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Los mejores fan arts de Dragon Ball de la red

El universo Dragon Ball es como el buen vino, nunca pasa de moda. A pesar de haberse estrenado hace 33 años, las aventuras del no tan pequeño Goku siguen triunfando y su enorme séquito de fans lo demuestra. Fan arts de todo tipo invaden la red, dando su “particular” y más que personal versión de cómo hubiera sido el universo Toriyama si, ilustradores de la talla de Nacho Molina, hubieran sido los responsables de dar vida al famoso Saiyajin; por eso os traemos nuestro particular top de los mejores ilustradores de Dragon Ball.

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Stranger Things se cuela en el universo mutante de X-men con Boss Logic

Stranger Things‘ sigue en boca de todos. La segunda temporada de la popular serie de Netflix ha generado opiniones dispares. A algunos les ha encantado y consideran que la serie ha madurado, mientras que otros se quedan con la esencia de la primera y hubiesen preferido no haber visto esta segunda entrega, lanzada en la plataforma el pasado 31 de octubre. Sin embargo, pocos han sido los que se han quedado fríos, porque si algo tiene ‘Stranger Things’ es que mueve masas. De hecho, este fenómeno ya está conquistando incluso a artistas como Boss Logic.

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Fallece el actor Alan Rickman a los 69 años

Ayer perdimos a uno de los mejores actores británicos que nos ha dado el séptimo arte. Alan Rickman fallecía a los 69 años en Londres, víctima de un cáncer según informaba su familia, una fecha triste para el cine. Nació en 1946 (Hammersmith, Londres), estudió en Latymer School, donde encontró su verdadera vocación participando en montajes de teatro y después estudió en la prestigiosa Royal Academy of Dramatic Art.

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 1992. Premios BAFTA a ‘Mejor actor de reparto’ por ‘Robin Hood, príncipe de los ladrones

1996. Premios Emmy a ‘Mejor actor de Miniserie o telefilme’ por ‘Rasputín

1996. Premios SAG (Sindicato de actores) a ‘Mejor actor de televisión, Miniserie o telefilme’ por ‘Rasputín

1997. Globos de Oro a ‘Mejor actor de miniserie o telefilme’ por ‘Rasputín

Fan art por Cynthia Blair en Flickr

Fan art por Cynthia Blair en Flickr

Su carrera se caracterizó por interpretar a grandes villanos, la cara negra de la moneda. Pero alejado de los tópicos y clichés del cine, Rickman supo diferenciarse del resto, aportando matices carismáticos a sus personajes como en el caso de Hans Gruber en ‘Jungla de Cristal‘. También interpretó al Juez Turpin en ‘Sweeney Todd‘, al presidente Ronald Reaganal en ‘El mayordomo‘, al estricto y asperuto padre de Laura Richis en ‘El perfume: historia de un asesino‘ y prestó su voz para dar vida a la oruga Absolem (de tonalidad grave e intachable pronunciación) en la adaptación de Tim Burton ‘Alicia en el país de las maravillas‘, así como en su secuela ‘Alicia a través del espejo‘, aún pendiente de estreno.

Pero el papel por el que eternamente será recordado, ha servido para enseñarnos que las apariencias engañan y para decirnos que él siempre estuvo allí, desde el principio. No hablamos de otro que de Severus Snape, profesor de defensa contra las artes oscuras en la franquicia ‘Harry Potter‘, personaje que dio quebraderos de cabeza y cuya lealtad fue cuestionada hasta el final, generando en nosotros un amor-odio indiscutible.

Así pues, en caso de que su legado pueda perderse con el tiempo, juro que jamás olvidaré a Alan Rickman.
— El Juramento Inquebrantable

Severus Snape en 'Harry Potter' por Smeha

Severus Snape en ‘Harry Potter’ por Smeha

 

Todos ‘podemos ser heroes’: tributo de Roberta a Bowie

12190108_937849912961327_2509073239975964739_nLo confieso. Nunca había oído hablar de Roberta Marrero, pero ahora me declaro fan número 1 y permitidme que hable en primera persona por esta vez. He visto vídeos suyos de su época musical y también el reportaje que orquestó para el programa de Antena 3, ‘Espejo Público’, sobre la reasignación de sexo y la normalización de estas personas en la sociedad que vivimos. Con esto comenzaba a crecer mi simpatía hacia ella, pero tras ver el ingente trabajo que ha realizado ensalzando la figura de uno de los artistas pop más aclamados de todos los tiempos me ha cautivado.

Este lunes nos despertábamos con la triste noticia de la muerte de David Bowie a los 69 años, víctima de un cáncer que prefirió llevar en silencio. Trasteando entre una infinidad de ‘fan art’ me he topado con esta “artista española viviendo y trabajando en Copenhague”, como así se presenta en su blog personal. Siente especial predilección por las serigrafías de andy Warhol, pero también debilidad por la figura del cantante. Es por ello que le ha reservado un hueco especial en su porfolio profesional con trabajos como los siguientes, en los que estrellas de Hollywood, cantantes, políticos de primer nivel y dictadores varios se trasforman bajo sus pinceladas y con el denominador común de rendir tributo a Bowie.

Considero apropiado rescatar este trabajo de Marrero, con el que lleva inmersa más de un lustro, y que podría definir gráficamente el sentimiento de orfandad que nos ha dejado la marcha de Bowie. ‘We can be heroes’, como su mítico tema, es el nombre de la siguiente colección. ¡Descanse en paz maestro! Marrero y MalaTinta no te olvidarán.

Entrados en materia, también me gustaría destacar el trabajo de la ilustradora Helen Green, que para celebrar el 68 cumpleaños del artista creó este Gif en el que se repasaban los grandes cambios de look del cantante a lo largo de su carrera musical.

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Quiero ser como Audrey Hepburn

good-nightNo se equivocó el director Stanley Donen al escogerla como personita entrañable con cara de ángel. Audre Hepburn fue un icono de Hollywood y de la moda, una combinación de sencillez y elegancia que sin duda enamoró al mundo entero. Tal y como Godard quedó prendado de Anna Karina, millones de artistas han retratado a la actriz, bailarina y cantante, en todas su facetas y colores. Por ello, le rendimos un merecido tributo. A continuación repasamos su filmografía, descubrimos curiosidades y disfrutamos de sus mejores ilustraciones y fan arts. ¡Larga vida a Hepburn!

Vacaciones en Roma (William Wyler)

En un primer momento, el papel de la princesa Ana estaba pensado para Elizabeth Taylor, pero finalmente fue Hepburn la elegida. También fue su primer trabajo serio para Hollywood con un actor de renombre, Gregory Peck, que convencido del éxito de su compañera, exigió que el nombre de la actriz apareciera al inicio del film, junto al suyo. Y no se equivocó. Ese año ganó el Oscar. De hecho, la gente ya se había enamorado de Hepburn antes del estreno de la película y fue portada del Time. Como curiosidad o anécdota, durante el rodaje de ‘Vacaciones en Roma’ visitó un famoso taller de vestidos de novia. Allí encargo su vestido de boda, pues Audrey estaba comprometida con el industrial británico James Hanson. Pero la boda fue finalmente cancelada y la actriz dijo a las modistas que regalaran el vestido a una “linda chica italiana” que fuera a casarse pronto y que no pudiera permitirse un diseño como el suyo.

“Soñé que estaba durmiendo en la calle y que, de pronto, se acercó un joven alto y fuerte y me trató bruscamente. Un sueño maravilloso.”

Sabrina (Billy Wilder)

El tema comenzó con mal pie. Humphrey Bogart, estaba empeñado en colocar a su mujer Lauren Bacall en el papel de Sabrina, cosa que finalmente no ocurrió ya que, Wilder, buscaba a una actriz más joven e ingenua. Así que el bueno de Humphrey se pasó de morros todo el rodaje por culpa de la falta de simpatía que, tanto actor como director, expresaban el uno por el otro. Y no contento con ello, cuando le preguntaron cómo era rodar con Hepburn, dijo: “Si no te importa repetir una escena 20 veces…” Agüita colega. Disputas aparte, con esta película nació una amistad entre Givenchy y Audrey que duraría toda la vida. Participaría en el vestuario de prácticamente todos sus vestidos, tanto fuera de la cámara como dentro de ella. Originalmente pensó que diseñaría el vestuario de Katharine Hepburn, ya que nunca había oído hablar de Audrey Hepburn hasta que se la presentaron. También fue la segunda película consecutiva en la que se cortaba el pelo como símbolo de madurez, la primera fue en ‘Vacaciones en Roma’. Y tiene miga la cosa porque a lo largo de su carrera compartiría cartel con actores que perfectamente habrían sido su padre. Gracias a Givenchy comenzaría a ser considerada como uno de los máximos exponentes dentro de la moda, sin contar con que se anotó un tanto más: su segunda nominación al Oscar como Mejor Actriz.

“París es para los enamorados, tal vez por esa razón solo estuve allí 35 minutos.”

Una cara con ángel (Stanley Donen)

Se dice que Fred Astaire tenía pelusa, y parece increíble de concebir pues, en un principio, ambos estaban deseando trabajar juntos. Pero el director comenzó a sentir un gran aprecio por Hepburn y el resto del equipo la adoraba. Audrey mostró entusiasmo por participar en su primer musical, donde demostraría no sólo sus dotes como actriz, sino también como bailarina y cantante, aunque a lo largo de su carrera lo negaran. Nuevamente, Givenchy estuvo a cargo del vestuario.
En ‘Una cara de ángel’ un fotógrafo de una conocida revista de moda busca una modelo excepcional. La casualidad lo lleva a una librería parisina donde, inesperadamente, descubre a una joven y tímida dependienta que reúne todas las cualidades que busca. Decide, entonces, convertirla en la mejor modelo de París. Hepburn desprende una dulzura arrolladora en el papel, incluso para los que huyen de los musicales.

Historia de una monja (Fred Zinnemann)

La película trata sobre una joven perteneciente a la clase media belga (Audrey Hepburn), que ingresa como novicia en un convento. Ya como hermana Lucas, es enviada al Congo a trabajar como enfermera en una misión, aunque en realidad será destinada a un hospital para blancos como ayudante de un cirujano. Fue una de las mejores interpretaciones de su carrera y uno de los mayores éxitos de la Warner. Con 8 nominaciones a los Oscar, desbancó a ‘Ben-Hur’. También fue la película que animó a Hepburn a volcarse en trabajos humanitarios, y la historia de amor que se narra (muy sutil) está considerada por la crítica como uno de los mejores momentos románticos cinematográficos.

Desayuno con Diamantes (Blake Edwards)

La adaptación al cine de la novela de Truman Capote, inmortalizó a la actriz en 1961 como icono del cine, de la moda y de la mujer americana. Ya nadie podría olvidar a una despistada y extravagante Holly que desayuna cada día frente a los escaparates de Tiffanys. Por otro lado, Henry Mancini, compositor de la famosa canción ‘Moon River‘ que interpretaba la actriz en el alfeizar de la ventana (una canción que dio quebraderos de cabeza al compositor), es una de las mejores baladas de la historia a pesar de la intención de Paramount de eliminarla del metraje. Mancini, después de que transcurrieran meses, consiguió escribirla en veinte minutos gracias a Hepburn que, palabras textuales, le sirvió como musa, y también fue la propia actriz quien defendió la canción frente a la productora para que no la retirasen.

“Se tardan exactamente cuatro segundos para ir de aquí a la puerta. Yo le doy dos.”

Charada (Stanley Donen)

Mitad thriller, mitad comedia, mitad romance, dosis de acción, mucha clase… Charada toca todos los palos. Un clásico del suspense con espías, intrigas y tejemanejes que merece la pena visionar, sobretodo para poder disfrutar del dúo Hepburn-Grant. Sin lugar a dudas rescatamos la escena en la que el personaje de Hepburn acude al entierro de su difunto marido, un gag:

No viene demasiada gente. La tenemos a ella, a su amiga Sylvie y al inspector que investiga la sospechosa muerte del difunto Charlie, señor que aprovecha para cortarse las uñas en la última fila de la capilla. Entonces entra el primer tipo, Irrumpe en el ambiente mortuorio sin pronunciar palabra, se acerca al cadáver, estornuda encima, le tose, le esputa todos los gérmenes habidos y por haber, y cuando no le queda ni un sólo moco, se sienta a un lado. Entra el segundo hombre, exactamente con la misma actitud que el primero. Se acerca al cadáver, saca un espejo, lo coloca bajo la nariz del muerto para posteriormente asegurarse que el cristal no se haya empañado y después toma asiento. Entra un tercer caballero pues, éste entra a lo grande, con portazo incluido. Se acerca al muerto, saca una aguja de la gabardina y, sin miramientos, se la clava en una mano al muerto. Con lo cual, lo irrelevante no es que nadie llore su muerte. Lo irrelevante es que todo el mundo necesite comprobar que no se levanta.

“¿Cómo iba a suponer que él era un embustero tan grande como tú?”

My Fair Lady (George Cukor)

Es la versión cinematográfica de la comedia musical de Lerner y Loewe, inspirada en el mito de Pigmalión, obra teatral homónima del escritor irlandés G.B. Shaw. Una comedia divertidísima en la que Henry Higgins (Rex Harrison), lingüista y señorito, debe instruir a Eliza Doolittle (Hepburn) una vendedora de violetas barrio bajera. El poema de “La lluvia en Sevilla” o la escena que transcurre durante las famosas carreras de Ascot (caracterizada por sus opulentos y enormes sombreros) en la que Eliza Doolittle se presenta de punta en blanco, casi parece un florero, es sin duda de las mejores. Ella sólo ha de hablar del tiempo y la salud. Bonito día y qué tal esta usted. De algo tiene que habla Eliza Doolittle.

“Mi tía Gertrudis murió de la gripe. Eso dijeron. Pero yo estoy convencida de que se cargaron a la pobre vieja”

Lo que nunca olvidaría la actriz sería la falta de apoyo que mostró el director al eliminar su voz original de las canciones musicales y sustituirla por la de Marni Nixon. Audrey ya había grabado la gran mayoría de ellas cuando dicha decisión, tomada por el estudio, no le fue avisada hasta la primera semana de rodaje, causando en Hepburn un gran disgusto. Jamás perdonó al director.

Imagen de portada: ilustraciones de Julia Denos para el libro ‘Just being Audrey

Las películas que enamoran a Tarantino

Parece imposible creer que haya una sola película que Quentin Tarantino no conozca. Como cinéfilo empedernido, su cine está plagado de guiños y homenajes a otros films que han sido importantes para él y han confeccionado poquito a poco una manera de entender el cine. Con su inconfundible toque personal, otros directores le han servido de inspiración y le han dado alas para proyectar su visión de lo que constituye el arte mostrado a través de la cámara. Este vídeo editado por Jacob T. Swinney recopila aquellas escenas que revivió Tarantino; autor y artista que no deja indiferente a nadie.

 

James Dean, el icono cultural que nunca muere

Allá por 1962, cuando el fulgor de Marlon Brando comenzaba a desvanecerse y la prensa le atacaba sin piedad, respondió a una serie de preguntas en una entrevista:

“—¿A qué se deben, según usted, sus grandes éxitos?
—Quizás empezó mi suerte al actuar ante las cámaras de forma distinta a los demás.
¿De todos los actores salidos del Actor’s Studio, cuál es, a su juicio, el mejor?
—Sin duda alguna James Dean.”
¿La regla principal de su vida?
—Vivir de cualquier manera, sin regla alguna.”

Por entonces Jimmy ya había fallecido en una accidente de carretera a bordo de su “Littel Bastard“, tal y como apodó al Porsche 550 Spyder del que se enamoró perdidamente. Gran admirador de Brando y Montgomery Clift, actores que destacaban por interpretar a personajes complejos y torturados, fue Cal Trask en ‘Al Este del Eden‘ (Elia Kazan, 1955), Jim Stark en ‘Rebelde sin causa‘ (Nicholas Ray, 1955), Jett Rink en ‘Gigante‘ (George Stevens, 1956), y aunque sólo hizo tres películas y murió antes de cumplir los 25 años, su talento áspero y único lo catapultó al estrellato y a la categoría de icono cultural internacional. Pero también se dijeron muchas otras cosas que no tenían nada que ver con Jimmy; que si era gay, que si era drogadicto, que si le gustaba derrochar, que si era un suicida, que si su coche estaba maldito (casualidades de la vida, para sumar más drama a la tragedia, grabó un anuncio concienciando a los jóvenes de que respetasen los límites de velocidad) y que ‘Rebelde sin causa’ también estaba maldita porque Natalie Wood y Sal Mineo murieron jóvenes y en extrañas circunstancias. Como muestra de su popularidad, existen millones de “fan art” creadas por seguidores y artistas.

Todo el mundo conoce a James Dean, el chico introvertido e inconformista que abre la boca cuando no debe y dice lo primero que le viene a la cabeza. Es impactante buscar sus películas en IMDb y ver rostros ancianos en el reparto de ‘Al Este del Eden’ a excepción de uno. Para ponernos un poco en situación, nos remontaremos a las audiciones que Kazan llevó a cabo para seleccionar al personaje de Aron, el mellizo de Cal. El papel se lo disputaban Richard Davalos (finalmente elegido) y Paul Newman, y en la prueba les piden a ambos que miren por encima de la cámara, a lo que James Dean responde “¿Te refieres al condenado objetivo?” y Paul Newman le dice que es un maleducado antes de estallar en risas.

Dean participó en varios anuncios y programas para la televisión antes de conseguir su primer papel en una película, lo que siempre había deseado, después de frecuentar cada noche los cafés y restaurantes donde la gente del cine solía reunirse. Allí cenaba junto a sus amigos en el Villa Capri para devorar trozos de pizza sin apenas un dolar en el bolsillo, siempre en un esquina apartada, alejado de los actores de verdad para no molestar, lugar que siguió ocupando una vez convertido en estrella. En uno de sus primeros trabajos, le dieron un papel muy pequeño sin diálogo en una presentación del Studio one de la CBS de Ten Thousand Horses Singing protagonizada por un jovencito John Forsythe (‘Dinastía’). Dean se las ingenió para sacar algo del papel. Primero dice “sí” en el mostrador. Y una vez en el ascensor, Jimmy dice al ascensorista a qué piso van. La reacción de John Forsythe hacia Dean es desternillante, sabiendo que no tenía diálogo y que aquello era TV en directo.

Sus Ray-Ban, el cigarillo colgando de la comisura de la boca al más puro estilo beat con un aspecto desenfadado, con una actitud dispersa de mirada perdida, dubitativa, misteriosa dijeron (esto último debido a su miopía y a nada más, acudía a las audiciones de las cadenas ABC y CBS sin ver un pijo), ha sido emulado por otros actores en fotografías y en la pantalla; desde la burda imitación de Justin Bieber en una sesión de fotos (aunque comparar a Robert Pattinson y a Luke Perry con Dean también tenga delito) hasta la reencarnación más fidedigna en lo que refiere a físico de James Franco. 

Lo que nos lleva a creer que la imagen ha sido distorsionada hasta convertirla en un producto o, venidos al caso, en una feria de entretenimiento y morbo. Son muy bonitas y épicas las frases de “Sueña como si fueses a vivir para siempre y vive como si fueses a morir hoy” o “Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver.” Hay gente que se tatúa la frase en la espalda y eso está muy bien. Pero un hombre que firma un seguro de vida no es un suicida o un rebelde sin causa. Quizás su mayor rebeldía fuera ser más listo que el hambre o pelearse hasta la última línea de un guión (o hacerse notar en aquel canal televisivo para aprovechar al máximo la pequeña escena que le habían dado). Quizás fue no actuar como los demás, al igual que Brando y Monty, o que le gustara Billie Holiday, cuando todo el mundo creía que era un amante del Rock.

Jimmy destilaba pasión por todo aquello que sus manos eran capaces de alcanzar y moldear. Sus aficiones e intereses eran muy diversos y eclécticos, su energía creativa encontraba válvulas en todas partes. Estudió baile moderno, escribía poesía, tocaba los bongos y la flauta dulce, y aunque interpretar fue siempre su principal pasión, le encantaba dibujar. Lo que sí está claro es que da igual que pasen mil décadas y vengan nuevas generaciones, siempre termina siendo ese espíritu indomable que los jóvenes admiran. Por suerte nos quedan sus películas, interpretaciones que no se pueden manipular de ningún modo. Y al revisionarlas una y otra vez, el icono sigue vivo, eternamente joven, eternamente Dean.

Dibujos de James Dean. Vía jamesdeanfan.blogspot.comHeritage Auction GalleriesHeritage Auction GalleriesHeritage Auction Galleries

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