movimientos feministas como Locas del Coño se posicionaron de inmediato dejando en entredicho el supuesto buen hacer del artista. Una crítica más o menos acertada del suceso pero que refleja el problema que en estas líneas abarcamos.

Se tratan de canciones que diariamente escuchamos en la radio y la televisión, con una permisividad y transigencia pasmosa, quizás desde la ignorancia y el desconocimiento o desde la simple asimilación de una realidad impostada en un régimen patriarcal. Es más que probable, por otro lado, que ni siquiera los propios artistas sean conscientes de la magnitud y poder que sus letras pueden alcanzar ni el influjo que crean en sus seguidoras y seguidores.

Pero no es un problema sólo del folclore de la radiofórmula. Hace escasos días los compañeros de Mondosonoro se hacían eco de la cancelación de la gira gallega de Kaydy Cain, miembro de Pxxr Gvng, por las presiones ejercidas por colectivos feministas que levantaron la voz frente a las letras machistas del grupo. Canciones como ‘Tu coño es mi droga’ donde cantan Tu coño es mi droga / Me chupa la polla hasta que se ahoga / La unto el toto en momo y se lo chupo / Soy un cliente fijo siempre me da mucho, o en ‘Tú Ta Enamorá de Mi Flexeo’ A mí me suda la polla puta / No me gustarías, si no fueras una puta / Me gusta que mi puta sea una puta, juguetean con conceptos sobre una supuesta liberación sexual donde el sometimiento de la mujer es más que reconocible y palpable. El problema reside en la influencia que estas letras ejercen en el público-objetivo al que está dirigido este género: jóvenes de entre 16 y 25 años que aún están construyendo su conciencia social y sexual, y que en muchos casos toman como referencia estas actitudes sexistas, ejemplificando así el distanciamiento con la realidad.

No se trata tampoco de un problema actual. El discurso machista está implícito en la música rock desde sus comienzos donde el fenómeno grouppie no hacía más que enaltecer las virtudes del macho, una hombría con la que conquistaban a todas las alocadas fans que mojaban sus bragas por sus ídolos y en las que apenas existía espacio para que una mujer pudiera ejercer de icono en contraposición al hombre.

Ni que decir que también las letras de aquellas canciones contenían mensajes más que cuestionables. Sin ir más lejos, en la memorable ‘Delilah’ interpretada por Tom Jones se promueve la violencia machista. En ella un despechado ‘Tigre de Galés’ le pide perdón a su amada tras apuñarla y asesinarla por haberle sido infiel con otro hombre. Sin duda es uno de los éxitos más grandes en su discografía y nadie duda de su atemporalidad dentro del cancionero popular del último siglo siendo, de hecho, coreada en los campos de rugby de Galés como su ‘segundo himno’, pero dista mucho de servir como ejemplo para la sociedad y mucho menos mostrarse como adalid y orgullo de un país.

Entonces, ¿dónde reside la principal preocupación? Como comentábamos al comienzo del artículo se trata más de un problema cultural y educacional. Nacemos y somos educados en base a comportamientos y actitudes donde la igualdad y paridad brillan por su ausencia –tanto en un lado como en el otro-, y la música no está exenta de ello ni mucho menos. Mientras se sigan apoyando y aplaudiendo estas conductas será difícil que la situación cambie de rumbo.

‘It’s me and you’: Ropa feminista para mujeres reales

Detrás de It’s me and you se esconden Mayan Toledano y Julia Baylis, dos jóvenes diseñadores de ropa “feminista”. Y es que, bajo dibujos en forma de besos junto con su lema estrella “feminist” y mensajes como “don’t touch” o “criying in bed”, nos recuerdan la importancia de la visibilidad, el respeto y el amor.

Una foto publicada por @its_meandyou el

Entre sus productos podemos encontrar cómodas sudaderas, pins, camisetas y prendas interiores de aire naif muy girlies en colores pastel que celebran la nostalgia de ser una niña, con el objetivo de transmitir un mensaje que supere a la ropa en sí misma, a través de vídeos, instalaciones y fotografías.

Una foto publicada por @its_meandyou el

Si queréis conocer más de esta marca no os perdáis su cuenta oficial de Instagram. Allí encontraréis unas maravillosas imágenes de Petra Collins, quien captura a mujeres reales, entre las que podemos encontrar a las modelos Barbie Ferreira o Diana Vera.

Una foto publicada por @its_meandyou el

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Una foto publicada por @its_meandyou el

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Ser mujer libre ¿tiene un precio?

Consigue un buen trabajo, sí, quizá tengas que currártelo un poco más para demostrar que eres buena, especialmente si quieres ascender, pero no importa, eso tiene más mérito. No te olvides de ser independiente, pero no demasiado, eso intimida a muchos hombres, a muchos de ellos les gusta sentir que les necesitas, que tienen que protegerte, llevar la iniciativa está bien, pero no siempre. Sé una mujer de provecho, estudia, trabaja y ten vida social. Consigue el éxito profesional sin descentrarte de tu vida personal, pero por favor ten recogidita la casa, una buena mujer debe demostrar que puede llevar un hogar y hacer comidas decentes a sus hijos el día de mañana. ¡Ah! No te olvides de ser una fiera en la oficina, pero también en la cama, aunque estés cansada, ya sabes lo que se dice “una señora en la calle y una puta en la cama”, así te aseguras de que no se va con otra, que ya sabes que hay mucha pelandrusca suelta por ahí. Sobre todo a medida que pasan los años, te están saliendo arruguitas y tu culo no es el que era. Hablando de tu culo ¿has ido a spinning tres veces esta semana? Deberías hacer algo con tu aspecto, últimamente andas un poco desarreglada, mira cómo tienes las uñas y… ¿Qué te pasa en las cejas? ¡Parece un mapache durmiendo la siesta! ¿Así cómo se van a fijar en ti? Normal que estés soltera todavía, como sigas así se te va a pasar el arroz. Tienes que ser un poco más femenina, eres demasiado dura, tienes demasiado carácter, deberías mostrarte un poco más frágil, hazte la dura, hazte de rogar, las chicas demasiado abiertas sólo gustan para un ratito…¿No te da miedo quedarte sola? ¿No sabes si quieres tener hijos? Mira a tu alrededor, la mayoría de tus amigas ya están comprometidas… ¿Cuál es el problema? ¿Qué pasa contigo? 

Hola mujer liberada del Siglo XXI, ¿te suena? Tienes –al menos en teoría- los mismos derechos que los hombres pero eso tiene un precio. Mejor deberíamos llamarte Superwoman, te hablamos a ti, la que siempre tiene que demostrar un poquito más para conseguir que se la reconozca, ya sabemos que a ti eso no te preocupa, estás acostumbrada, has asumido cómo son las cosas y puede que incluso le hayas cogido el gustillo a eso de tener que currártelo un poco más, tiene más mérito. Pero venga, dinos la verdad… ¿No estás hasta los mismísimos ovarios? Este vídeo recoge 48 cosas que las mujeres escuchan a lo largo de su vida, y los hombres no.

Es frecuente encontrar mujeres brillantes, inteligentes, fuertes, exitosas social y profesionalmente que encuentran muchas dificultades en su vida sentimental, que se minimizan como una ventana de Windows y acaban condicionando todas sus  decisiones en función de la opinión de su pareja, creando cierta dependencia emocional por miedo a intimidar a sus parejas masculinas, para evitar que estos no se sientan intimidados.

Hablamos del lenguaje, no hacemos sólo alusión a poner una arroba o poner una “x” al final de algunas palabras para referirnos a ambos sexos, sino a la importancia de cómo hablamos sobre la mujer y cómo nos contamos las cosas nosotras mismas. Nos referimos a que no tendrías por qué trabajártelo un poquito más por el mero hecho de ser mujer. Que una mujer se acueste con muchos tíos no significa que sea una puta. El principal “responsable” de una infidelidad no es la amante, sino tu pareja.

Hablamos de que no deberían enseñarnos a llevar una ropa menos sugerente para evitar ser violadas por la noche, sino que debería enseñarse a respetar a una persona independientemente del tamaño de su falda. ¿Llevar escote da derecho a un hombre a poder babear encima de tu canalillo en el metro mientras te mira con cara lasciva? “En el fondo deberías sentirte halagada”, tal vez sea eso o tal vez sea que existen halagos y “halagos”. Siguiendo esa lógica, una persona que tenga una llamativa enfermedad en la piel y lleve bañador  ¿te da derecho a señalarle por mostrarlo y no ocultarlo? Está claro que a todas las personas nos llaman más la atención unas cosas que otras, podemos estar más o menos de acuerdo con la estética de alguien pero la intencionalidad, responsabilidad o culpa que con frecuencia otorgamos a las mujeres no facilita el camino a la igualdad. Condenar el aspecto de la chica increpada en primer lugar en vez de la actuación de la persona que abusa nos atrapa en un callejón sin salida.

Sí, nos movemos en una sociedad de apariencias pero ¿no os parece que está enfocada hacia la mujer un poquito más? Contad los anuncios de ropa o cosmética orientados a lamujer y al hombre. Ese interés en retocar a la mujer para gustar, como si estuvieran creadas para “ser elegidas”¿No os huele a sumisión? Salta la alarma de la desigualdad: cuando existe una postura sumisa implica siempre otra posición dominante; el perro dominante de la jauría siempre tiene prioridad y come más que los demás. ¿De verdad existen los mismos derechos? Publicidad engañosa.

Como bien se quejan estas niñas, Nos enseñan a ser princesas y castigan a las princesas malhabladas. ¿Quieres ser una princesa? ¡Estupendo, tienes derecho y no hay problema! Pero sé princesa porque tú quieres, porque te gusta lo que ello conlleva como ya contamos anteriormente pero no porque tengas que serlo o porque se supone que es lo que la sociedad te empuja a hacer.

Si pensáis que estamos exagerando mirad las cifras de mujeres maltratadas y decidnos que eso ocurre en una sociedad en la que de verdad se respetan los derechos de la mujer, sin asumirla como objeto de propiedad. Por supuesto que no todos los hombres lo hacen, existen hombres maravillosos que respetan a la mujer al máximo, pero unas cifras tan elevadas ¿no os dan que pensar?

No vayamos a los extremos, los extremos siempre se tocan. No entendamos la idea de defender los derechos de las mujeres machacando los de los hombres, eso no es feminismo, concepto discutido y re-discutido por los siglos de los siglos. El feminismo implica tomar conciencia de las cosas del día a día en las que muchas veces pisoteamos, incluso “sin querer”, los derechos de la mujer, sometiéndola a la tiranía de una sociedad patriarcal en la que siempre ha existido una supremacía del hombre sobre la mujer no siempre fácil de aceptar.

Los hombres también escuchan muchas cosas que las mujeres no, y que no tendrían por qué escuchar, pero eso no debe ser algo con lo que justificar lo que ellas deben aguantar. Ambas situaciones son productos del mismo problema. Se trata de respetar la diferencia y superar la dicotomía hombre-mujer para poder ver más personas en vez de tetas versus penes, y eso sólo se consigue trabajando juntos.

Ser una “mujer liberada” no debería tener que pagarse, nos toca, no porque lo merezcamos, sino porque no tenemos por qué merecerlo, porque es un derecho, no por ser mujer, sino por ser persona.

La liberación tiene un precio que no debería existir y decir que un esclavo debe pagar el precio para comprar su libertad es asumir que no es libre por el mero hecho de ser.

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